Para qué

Sé cuidarme, pero para que.

Mi futuro ya nunca es lejano. Lo veo sobrevenir a toda prisa.
Y sin embargo, me aproximo a ti. Es puro egoísmo.

Tenemos diferentes tiempos que vivir. El tuyo en ascenso, creciendo sin parar. En lo mejor de tu vida. Alegre, desenfadado, con un derroche de energía fuera de mis posibilidades. 

El mío sin embargo va finalizando. Ojalá nos hubiéramos conocido en otro tiempo. Pero tu tiempo y el mío son distintos. El azar quiso que nos cruzáramos en este momento. Pero no podemos alargar este instante. Solo cruzar unas miradas, unas risas, algún abrazo y morir de ganas. Porque esto se termina, amor. Por favor ¿quieres bailar?
Los vientos te llevan a tu destino más lejano. Ponle coraje y paciencia a los momentos malos, y estalla de alegría en cuanto puedas, porque te lo has ganado. 

Y mientras veo cada vez más cerca el mar azotando el acantilado, no puedo arrastrarte a este naufragio.

Mi horizonte es un mar en penumbras. Apenas lo puedo ver, y sin embargo, lo siento estallar, intuyo la espuma blanca en la playa, el viento de levante en mi cara, las lágrimas del adiós y de alegría por haberte conocido, por la vida que me has dado.

Mar en penumbras

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