La capacidad que demuestro
para no hacerte feliz
me mantiene paralizado.
La desconfianza que provocó en ti
no me deja respirar.
Hace tiempo dejé de competir.
Y solo quería soñar.
Interpreté mal tus señales.
Inventé una falsa realidad.
Seguramente.
No quiero dañarte,
pero no se como hacer
para no perderte.
Me haces tanto bien
cuando me siento correspondido.
Aunque no puedo obligarte
a subir a este sueño,
si no es tu sueño también.
Y solo encuentro refugio
en mi habitación vacía,
en blanco,
en blanco.
Al salir, quiero encender una luz,
una llama que cambie esta ceguera.
Eres la felicidad que busco.
Con los ojos abiertos
en la oscuridad no veo nada,
en blanco,
en blanco.
Dame tu mano, acércate.
Solo soy un alegre hombre viejo
que quiere ser feliz.
Y compartir
este último paseo de estrellas
en blanco,
en blanco.
Estoy permanentemente en babia, donde habito.
¿La razón por la que escribo?
“… yo no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana muero, y hoy querría aliviar mi alma.”
Edgar Allan Poe
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