Imbéciles más o menos

Imbécil utilizado como insulto, como forma de violencia faltona, sin respeto. Cuanto más énfasis ponen en decirlo, menos razones tienen. Y más me gusta recibirlo.


Hay otras formas de llamar imbécil. Como tú amigo que, ante un plan descabellado, te pregunta ¿pero tú eres imbécil? , con el deseo de que entres en razón, y desistas, claro.

O el de tu amor despechado, que ante un despropósito, un engaño burdo, o tu ataque absurdo de celos, te lo suelta con desdén ¡tú eres imbécil!

Y está el de tú madre, desde el cariño, el de tu maestro desesperado, el de tu jefe enojado, el de el obispo en el púlpito, el de tu diputado exaltado, ….

Imbéciles todos.

Imbécil?

Me refiero al imbécil de vocación, no al tonto de nacimiento.

El otro, el de vocación, aunque tiene posibilidades de formarse, tener criterio y dejar de ser tonto, le conviene más seguir siéndolo. O haciéndoselo.

Ese es insoportable. Si además sigue una causa con fe ciega, se convierte en un esbirro. Y hace daño.

Esos se creen superiores, y te llaman tonto o imbécil porque eres generoso o desprendido, porque no te importa ceder ante los demás.

Pero a mi no me importa ser tonto por dar. Lo soy a toda honra. Y en eso soy muy imbécil, quizás.

¿Alguien más se apunta?

Soy imbécil, quizás .

Cuando ser imbécil no es una opción
 Es una pandemia 
Se describe el solo 
Débil, flaco de mente, tonto,
 no asumiendo ser ignorante, atrevido 
Poco o nada inteligente. 
Y entre tanta gente Uno mas. 
Lo siento.
Hoy no soy complaciente 
Y no me da igual. 
Me hace sentir mal. 
Me gusta más repartir 
Que esperar lo que me dan.
Soy imbécil, quizás. 

Sin_sueño

Ventana al día 
sin sueño,
después de la noche larga en ayunas
Revolviendo lo de ayer
Preocupado al ver
cómo se deshace 
todo lo construido con afán 

Sin solución
con paciencia
La tensión clavada en la espalda Defraudado en la confianza
de una salida eficaz

No puede ser
tan torpe el desenlace 
En algún resquicio he de encontrar
el camino que nos lleve a ti 

Respirar
Respirar hondo
Y mirar. Mirar sin parar buscando descubrir al laberinto
la salida

Vivir con miedo

No quiero 
Vivir con miedo
a pesar de las historias
Que me acosan 
Como un juego
De terror

Me desnudan de todo
Lo que poseo 
Me roban mi sueño
Me inquietan
Con el mañana
Y me desvelo 

No quiero
Vivir con miedo
Luchar en contra
De lo que viene
De lejos

Me lo enseñaste 
Y no lo aprendo
Y no lo aprendo
No quiero
Vivir con miedo

El beso

Durante años llevo haciendo más o menos el mismo trayecto cada día para caminar. Al amanecer sea invierno o verano, recorro al menos los mismos cinco kilómetros recomendados. Y comparto ese recorrido con pocas personas que se atreven a horas tan tempranas cada día en cumplir con esta costumbre. De entre ellas una pareja, el muy alto y fuerte, ella mucho más bajita, lo hacen cada día cogidos de la mano. Cada día, durante años.  Normalmente, ya después de tanto tiempo, nos saludamos al cruzar nuestros caminos. Pero el otro día me di cuenta por primera vez, de que, al final del recorrido, antes de dar la vuelta de regreso, se paran. Él se inclina hacia ella. Ella de puntillas se acerca a su cara, y se besan. Un Gran Premio por alcanzar cada día la meta. Un gesto de cariño y ternura que me conmovió. Al reemprender la marcha, dándose cuenta de mi sorpresa, me regalaron una sonrisa. Historias de madrugada

Un golpe de mar

Fue un golpe de mar que lo cambió todo. Un solo golpe de mar, suave y fuerte, que entró entre mis manos cruzadas donde tenía todo lo que de ti podía. Y fue un golpe de mar y escapaste decidida, y para siempre diluida en la inmensidad aparente de este trocito de mar que tengo como mío. Ahora más. Aquí vengo cada vez que puedo, a este mar de recuerdos, a este mar de sueños,

Locura

Hacer locuras 
Encajar lo incompatible
Robarle tiempo al día
a la noche el sueño
Darle la razón a lo absurdo
Así de intenso fue
ese momento mío y tuyo.

Efímero ese caminar
Mirándote a hurtadillas 
Mientras vas y vienes
Echándote de menos
nada más desapareces
Repasando tu figura
En mi recuerdo

Tan intenso que me duele
Tan lejano lo perdido
Que sutil el sentido
Se marchó sin decir ni más
y me dejó tan tan solo,
que nunca la voy a olvidar

Amor, amor loco
Dolor de soledad
Dolor vivo
Calor en caricias
que saben eternas,
cien veces maldigo
haberte perdido, Amor

Loca, Amor 

La noche y el día

 Hoy alumbró el día 
Tan solo a las tres
Y no fue por no querer
salir el sol no quería

Buscando salida
al laberinto
En medio de dudas y reproches,
fue avanzando la noche, 
hasta llegar el día 

Todo lo perdí ayer
no supe explicar
lo que mi corazón cargaba,
los planes que pensaba
que tan celoso guarde
 
Tu mirada inquieta
me inquietaba,
Con miedo a no dañarme
tú decides lo que haces
y me apartas delicada

Vacío, solo lleno de ti
el dolor me desborda
Necesito tiempo
es lo que importa
para asumir mi soledad

Me quitas la esperanza
de verte de nuevo.
Cancelo todos los sueños.
Adiós amor, cuídate. 
Ya te perdí!

El adiós

Mordiéndome los labios 
Reprimiendo las ganas
De llamar, de escuchar
Tú voz

Atadas las manos
A la espalda 
Para no llamar tu atención

Cerrando los ojos
Excusando el cruce 
De miradas
Entre los dos 

Las heridas abiertas
Desangrado
Abrazando con fuerza
El adiós 

Las ideas más ciertas
Ahogado
Sentado sin fuerzas
El adiós 

La mirada más cierta
Relajado
Atado con fuerza
El adiós