Fue tu lenguaje no verbal la distancia, el frío, el tic nervioso de tu pierna, la atención a otros, la conversación alardeada sobre tus amantes ... Y de entre ellos yo, seguramente el peor, que solo deseaba enredarme entre tus abrazos, avergonzado callaba. Contrariada, abortamos la sobremesa de copas con los nuevos conocidos, y me acompañas enfadada a casa, pasada ya holgadamente la media noche. Y la luna llena, rabiosa luciendo brillante en un cielo gris nublado.
- "No se para qué viniste" me decías. Palabras como puñales.
Daba igual, si finalmente me fui sin nada.
Con el tiempo ojalá recuerdes a este aprendiz de todo, que piensa mejor que escribe, y escribe mejor que habla. Se hizo el silencio. Luego, sólo soledad.
Estoy permanentemente en babia, donde habito.
¿La razón por la que escribo?
“… yo no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana muero, y hoy querría aliviar mi alma.”
Edgar Allan Poe
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