Pisando tus pasos

Imagen Susana Gómez Prats

Pisando tus pasos, mientras veo tus huellas. 
Besando tus labios, imagino en sueños. 
Oyendo tu risa, tus ojos brillando. 

Y me quedo dormido en tu espalda. 

Pisando tus pasos, tus huellas se van borrando. 
Tu latido se queda, pegado a mi lado. 
Tu alma en mi mano, apretando bien fuerte. 

Y me quedo mirando tu vuelo. 

Pisando tus pasos, tu luz me acompaña. 
Será para siempre mi amor eterno. 
Tus ganas de vida, se terminaron los días. 

Y quiero abrazarte en el aire cercano. 
Y quiero soñarte, soñarte sin parar. 
AMOR 

Mátame

Vida, 
si me quieres, mátame. 
Ya no se que hago aquí. 
Acosado, angustiado, triste, 
déjame caer, y que el sueño me venza. 
Deja que me pierda en la niebla 
y desaparezca para siempre. 
Ya apenas amanece, 
no salgo a verte al jardín. 
Estoy cansado y perdido. 
Me faltan razones, te ruego
Déjame morir. 

Candela

Diciembre es siempre el mes que me huele en mi memoria a roscos de vino y a pestiños, a matalauva, miel y canela. Y luego que me llamen mestizo, si quieren, de la herencia de cristianos, árabes y moros. 

También me huele la memoria a candela, a frío en la cara y en las manos, a la humedad del amanecer, ese rocio gélido del resencio mañanero, a musgo y tierra mojada y humo, con botas katiuskas, castañas pilongas con higos. 

Memoria traicionera que me lleva siempre lejos atrás, junto a mi caterva de hermanos, de pantalón parcheado en las rodillas, jersey de lana gorda, cuello vuelto y mangas llenas de mocos. 

Menuda pandemia de felicidad la de entonces con tan poco, y con tanto.  !Que nos den candela!

 Feliz diciembre pandilla. ❤️

Guadajira paraíso

Cristales de tiempo

Foto superior: El chip Google Sycamore utilizado en la creación de un cristal de tiempo. (Crédito de la imagen: Google Quantum AI)

Un nuevo estado de la materia, que viene a unirse a los cuatros conocidos, sólido, líquido, gaseoso y plasmático, y viene a ser como una máquina de movimiento perpetuo que no consume energía ni la transforma.

Un chip de ordenador cuántico que es capaz de procesar en apenas tres minutos y medio lo que un superordenador megarapidisimo tardaría 10.000 años. Y que sea propiedad de Google Quantum AI. …

A mi admiración absoluta por estos logros (aun me tienen con la boca abierta y cara de bobo) le sigue la confirmación de mis últimas sospechas: la realidad de que mi tiempo ha pasado. Ya no me pertenece el futuro. Tan solo recuerdos y viviendo un presente efímero. 
No se me cierra la boca. 

Solo espero que, como definió mi hijo Carlos en su memorando de empresa, ”importan las personas”, siga como principio inmutable.

Que así sea.

Amar mecer

Encendiendo la noche, disipando la oscuridad, por el este, en el horizonte al filo del mar, rompe una luz anaranjada intensa, que se hace, al oeste, morada y añil. 

Lentamente, sin pausa, la claridad se apodera de todo, mostrando el verdadero rostro y sus detalles, cambiando el contraste de las oscuras figuras.

La luz va cambiando de tonos a amarillos y blancos. El frío despide la noche. La luna perezosa se niega a esconderse. Suenan en mi cabeza música de campanillas. El día amaneció.

El mar, acercándose despacio en la arena, con olas suaves que apenas rompen en la playa, en un susurro constante que mece los sentidos. Yo solo te pido que, entre mis brazos, te dejes mecer, amor. 

Insignificante

Las cosas insignificantes, 
las que te pasan inadvertidas. 
Las nada importantes
para la vida, 
construyen un mundo
a tu alrededor. 

Algunas muy bellas y frágiles. 
Otras toscas y burdas, 
llenando espacios sutiles, 
imposibles de entender sin ellas. 
Incompletas. 
Describiendo el rumbo
hacia tú corazón. 

Adiós noviembre

Sometido desde hace años a una cura de humildad que me está matando. 
He prescindido de todo, incluso casi de lo imprescindible, y no ha sido suficiente.

Cada cual es de cómo y con quien vive. Y esta forma de vida de supervivencia no es la mía. Al menos no la que me enseñaron y luché por conseguir. Puede que la halla perdido, pero si no recupero, no habrá vida para mi con dignidad. 

Solo la soledad me salva, huyendo despavorido de la vida social, incapaz de vivir solo. Imposible más incongruencias. 
Mudo, muero de ganas de gritar al borde del abismo, para escuchar el eco de vuelta reconocible, que …

El reloj de sol se me secó.  
Mi kentia abrió brotes nuevos. 
Y perdí la hortensia. 
Mi sombra no me acompaña de noche donde camino. 
La hora ya no me dura tantos minutos, o más. 
En casa no caben más libros. 
Las pelis nunca las termino. 
Llevo escrito “malo” en los labios. 
Calma ¿donde estás? 
La lata del café, otra vez vacía. 
Vacío el cargador del miedo. 
Y siento que te fallé.  
Cantemos otra vez esa canción… 
Otra vez  

Rojo

Ahora que la luna se quiere caer del cielo azul de un noviembre con sol.

Y yo me quiero agarrar a lo que creía mío y que ahora he perdido. Sentir las piernas correr por encima del tiempo y el corazón latir tan despacio, tan lento, la mirada atravesando el espejo del tiempo que ya son recuerdos. Locura al conseguirlo solo en sueños que no me dejan conciliar la calma. Y tu cara es una estampa del tesoro conseguido y perdido al volver de una esquina, casi sin darme cuenta.

Evitando el sufrimiento, mientras me miento una y otra vez que volverás y todo seguirá igual. Sin aceptar que la vida pasó de largo, y ahora no queda mas qué esperar un final, ojalá sea feliz. 
Quiero sentir que las barreras que me atan solo las construyo yo mismo. E inventó la forma de escapar a ese destino que veo tan cercano como ajeno. 

Ahora que si, que no … 
Ahora que no te veo. 
Ahora que solo te sueño 
mi amor, amor verdadero. 

Más de mil amaneceres rojos
que pusieron en mis ojos 
lágrimas de amor y risas. 
Mi amor, amor verdadero. 

¡Que bueno!

Que bueno sentirse útil. Aunque sea en lo más simple, lo de menos es que se sepa. 

Que bueno SER útil, y que a los demás les ayude en su día a ser más buenos, más grandes, mejores.

Mejores hijos, mejores padres, mejores hermanos, mejores amigos, mejores personas con los desconocidos.

¡Que bueno es empezar un día contento de lo que has dado, lo que regalaste y les sirvió, y no hizo, ademas, ninguna falta que te lo agradecieran! 

Te diste la vuelta y desapareciste con una sonrisa de oreja a oreja. Eso puede que sea la esencia de ser FELIZ. 

Lo fui.