Angosto 1

Hoy temprano me fui de vuelta por el camino recorrido hace 33 años. 
Vestía, entonces, de chaqueta y corbata, y lucia un bigote poblado, intentando esconder, sin duda, la cara de niño.
Por el paseo marítimo, Muelle Heredia hasta el puerto, El Parque, y La Farola.
En la Malagueta, recorrí despacio por donde pisé, intentando sentir, a pesar de no ir descalzo. Y lo conseguí a las puertas del edificio Calafate, donde en su planta 11, creo, comenzó una etapa intensa de la vida.
Otra más. 

Un café de esquina frente a la playa del Antonio Martin, de esos con mensaje en el azúcarillo, que guardó con cuidado en mi cartera:


No se puede dar
marcha atrás al reloj,
pero si se le puede dar
cuerda nuevamente

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