Su eño

lacraediciones
Figuras que se oyen oscuras en la noche. 
Y amanecen grises y azafrán.
Frías, historias sin final,
que cada día abren a las doce.
Rinden su suerte.
Y regresan cada noche.
Cuando los perros ladran a las sombras.
Cuando las sombras invaden tu horizonte.
Tu horizonte cercano que se acerca
a toda velocidad mientras se enciende el día.
Y así, día tras día.
Sueño.

Asustado

Asustado
Agazapado, sentado en mis talones.
Abrazando las rodillas.
Helado por la noticia.

Un secuestro total
se ha llevado
las últimas pertenencias,
escasas, que tenia guardadas
para afrontar el fin de mes,
fin de año, sin alharacas
ni lujos, inasumibles.

Solo dos billetes y sesenta monedas
que me dieran para regresar.

Y así, todo organizado,
la notificación viene a congelar
planes y sonrisas,
No puedo decir que me sorprenda,
solo que me abordó descuidado.

Y las deudas de honor
no entienden de fechas,
ni de corazones contentos.
Lo único rojo ahora
son las cifras de mi cuenta.
Y lo verde, la esperanza desatada
de un tiempo nuevo que empieza.
De un amor, el tuyo,
que no quiero empañar.

Asustado
Agazapado, sentado en mis talones,
Abrazando las rodillas.
Cogiendo impulso
para saltar, determinado
a tus brazos.

Nada fácil
romper con el pasado
sin más música
que la que pueda silbar,
sin más alforjas
que lo que pueda recordar.
Que soñar no ocupa sitio,
ni me lo pueden quitar.

Aparta de mi
sombras amenazadoras
de un pasado brillante
y cruel.

Enciende tu luz
mi corazón henchido
Tu risa es
la distancia más corta.
Asustado

Mis gafas de sol

A mis gafas de sol 
se les ha roto un cristal.
Y una luz cegadora
me ha venido a deslumbrar.

La tristeza, al final
del sol de invierno.
Será que ha llegado
la hora de cerrar.

Mala suerte, malamente,
que bendice este trayecto.
La risa brota de dentro
y la boca esboza una sonrisa.

No hay mal
que por allí venga,
ni tripa que duela
cuando eres feliz.

Cerrar los ojos
y dibujar de memoria
las líneas de tu boca,
tus pestañas, tu melena.

La ansiedad de entregar
tanto amor como tengo
encerrado en un abrazo
en el tiempo que me queda.

En todo el tiempo
que me queda.

Opinión.- STOP THE WAR

Destaca en el sector entretenimiento y la información el altísimo consumo de guerras sangrientas, especialmente en los últimos años, que produce elevados niveles de audiencia. 

Nadie se acuerda ya de la guerra de Siria. (306.887 víctimas, según Derechos Humanos de Naciones Unidas en 2022). Siguen contando…

Y pierde relevancia la guerra de Ucrania. (Más de 500.000 bajas estimadas entre los dos bandos, incluido muertos y heridos). No se ha cerrado aún el conflicto…

Recientemente enfrascados en la de Israel y Hamás. ( 31.000 muertos o heridos entre ambos contendientes, 3.000 de ellos niños, cuenta la prensa). No tienen ganas de parar … 

Causa pavor cual pudiera ser el evento de la próxima guerra. 

Porque esto crea adicciòn. 

¿Desinteresados por la PAZ? 
IMPORTAN LAS PERSONAS

STOP THE WAR 

STOP THE WAR

Opinión.- CANTA

Distrae el frío y el miedo cantando una canción, nos decía mi madre, mientras silban sin parar los misiles, arañando sin piedad la tierra desgastada.
Donde ya nada es igual, donde la memoria es la caja donde se guardan rencores, y las flores el símbolo del pasado feliz.
El Dios de la guerra decidió que su ambición era terriblemente más poderosa e importante que las vidas insignificantes que estaba aplastando, todas prescindibles, carne de cañón, estadísticas frías y herméticas que servir con propaganda de telediario en cada bando, insensibilizado la opinión pública, maleable y también prescindible en la magnitudes que baraja la guerra.
Mientras, sin reaccionar, sólo conmovidos por el miedo a que el conflicto se extienda y el sonido de las bombas termine acercándose a nuestra puerta, la humanidad consiente su propia extinción. Como si los muertos no nos pertenecieran, y las caras desencajadas de dolor y horror no fueran la realidad verdadera a las puertas del invierno.
Canta, madre, canta, que los males espanta, que esos Dioses animales de la guerra se mueran, y los juzguen por crímenes de lesa humanidad, y se haga el silencio,
Y que lo único que suene sea tu canción.

CANTA

El Rey

Se cree el Humano
el dueño del universo.
El que dispone de todo
como si unicamente fuera suyo,

Y la naturaleza, que es sabia,
los hará entender, una vez más,
que nos es así, que corremos
el riesgo seguro de extinguir.

