La verdad entera siempre es grosera. Y nunca se ve completa, por diminuta que sea. Llena de detalles y matices, por pequeños que parezcan. La miramos a trozos, cada uno a su manera. Cada uno la recuerda del color que la venera.
Pero es la verdad.
La poesía la adorna, la engalana de alegrías y tristezas. La retuerce, la aplasta, la amasa, y la presenta irreconocible, difuminada, esbelta.
Y la memoria la aleja, dejándola en una silueta. Un pequeño esbozo de lo que era. Un suspiro insignificante de la verdadera.
¡Es la verdad!
Argumentan con firmeza. ¡La verdad no es esa! Nos replican con certeza. En honor a la verdad se hicieron mil componendas, se cometieron injusticias, se cortaron cabezas. Y se empezaron las guerras.
La verdad...
La verdad es que el tiempo infinito se acaba para cualquiera. Y se sustituye por otro tiempo, aunque ya no te pertenezca. La verdad desnuda viste las vergüenzas. Te pone de rodillas, te saca de viaje, te llena las maletas.
La verdad está ahí fuera, Más cerca de lo que parezca. Se escudriña buscando la certeza, siempre en tu cabeza, que aveces no la encuentra.
La verdad es que te quiero A ti que me lees, quien seas.
La verdad es que mi Verdad eres tú, que me ves y me escuchas. Te quiero Reina Musa. Mi estrella, MyQ.
Estoy permanentemente en babia, donde habito.
¿La razón por la que escribo?
“… yo no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana muero, y hoy querría aliviar mi alma.”
Edgar Allan Poe
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