Corazón intacto

Intento mantener mi corazón intacto, 
entero entre tanta incertidumbre, 
a pesar de que, de vez en cuando,
se le desprende un llama, con dolor, 
para seguir el paso, 
iniciando su camino y su vida. 

Todo el amor que contiene no cabe,
dejando escapar
una fumarola en la oscuridad,
tormenta solar radiante, 
que inunda en el firmamento, 
el nacimiento de una estrella.

Y cada vez que alumbra 
de blanco una luna llena,  
se apaga un poco este fuego
que ahora me quema,
 dejando escrito en el cielo, 
por siempre tuyo, mi perla negra.

¿Las migas no van al cielo?

Las migas no van al cielo. Se quedan más o menos en el sitio donde las dejamos. Como son pequeñas y de poco peso, pueden moverse un poco, pero no se van al cielo. Aunque, de pronto, como por arte de magia, desaparecen del suelo.

Tampoco viene del cielo la comida a la nevera. Es un buen aparato con diseño moderno, pero entre sus prestaciones no está la de “llenado automático”. Al menos de momento. Y ya de paso, debería cocinarla a demanda. Y recoger los platos, por qué no. Eso si que sería un buen aparato moderno.
Lo mismo pasa con la lavadora, que increíblemente, no recoge aún del cuarto la ropa, ni la limpia, ni la seca, ni la dobla con cuidado y tampoco la coloca en el armario. ¡Vaya una mierda de aparato!
Por mucho que hayamos avanzado, al mundo le queda todavía un rato para satisfacer las demandas, casi necesidades, que tenemos los humanos. 

En mi casa lo hacen los duendes. Estos si que son un cielo. Y te sacan la basura, … y te dan abrazos. ¿Y tú que duende eres?


(A todos los duendes, a mis hijos y mis nietos, con cariño y buen humor)

El Lagartijo y la Hormiga. Fin del cuento

Descubierto al fin, 
perdí mi piel de lagarto, 
y crecieron las alas a tu espalda. 

Con la última luna de verano, 
un beso iluminó 
tú verdadera figura. 
Eres princesa de cuento. 
Eres sonrisa y entusiasmo. 
Mi Campanilla brillante, 
déjame ser tu Peter Pan. 

Y volar juntos 
a ver nuestra luna brillante
tu corazón más grande,
pintado en mi cara
una sonrisa de amor, 
por siempre jamas. 
...
Y así te vas
al fin.

Beso de luna

Bésame, 
como si esta luna
fuera
la última vez.
Como si este agua
plata
se apagara de azul.
Como si mañana,
cegado de amor,
no te volviera a ver.

Bésame.
Y olvidare cómo 
llegué hasta aquí.
Y cogido a tus manos 
temblaré.
Y colgado en tus ojos
lloraré.
Encerrado en el tiempo
moriré
de amor
por ti

Y te besaré.
Te esfumaras en la noche.
Niebla y frío.

Te besaré.
Y te esconderás tras la nube.
Gris y cielo.

Por un momento,
que guardaré,
fuimos un abrazo
y silencio.
Eterno adiós.

A falta …

A falta de tiempo 
Silencio
A falta de motivos
Distancia
A falta de razones
Amor

Solo música
Solo un sueño
Solo tú

Una campana gigante
Nos marca el ritmo
Un tambor estalla en el pecho
sintiendo correr al momento
cada paso que das

En la noche
Las miradas son intensas
Las palabras, susurros
Los sueños eternos
la risa, loca

Silencio. Francisco Luis Bernárdez

«No digas nada, no preguntes nada. 
Cuando quieras hablar quédate mudo 
que un silencio sin fin sea tu escudo 
y al mismo tiempo tu perfecta espada». 

No llames si la puerta está cerrada 
No llores si el dolor es más agudo
No cantes si el camino es menos rudo
No interrogues sino con la mirada

Y en la calma profunda y transparente
que poco a poco y silenciosamente
inundara tu pecho de ese modo,
sentirás el latido enamorado
con que tu corazón recuperado
te irá diciendo todo, todo, todo.

(El silencio, Francisco Luis Bernárdez)