No se en que momento dejó de importarme lo que no controlo, que, a estas alturas, es casi todo.
Todas las oportunidades dejaron de ser imprescindibles en el momento en que se me hicieron imposibles.
Dejé de intentar acudir a todos lados sin pereza, y empecé a dejarme, a estar quieto en un solo sitio, y contemplar.
No puedo confirmar que este nuevo plan sea realmente interesante. Creo que va en la línea contraria de mi forma de ser.
Y engorda. Llena de grasa mi cabeza. Y creo que me pesa menos y se ha hecho más grande, la cabeza.
Y mi corazón de atleta se resiente y se queja.
Con los ojos en la ventana y la intención en la puerta, es difícil que me sostenga las ganas de escapar.
Pero, en una de estas, me dejaré vencer y no saldré de mi, quedándome encerrado con mis “cosas”, mis ideas, y mis alegrías y penas dentro de mi misma cabeza para siempre.
Será otro día. Que ha salido el sol
Un círculo amarillo sobre el cielo azul.
Y una idea fija: Volver a donde estás tú.