De camino

– Ahora se que viví un amor de sueño. -respondía en voz baja a su compañero de viaje.
– Lo mejor de amar es ser correspondido, querido amigo. – le contestó totalmente convencido.
– Ahora, que se acabó, se que fue el mejor. Fue intenso y tan efímero, que me dejó descompuesto y frío. Sin aliento.
Sin saber que hacer, sin respiración, a medio camino entre el jardín y el pozo. – continuó, haciendo un silencio que pareció eterno.
– A pesar de que gozo del beneficio de la duda, sin saber que hacer: si vivir como alma en pena, o morir de amor. –
El camino cruza el bosque, cuesta arriba en este tramo. La respiración se hace intensa y el esfuerzo les obliga a tomar una pausa.
– Si buscas un poco de dignidad, … o vives con horror. – le aconsejó con dulce indolencia apoyado en el tronco de un árbol enorme.
– Nunca dejaré de amarle .- replicó sin alterarse, mientras fijó la mirada en sus ojos. – Nunca –
La tarde caía rendida después de un día tan largo. El cielo se teñía anaranjado, mientras se escondía el sol, por fin.

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