Lo sabes

Sabes que algún día me perderás. 
No quieres, no lo queremos. 
No hay prisas, 
pero me perderás. 

Y mientras llega, 
quiero que aprendas a estar, 
a ser independiente. 
Con criterio y con bondad. 

Lo sabes, 
lo sé. 
No hay prisas, 
pero aprenderás. 

Solo estaré 
si me llamas.
He de aprender
a respetar.

Marcaremos
algo de distancia. 
Es ley de vida, 
necesidad.

Tomarás tú
el relevo. 
Seguiremos
el camino de la niebla.

En cada puesta del sol
o amaneciendo. 
En la luna brillante de plata, 
estaré para ti, Felicidad.

… y cada noche

Y cada noche 
soñando abrazos
Perdiendo el día
La vida entera
te donaría 

Atormentado 
he perdido la calma
Lucho cada centímetro 
Peleando con toda mi alma
por recuperar tu lado de la cama

Nada he conquistado
Cansancio
Insomnio 
Helado
Solo

Y cada noche
soñando abrazos
de fantasía 
La vida entera
te entregaría

LIMP2018@

Sencillamente

Todo es ahora sencillamente complicado. Como siempre. 

Ha habido momentos que parecieron más difíciles y fueron sencillos. Retos imposibles que pasamos sin dudar. 

Las paredes de este laberinto tienen esquinas con salida. Todo parece volver a empezar. 

No puede faltar el impulso ese irrefrenable, que te hace continuar. Le llamamos oportunidad. 

Y siempre tiene razones que no entendemos, pero enciende la ilusión. No sé más. 

Me encantaría ayudar, y estoy aquí sin fuerzas, me digo una y otra vez, de forma cansina, mientras derrocho energía en lamentar. 

Todo es ahora sencillamente complicado. Como siempre. 

Se trata de volver a empezar

Como cada día

Como cada día, este viene lleno de luz, de miles de cosas donde mirar con curiosidad, donde aprender.

Gestos que descubrir, personas que se cruzan delante de mi. El cielo, completo, lleno cada día distinto. Y respirar.

Excitante la sorpresa escondida en cualquier minuto del día. Y las personas, todas, algunas conocidas; otras por descubrir. 

Los colores, inmensa la gama de colores que estimulan, con sus matices y sus sombras.

Los aromas, cada día distintos, reconocibles los de casa o los de la infancia.

La música aparentemente monótona, que va ajustando su ritmo a cada hora, compartiendo el viento a través de los árboles, las voces de los vecinos recién llegados, los pájaros que acuden en pareja a saltitos en el alféizar, el fuerte soplido de los aviones del aeropuerto cercano. Y el silencio.

En una aparente quietud, ves crecer a los pequeños. Mientras, tú espejo mágico te sigue mintiendo cada día, y te ves igual.


Todo lo hecho de menos cada día, para disfrutarlos cada vez, al siguiente. Y cada vez irrepetible. 

Y el futuro, ¿Como perdérselo, si es mañana?

Otño

Cuando el otoño me acerca a ti. 
El viento frío suave en la cara.
Los colores amarillos y ocres,
de hojas la calle alfombrada. 

Apenas un roce, que suplico en silencio,
paseando junto a la playa.
Soñando la chimenea encendida
y la lluvia allí fuera, en la casa.

El día transcurre despacio
a media luz templada.
Y el alma mece tranquila
tu presencia más delicada.

Ven conmigo, mi cielo.
Estréchame en un abrazo,
de esos pausados y enteros,
que te hacen sentir amada.

Como un león

Atrapado en una vida 
que nunca quise,
ni me corresponde.
Como un leon 
solitario,
sin familia, ni enemigo.
Mirando siempre el horizonte.

¿Donde encontrarte? 
Solo necesito 
la razón para vivir.
Descubrir 
la misión que me corresponde.
Algo que me motive 
a seguir.

Encontrar 
aquella canción 
que me haga feliz.
Y silbando, 
recorrer el camino,
empinado y difícil,
que siempre me lleva a ti

Imagen.- detálle de lienzo F. Nuñez

Si te miro

Se que si te miro 
de forma abierta, 
con la mirada limpia, directa, 
al fondo de tus ojos, 
veo prendida 
en los tuyos 
una pequeña
llama de amor. 

Se que si encuentro 
ese momento para ti, 
de franqueza, 
a corazón abierto, 
bajo el cielo de estrellas, 
cruzando de frente tu mirada, 
sin escondernos, 
volaré a Marte.

Y en un abrazo, que anhelo, correspondido, 
sereno y eterno, 
volveré a encontrarte a mi lado.
Las manos entrelazadas. 
El horizonte por delante, 
y la luna llena brillando, 
Loca de amor. 

Y mientras, 
el tiempo pasa despacio.
La Luna se esconde
en la sombra. 
El cielo se llena de nubes. 
El alma se asusta. Y entonces, 
las lágrimas recorren la cara. 
Las dudas se hacen enormes. 

Cierro los ojos,
y bajo los párpados 
te sigo soñando, 
tan cerca, tan lejos,
Tus manos apartan la mirada,
espantan el miedo y las dudas, 
para no hacerme daño. 
El corazón totalmente entregado, se para.

No puedo, 
no quiero olvidarte. 
Será una locura, pero
ser feliz es un forma
de andar el camino
que me lleve 
de nuevo a tus ojos
Amor.

Noveno paso

Confundí la soledad con el vacío.
Creí estar solo, sin nadie. Y, rodeado de tanta gente con la que, poco a poco, no me relacionaba, pensé que era abandonado a mi suerte.  

Pero estaba equivocado. Era yo quien me apartaba.
Día a día, la vida transcurre en un dar y recibir constante. Así es con la familia y los amigos, en especial. Y también con el resto de la gente.
Si dejas de dar, te aíslas, te vas quedando solo y vas dejando de recibir. Te vas excluyendo. 

Lo que yo he sentido y siento, no es sino el vacío inmenso que me dejas. 
Y que está siendo muy difícil de llenar. 
Es Tan enorme que no se abarca con nada. Y nada contiene. 
Es devastador. 
Solo silencio y una tristeza infinita. 
Es transparente, sin color. 
Es gélido y doloroso. Insoportable.

Busco una ventana que me saque de este laberinto sin salida, asfixiante y sobrecogedor. 
No se encuentra La Paz en el vacío.
En la soledad, si. Pero no sé vivir solo.

Solo darle tiempo a este infierno. Y que calcine las astillas y el árbol.
Imparable, para que siga la vida. Que se abra el horizonte despejado.

P.D. Escribía esto ilusionado, sin darme cuenta que el horizonte es el final.

No vi amanecer

Hoy no vi amanecer. 
Se acaba el tiempo de la duda.
La razón se impone así.  
Terminó por hoy
la historia más bonita. 

El invierno se cierra sobre mi
helando el coraje y las ideas.
Las lágrimas se lavan con la lluvia en la cara.
Solo, caminando,
alejándome de ti a toda prisa.

Me pides distancia.
Me pides silencio.
Ojos que no ven,
corazón dormido.

No escucharte,
buscando el olvido.
Nada que te digan,
y que te den.

Me pides tiempo, 
y emplearé el sentido.
Escaso, precioso, perdido.

Mirando el horizonte,
al borde del cielo,
en Babia donde vivo.

Esperándote.  
Esperando ver
tu corazón y el mío 
fundidos.