… adiós. Réquiem póstumo

Réquiem póstumo 

Para recrear la situación, debe situarse en la Sala 17 del Tanatorio Nuestra Señora de la Soledad, repleta de familiares, amigos y conocidos, que acompañan a los hijos y nietos, afligidos.
El abuelo decidió por su cuenta, como siempre, que sirvieran un cóctel con brunch, discreto pero notable, para acompañar a la música que él había escogido, y que no paraba de sonar en la sala, con el volumen preciso para no molestar las conversaciones. Eso si rogaba que no fueran salidas de tono.
También aconsejó en la nota que redactó y se entregaba a la llegada al velatorio, que por favor no dejaran de contar algún chiste bueno para escuchar las risas. Le encantaba las risas, el sonido, las caras y los ojos chispeantes. 

Finalmente, dispuso que terminada la despedida, y una vez incinerado, esparcieran sus cenizas en el campo y en la playa, de madrugada, amaneciendo. 
Y depositarán la urna vacía en un punto limpio.

 Aunque … no sé si todo podrá ser de esta manera. 

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