Un cuento susceptible


Un minicuento, feo

Eso era una vez un muchacho enamorado, que se acerca a su amada, y le dice:

Rarita rarita ¿Te quieres casar conmigo?

  •  No, no, que me asustaras

Pero … si no te dije lo que iba a hacer por la noche.

  •  ¡A que te doy con la escoba!

¡Nooo ve la niña!
Findelcuento.


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¡La que prefieren las brujas!

Corazón desnudo

Buscando un corazón, 
ilusionado, 
con los ojos bien abiertos, 
no quiero dormir ni parpadear. 
No quiero perder ese instante 
para entregarte 
este corazón desnudo. 

Cada día más, 
más y más te necesito. 
No quiero asustarte, 
parecer en desesperación. 
No sé estar solo. 
Y solo entregarte 
este corazón desnudo. 

La noche 
y el amanecer 
son mis momentos del día. 
En calma frente al fin 
del horizonte lejano, 
donde entregarte 
este corazón desnudo. 

Vivir 
volar
Morir 
de Amor

Puñal

Como un puñal 
Clavado en la espalda 
Dolor intenso 
No siento nada 
De nada me quejo 
De nada 

Solo que siento 
que el tiempo resbala 
cada vez más rápido 
Y no puedo hacer nada 
No hay tiempo de nada 
De nada 

Despedida perfecta 
Adiós 
Para nada 
Para todos 
Mi vida 
Mi fin. Mi hada

No se sostiene 
ni en los tobillos, ni las rodillas, 
ni nada. 
Solo sujeta el alma, 
las convicciones, 
que no sujetan nada. 

Todo perdido 
en este instante. 
Derrumbado el castillo, 
nada queda delante. 
Solo el ruido 
del fin. 

Que no es nada 
Y el silencio 
sostenido. 
Do M 
do m 
silencio
NADA

Un dólar

Suerte
Hoy he recibido un aviso 
desde internet: 
Un cupón de un dólar de descuento
Y no se que hacer
Es importante no fallar 
Decidir detenidamente en que gastar 
este dólar del cupón 
Entre millones de productos 
en oferta

Y mientras escucho de nuevo
el disco Desiré, de Bob Dylan 
con historias salvajes 
del oeste seco y terrible, 
enloquecido. 
Es agosto. 

Un dólar no vale la vida de un chico 
negro en una calle de la America libre
Y, sin embargo le cambia el día 
a un chico hindu. 

Solo es mediado 
agosto nada he cambiado 
he pensado: 
no necesito tanto como tengo 
Y no tengo lo que necesito. 
Que según, es 
casi nada. 

Es así, selenita

Tiene una cara oculta, 
una que permanece oscura, sin luz, 
donde la piel puede que sea transparente, 
pero las cosas en su cabeza 
se retuercen para esconderlas. 
Es así 

Ya no le cuesta nada hacerlo.
Siempre, desde que recuerda, 
ocultó lo que pensaba, sin importar 
que estuviera bien o mal, 
se lo hacia a si misma. 
Es así 

Es allí, donde siempre es de noche. 
El último lugar donde nunca amanece, 
que sientes como te llena 
con su magia y dolor 
la lluvia púrpura. 
Es así 

Y ahora, sin darse cuenta 
vive cada día dos vidas, 
la que aparece brillante de cara, 
y la que recorre sigilosa 
su vida interior, su cara oscura. 
Es así? 

A cuál más bella 
selenita de cabello blanco 
de mirada clara, profunda 
apretando los labios 
dibujando sonrisa y misterio. 
Es así.

No mires, ratón

Como ratones a la puerta del agujero, viendo la luz que abre el universo delante de nosotros, lleno de colores y olores, pero muertos de miedo, entre temblores, sin dar el paso definitivo hacia adelante, descontando todos los peligros y fatalidades que nos esperan ahí fuera, donde iríamos encantados a explorar y conocer nuevas experiencias y aventuras.
Pero esos miedos nos dejan paralizados, e impiden que podamos conseguirlos.
Y, al fin, atrapados en la ratonera, con una única salida, por delante, pero encerrados en nuestro círculo de confort y seguridad, muertos de miedo y sin esperanza.
Se cierra el círculo.
Que vida más fea. 
Que realidad más cierta. 
No sueñes, ratón.
No mires, ratón, hijo.

Previsión del tiempo

Esta es mi previsión del tiempo 
para mañana: 
El tiempo pasará, 
ni rápido, ni lento, 
como siempre, 
con su pausa vertiginosa, 
incansable. 

El día durará 
lo que normalmente: 
Veinticuatro horas 
y poco más. 
Eso si, 
repartidas equitativamente 
a lo largo de ese día. 

