De la cabeza al corazón, con afecto

Mi querido corazón dañado: 

Pensé que el último tren salió. Y apareciste de pronto, mi viejo recuerdo del pasado, como un Velero con todo el trapo izado. Navegando despacio y constante en este mar, ahora en calma, donde estar tranquilo. 

Eso, al menos, había planeado, todo atado. Las manos frías, los pies helados.

Sentí alegria, de nuevo la pasión. 
Y el pánico.

Confundido como un día de sol de invierno helado.

Me siento amarrado. Ven a desatar este viejo corazón encerrado.

Lleno de dudas. Como un zapato abandonado de su par, esperando en la playa ser rescatado. 

Decidir entre ser feliz o pasar de largo. 

Sin perder la cabeza. 
Se que tiembla la voz cuando dices que no quieres locuras, que hemos madurado. 
En este escalón de la vida, sentado.

He de elegir. 
Y es que …

Mi querido corazón, tus noticias siempre me llegan con retraso. 
Creo que nos hemos enamorado.

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