Latir

Es maravillosa la cadencia, la constancia y la persistencia de esos golpes secos que se producen en el pecho al latir un corazón.

Cuando esperas a tu bebé, y en la consulta te hacen escuchar ese golpeteo tan seguido del pequeño corazón queriendo salir, estremece.

Cuando siento el tambor del tuyo a compás, es el signo de la vida. Acelerado si te veo pasar. Calmado en la noche cuando voy a descansar, y con los ojos a punto de cerrarse, escucho atento su acompasado latir.

Música de vida. Latir ahí, junto a ti.

El lado oscuro de Dios

Lo que Dios te quita, no te lo devuelve nadie.
Esa justicia divina implacable, extremadamente injusta y cruel.
Incompatible con la imagen de Dios Padre que me enseñaron. ¿Misericordioso?
No entiendo nada.
Sólo mi ignorancia, y la certeza que tengo de ella, me tranquilizan y consuelan.
No entiendo nada.
No quiero ser convencido. No quiero que me conviertan. Otra vez no, por favor.
Se lo que creo, y en lo que creo.
El horror me envenena, me sacude con dudas irresolubles.
Hace falta muchísimo más que fe para saciar está sed de desaliento, para sanar está locura.
Los designios de Dios son inescrutables. Ja. Los caminos de Dios son intransitables. Soy ignorante de las leyes del destino. El destino no está sujeto a ley, va suelto, ciego y perdido. Y aprovecha resquicios para colarse, como un elefante en una cacharrería, como un obús disparado a distancia en un edificio de viviendas, sacudiendo la tierra y sepultando vidas que sentían su casa como refugio en un terremoto, y aplicando el peso inmenso de que dispone, para arrasar todo a su paso. ¿Cómo va a respetar las flores? Somos insignificantes.
Y la vida avanza eternamente, tanto si Dios quiere, como si no.
Que cada cual decida y alcance su destino, por acción y omisión. Que cada cual defienda y ponga a salvo sus tesoros, su flores.
Que no nos alcance la venganza de Dios
Y que Dios nos ignore y nos guarde. Feliz cumpleaños.

Marantiguo, madre salvaje. Mar de plata, mar informal

Carnaval

Viste una máscara. 
Esconde tus ojos, tu cara.
Ven donde están todos,
es Carnaval.

Olvídate si te apetece,
si avisaste de tu llegada.
Métete en el disfraz de león.
Y salta.

Busca un sitio donde quedarte.
Un rincón donde bailar.
Nadie te reconoce, creo.
Ponte a bailar.

No hables demasiado.
Sólo ve allí a su lado.
Canta y muevete con cuidado.
Ríe de verdad.

Es Carnaval

Enamorado

Mi corazón, mis manos. 
Tu sonrisa, tu mano.
Tu brillo, tu pelo.
Tu voz: te quiero.

Tu paso largo, mi abrazo.
Bailas, te pido
enamorado.

La cabeza en mi hombro.
La delicadeza de tu piel.
Las caricias dulces de miel.

El tiempo detenido.
Ilusión inventada.
La luz azul, curiosa tu mirada.

La distancia inmensa, tan cercana.
El futuro abierto, como el mar.
La luz anaranjada de tu horizonte.
La pregunta incrustada frente a ti, frente a mi:

Do you love me?

FELIZ

Desconocida. La pequeña historia de un descubrimiento

Ya no es luna llena. 
Siempre es de día,
bajo un tul de justicia,
la sombra alargada
del desaliento.

Sólo en mitad del mar.
En la plaza repleta
de gente desconocida.
Todos hablan lenguas
desconocidas.

Distraído, gasto mi silencio
mirando con ojos de gato
pasar, sin cruzarse,
miradas desconocidas.

Y allí estabas tú.
Entre una multitud
... sólo tu.

Inevitablemente

Cuando estás aquí, 
incrustada en mi vida,
vienes para quedarte
... y luego te vas.

Y durante los días,
que pasan volando,
mil risas intensas,
me haces tan feliz,

que inevitablemente
deseo entregarte todo,
y ser parte de ti.
Inevitablemente,

te extraño, te añoro.
Sonrojado miro tu asiento,
ahora vacío, y miento
si digo, llorando

...que inevitablemente.

Si digo llorando,

que inevitablemente,
mi vida es un suceso
donde tú eres el centro
de mi corazón, amor.

Un Angel

Cuento Sultana de Istanbul

Tienes un ángel en tu interior.
Y lo defiende una guerrera con peto y escudo.
Déjame ser tu guardia, tu defensa, tu yelmo.
Déjame que acompañe tu camino y tu misión.
Toma mi brazo y dispon de mi tiempo,
que mi vida te pertenece.
Que mis ojos te ayuden a ver,
y mi oído sea tuyo también.
Que mis manos te sirvan,
y mi sonrisa provoque la tuya.
Que quiero ser y estar contigo mientras tú quieras.

En el espejo, la puerta de tu sonrisa

Son el espejo de mi sueño, 
tus ojos dilatados,
la luz de la luna llena
se cuela en la noche
entre visillos de tu ventana,
Cada día me cuesta más
recorrer la distancia al origen
del corazón
Cuando en la mañana
si acercas la llama
al depósito de gasolina,
disipa el calor de la calma
un abrazo infinito,
donde todo estaba perdido.
Y sin embargo el alma

abre la puerta de tu sonrisa

Y sin embargo el alma,
donde todo estaba perdido,
un abrazo infinito
disipa el calor de la calma,
al depósito de gasolina,
si acercas la llama.
Cuando cada mañana
de corazón,
recorrer la distancia al origen
cada día cuesta más.
Entre visillos de tu ventana
se cuela en la noche
la luz de la luna llena.
Y tus ojos dilatados
Son el espejo de mi sueño.

Frotar la lámpara

No creo en la suerte. Nunca la espero.
Esa, la suerte, es una explicación fácil y definitiva para cuando no sabemos las razones por las que nos pasan las cosas.
Pero pasan porque algo hacemos que provoca ese desenlace.


«La suerte es lo que ocurre cuando la preparación coincide con la oportunidad.» – Séneca

Y existe la tendencia de confundir suerte con azar.
Cuando ocurren cosas en las que no intervienes de ninguna manera, pero hay una probabilidad mínima de qué ocurran, estamos en el territorio del azar.

Con imaginación podemos llegar a la creencia de cuento, de que frotando la lampara maravillosa, aparecerá un genio dormido, bien humorado, que agradecido por el favor de despertarlo, nos concederá al menos tres deseos. Pero piensatelos bien, porque es un genio en darle la vuelta a tus deseos, y lo que querías que fuera una ventaja, lo transforma el malintencionado, mágicamente, en una condena.
La forma más segura y cierta de conseguir lo que quieres es luchar por ello, sin desanimarte.

La forma más cierta de ser feliz es mirarte a los ojos y verte sonreír.
… Así, sin lámpara.