Escondite

Cada uno se esconde rápido detrás de donde puede. Habitualmente en el mismo sitio.
Detrás de una cortina, algunas de humo. Detrás de una sonrisa, detrás de un oficio, de una esquina, detrás de alguien, de un árbol, detrás de un silencio más largo.

Cada cual a su manera, esconde sus debilidades, sus puntos flacos, sus secretos más íntimos. Y los defiende con la vida, si es preciso.

Siempre andamos buscando un escondite. Un lugar secreto inaccesible donde guardarnos de los demás.
Y cuando lo encuentras, te haces fuerte en él, construyendo nuevas barreras con altura, para hacer realmente infranqueable la entrada de furtivos, curiosos y mirones, al acecho de cualquier rendija.

Sólo dejas entrar a una persona especial. Esa que te abre sin llaves y te desnuda el corazón en dos miradas.
Esa que es tu alma gemela, tu hermána, tu Amiga, que también te enfada cuando dice la verdad que no quieres escuchar, y te hace reír como nadie un instante después, sin parar.

Siempre encuentras con cariño a muchas personas candidatas a invadir ese territorio único y personal, guardado con celo.
Pero casi nadie consigue alcanzar el centro de tus pensamientos y deseos verdaderos.
Y esperas impaciente conocer ese Ángel que te aguarda en algún lugar de la tierra, y que está destinado a tí.

Mientras, esperas acurrucado en tu escondite. Mientras te espero a tí.

Escondite

Deja un comentario