A las andadas

Volveremos.
Volveremos de forma tozuda a las andadas, tropezando torpemente con la misma piedra.
Y así una oleada tras otra.

El efecto llamada de salir a la calle pitando, de juntarnos hasta estrechar la distancia de seguridad, casi a tiro de un abrazo. Ese efecto llamada supera los miedos, nos hace olvidar los peligros y nos mete de lleno, otra vez, en el problema.

No puede haber duda que, a pesar de las vacunas diversas e inciertas, empezaremos el año nuevo contagiados y contagiando.

Mi madre, que es maestra, cuando de pequeño lloraba desconsolada e incansablemente hasta olvidarme de por qué, se “inventó” un término que aún me acompaña. Me decía “no seas temoso”.

No tenemos remedio. Nos quejamos, nos espantamos de miedo, escandalizados nos ponemos “temosos”. Y luego nos juntamos abrazándonos y contagiándonos en otra nueva oleada, de la que solo cabe esperar a contar la incidencia … y los muertos.

Y luego, de nuevo emocionados y “temosos”, quizás gritaremos ¡que vivan los muertos!

Bienvenido año nuevo 🪅 

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