Se cree el humano
invencible, eterno.
Y apenas existimos
una insignificante parte del todo.

Del tiempo,
de todo el espacio,
de toda la energía
que gobierna sin prisa, despacio.

Se cree el humano
que cambiará el destino,
arrogante y tirano.
Ignorante.

Y es la humildad,
la generosidad y la mesura,
y no la soberbia, la que te da de verdad
el poder del reino.

Toma lo que necesitas,
y deja a los demás
su sustento, su dignidad
y la vida.

Se cree el humano
que no sentimos,
que no miramos lo que hacen,
que no pensamos.

Y sólo pedimos
respeto, emoción
confianza, abrazos
y cariño.

Carta de la naturaleza a los humanos

El Rey es el Universo

El pozo

Dentro de mi tengo un pozo abierto, sin fondo. Un abismo oscuro que hay veces que emite un sonido silbado, del aire que lo recorre sin obstáculos, que me llama y me atrapa con invencible fuerza.

Estar en algo, mejor estar contigo, me aleja del borde mismo de ese abismo que ya conozco.
Es el vacío, la nada, la tristeza, el fin, la eternidad, la habitación en blanco…

Es el miedo sin retorno, donde me empuja el rechazo de los que intentaron estar junto a mí, y fracasamos. Es la soledad absoluta. Es estar con nadie, volverte loco, no reconocerte ni a tí mismo. Es querer dañarte.

Es agonía interminable, la angustia de morir sin aire, deseando un final que no te alcanza, porque el instinto te supera y luchas por respirar. Y no puedes.

Es humo sin hogeras, sin aire, sin esperanza.

Es un pozo negro, de bordes deslizantes llenos de dudas. Un sitio que conozco. Donde caes sin esfuerzo cuando dejas de ser necesario. Cuando te acabas.
Y te apagas.
Fin.

Opinión. ¡A correr!

¿Porque vanalizamos las cosas?
¿Porque nos esforzamos en ser superficiales?
Nos da miedo profundizar en nuestro pensamiento, ahondar en el conocimiento, como si todo viniera de hoy, en este instante. Y allí estuviera la felicidad, o fuera más fácil conseguirla.
Una generación que se cree sin historia, que desprecia el pasado y que vive autocomplaciente con el día de hoy.
Hay tantos misterios y descubrimientos por alcanzar en el futuro, como sabiduría y descubrimientos también en el pasado.
Y a todo eso le dimos la espalda en esta lucha de supervivencia en el estado de bienestar que nos hemos autoimpuesto, con más derechos que obligaciones, donde lo importante es consumir, y trabajar para poder disponer de recursos para conseguir lo efímero, que es lo que nos hace felices. O eso creemos a pies juntillas.

Estudiar, memorizar, leer, esforzarse, buscar e investigar en la historia, la filósofa, ni te digo si está impresa y no es accesible digitalmente,… Todo es una perdida de tiempo. Y no podemos perder tiempo.
Como decía un tío mío de Alconchel sobre el running «¿A donde van? ¿Porque corren?»

Todo a toda prisa. Llegamos de una, y ya estamos en la siguiente, sin pausa.

A toda prisa


De escribir un libro y plantar un árbol, que nadie va a leer y no vamos a ver crecer, no te digo nada. Descartado.
Y lo último, claro está, es tener un hijo, que interrumpa nuestros planes de viajar y disfrutar libremente mientras somos jóvenes y podemos.
Y así los niños se planifican a partir de los cuarenta, si eso, y no siempre. Y claro, es normal, va y te pilla con el cuerpo y la mente trillado, y ya no apetece o puedes.

Nos hemos equivocado. Y lo vamos a pagar.
El silencio, la pausa, la meditación son imprescindibles, y requieren de una decisión. Recuperemos ese estilo de vida y enseñemoslo para que nuestros nietos, si tienes la suerte de disfrutarlos, no repitan tozudos esta carrera al sprint hacia todos lados y hacia ninguno en la que hemos convertido nuestra forma de vivir, buscando una felicidad falsa, y sin conseguirla. Leamos con ellos, dibujemos y juguemos a pintar e imaginar. Con paciencia, con tiempo.

Y para pensar, ahora nos encomendamos a la inteligencia artificial, para que sea más facil.
Dios nos asista.

Perdone que les escriba.