No se espera 
que, mientras discurra, 
se produzcan 
interrupciones. 
Probablemente 
algunos ratos se les pasen volando 
y otros más lentamente.

Pero el tiempo, 
como eternamente, 
se presentará a poco a poco,  
indefinidamente. 
No podemos ganarle 
y lo perderemos, 
probablemente.

Más mascarilla

Hoy me sorprendí acostándome a dormir con la mascarilla puesta.
Que cansina. 
Me recordó viejos tiempos en casa de mis padres, en el dormitorio común de los niños, con mi hermano durmiendo con las gafas puestas. ¡Que juventud!
Cuando algo lo haces realmente tuyo, ya no lo notas ni te molesta, aunque sea algo “protésico” extraño a tu naturaleza. 
Hemos adquirido hábitos de aseo personal, nos lavamos las manos a gastarlas, usamos geles hidroalcolicos hasta dar positivo en los test de tráfico, usamos guantes, dejamos de usarlos, nos saludamos con los tobillos, con los codos, dejamos de besarnos, a veces, …
A pesar de estos hábitos nuevos, he de deciros que estoy hasta la mascarilla de la pandemia y de sus historias, que van y vienen, como “el cuento de sal y pimiento, que nunca se acaba y ya se acabó ¿si o no? Que yo no te digo ni que si ni que no, solo te digo que si quieres que te cuente un cuento de sal y pimiento, que nunca se acaba y ya se acabó ¿si o no?”

La pandemia se resolvió aparentemente, en seis o siete semanas, según los casos, o entre uno o ninguno, probablemente, cuando nos dijeron que la habíamos doblegado con éxito, y habíamos tocado “cumbre”  superando, por fin, en casi cien días el pico de la pandemia.

Felices, nos pusimos a trabajar, a recuperar nuestra vida, intentando superar el agujero negro económico y social infringido a pesar de los sacrificios personales y sociales. En la seguridad, probablemente, de que en verano bajaría la intensidad de la actividad del virus.

Pero, “mais de repente , uma fort dolore de ventre” , como el viejo cuento portugués que nos contaba mi madre, que seguía diciendo “baja do caballo, baja pantalones, baja calzones, apreta,   Aggg ,… y nada”. Otro cuento interminable, como las risas que provoca. 
En esto igual, después vienen los innumerables “brotes” y empiezan los rumores de una segunda oleada, seguramente debida a la imprudencia y malos hábitos de una población irresponsable, por ellos primero y por sus compañeros, que en ningún caso por responsables políticos y sanitarios.

Y el caso es que, probablemente, anuncia que volveremos a confinarnos para superar la ignorancia y la falta de previsión y certeza de nuestros responsables políticos y sanitarios, que no saben qué decirnos, sin contradecirse, de qué va la pandemia y cómo comportarnos, generando una grandiosa y espantosa incertidumbre, donde ya pocos confían en las vacunas que están fabricando a toda leche (permítame el término, hablando de vacas y vacunas).
En fin … Parafraseando el grito del maquinista en los viejos trenes de vapor:
¡Más mascarilla!

Perdóneme que le escriba.

Sorry

Siento las lágrimas, 
siento los versos. 
Torcidos los sentimientos, 
atravesados los colores 
de este universo 
de desamores

Lo siento

Siento los males 
y los reflejos imperfectos 
absurdos los errores 
que invadieron 
los espacios 
del respeto

Lo siento 

No existen espacios 
opacos ,oscuros 
Escondites con secretos 
Todo es transparente 
nítido y claro 
Solo respeto

Lo siento

Por no sentir 
si solo siento 
Cariño y agradecimiento. 
Debajo de esto 
no hay nada 
que no puedas verlo.

Lo siento

Cerrado

Una año más cerrando capítulos,  
cerrando postigos del cuarto querido.  
Dejando las llaves en el alféizar  
Preguntando si sabes dónde iras 

Un año distinto que sabe a nuevo 
Con aire cansado, parece un final. 
Despedidas sin drama, sin lágrimas 
Con calma y decoro, sin dudas

Que igual te llenan el alma 
con su locura y su despliegue  
sin fin, que el viento vuela 
despacio, deprisa, según.

Un horizonte lejano, azul,  
verde abeto en las lomas,  
empinado hasta el cielo despejado, 
prados y silencio que te dejan en Babia. 

Eres parte de mi, y tú  
necesidad es la mía  
Hasta siempre, vida. 
El día comienza, sin fin.

Todo empezó 
con un beso.
...
Porque siempre en eso
se nos va la vida
Y te queda solo amor...
y soledad