Perdido en otoño

No sé en qué día vivo. 
No tengo planes para después.
No quiero nada más en mi vida.
Y te quiero, sin medida,
vacío y color melancolía,
verde fresco y encarnado.
Calor en las mejillas.
Y una lágrima encendida
a la luz de otoño, la brisa fría 
entre los árboles, a la orilla del mar,
un beso de amor derramé.

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