La esperanza es el sueño del hombre despierto. Aristóteles

Opinión.- INDEPENDENCIA

El sentido de pertenencia y la independencia, parecen contradictorios.
Y de alguna manera pueden llegar a serlo.
Un buen y antiguo amigo activista de los derechos sociales y político coherente y honrado, con los demás y consigo mismo, me enseñó hace mucho tiempo el valor del sentido de pertenencia.
En ese momento, porque convenía. Pero como soy un «temoso» de las cuestiones que me interesan, siempre he seguido dándole vueltas y abundando en ese concepto del sentido de pertenencia.
Estar orgulloso del lugar donde has nacido, de la familia, tus paisanos, tus costumbres y su paisaje, es sentido de pertenencia.
Estar feliz del grupo de amigos, compañeros de trabajo o de proyecto, de la asociación o club con el que compartes ideas y valores, es sentido de pertenencia.
En Política, con mayúsculas, compartir criterios y valores, es sentido de pertenencia.
Más discutible es estar «sujeto» a la disciplina de un club, asociación o partido, no te digo nada si además es político, que en nuestro país, quizas por sus antecedentes de 40 años sin libertad o a medias (lo ancho pa mi, lo estrecho pa ti) donde se organizó de forma muy paternalista, pensando en la mayoría «ignorante» y en el control de los desórdenes; no lo tengo tan claro. Más bien, cuanto más lo pienso, está más oscuro.
Porque si no se admite y no se puede tener sentido crítico, y las decisiones se vuelven inapelables e indiscutibles, o estás dentro, o estás fuera.
Y fuera hace más frío, pero se respira mejor.
Pensaba que habíamos crecido. Y que cuarenta años después, con esta democracia paternalista y tutelada, podíamos haber aprendido, especialmente de los errores, y organizarnos con más margen de criterio libre.
Por eso siempre me gustó, lo cultivé y enseñé, el gusto por ser independiente. Mis hijos, mis compañeras de vida, mis amigos… todos pueden dar referencia de esto.
Incluso en el trabajo, en mis relaciones de competencia y de crecimiento personal, creo que ha sido una constante el ayudar y propiciar que cada uno consiguiera su independencia y tuviera su propio criterio.
Así, algunos se quedaron más cerca, y otros libremente, no tan cerca.
Y me gusta que sea así.
La ecuación perfecta es tener valores sólidos que construyan un criterio propio, que te dé independencia y sentido de pertenencia.

Ser críticos, siendo amables, respetar al que no piensa como tú, sin estar de acuerdo con su forma de pensar, y no perder ese sentido crítico hacia lo propio, para mejorar o enmendar lo que hicimos mal, es evolución.

Y ahora toca elegir. Que es una conquista de otra generación anterior, y un regalo que debemos respetar y cuidar.

La Política es elegir el tipo de País, de ciudad, de pueblo que queremos, la relación de convivencia, la sanidad, la educación y los valores de nuestra sociedad.
No caigamos en el simplismo de «esto es cosa de los políticos» o el «da igual», porque no da igual pasarnos cuatro años despotricando de los que nosotros mismos elegimos o dejamos de elegir, y sus consecuencias.

¡Este es el momento!

Podemos elegir en libertad, con sentido crítico y autocrítico, con criterio propio y responsabilidad.
Un lujo.

Perdone que les escriba.

Trayecto hombre

De pronto se me ocurrió que hay personas «estación».
Personas «destino» a donde llegas cansado del viaje y encuentras tu casa, tu refugio. Y te acomodas. Te acuestas a su lado, te arropas, y te quedas quieto, sin arriesgar, sin iniciativa, no vaya a ser que te saquen de ahí, y te dejen en mitad de la calle, hecho un paria, desorientado, mirando a todos lados, sin saber dónde ir. Sin destino.

Pero hay muchas otras «clases» de personas. Infinitas «clases» diría.
Así se me ocurrió que había personas » camino».
Personas «trayecto» siempre en movimiento, disfrutando del paisaje, curiosos mirando sin parar por la ventanilla que le tocó en este viaje, descubriendo paisajes que nunca podía ni haber soñado sin embarcarse en esta aventura.
Manteniendo conversación con el compañero desconocido de asiento, que va y te cuenta su cuento, y a mí me parece bien. O la señora de enfrente, a la que pides disculpas porque rozaste su zapato con el tuyo, acomodando tus piernas largas en ese espacio minúsculo compartido por cuatro pies.
Perdón ¿Esta cómoda? Es que soy grande y, de todos los pasajeros, le tuve que tocar yo. ¿Va a ver a la familia? .
No, a unos amigos que hace tiempo prometí visitar.
¡Ah, que bien! A mi me encanta viajar.
Cada viaje es de un color ¿Sabe? Debería anotarlo en un cuaderno. También cambian los olores. Los hay dulces. Y también los que apestan. (Risas)
En todos hay risas. Que curioso. Una amiga escribió que la risa es la distancia más corta. Quizás por eso se me hacen cortos los viajes.

Ahora voy a recogerla. Es mi compañera de viaje. Y de risas. Compartimos «trayecto», caminos. Hacemos planes que nunca se cumplen, y con ella no paro de inventar historias y cuentos. Algunos los dibujo.
Es mi musa.
Y con ella soy feliz.

Todas las personas, a millones, tienen derecho a que respeten su vida. Cada cual tiene la suya, y no hay a priori una buena y las demás no.
Todas merecen que alguien escriba su cuento. Y quizás que la dibujen, en su color, claro.

Disculpen mi ironía.
Y perdone que les escriba.