Por el sendero

De vuelta a casa, caminando por un sendero antiguo, ahora prácticamente cegado de escombros, en un recodo descubro asombrado un agujero tremendo en la valla de cierre de la vía de tren.

Un agujero de seguridad por la que se puede alcanzar la vía, y cruzarla, o esperar en la mitad a qué te alcance el tren con velocidad y terminar con las dudas.

Seguí avanzando despacio por el sendero. Pero, de vez en cuando mirando atrás con atracción fatal hacia el agujero, roto el precinto de seguridad. No conseguí quitarme esa idea horrible de la cabeza hasta pasado un buen rato.

Y ahora, ya en casa, vuelve el recuerdo de ese agujero de seguridad abierto al horror de un final desgraciado. 

Ese agujero en el sendero que no acabo de dejar de lado.

Ese agujero en el deseo de seguir hasta el final. Ese sendero hasta el final.

Al otro lado

Érase una vez un niño feliz que vivía en una casa en el bosque, al lado de un lago. 
De este lado del lago, todo parece ordenado. Hasta que un día, el niño, que mira desde este lado, escucha una canción que suena alegre al otro lado. Se asoma discreto encantado con la música, y ve asombrado una bella flor llena de color y brillo que entonaba las notas que le dejan embelesado. 
¡Que guapísima es la flor! Creo que se ha enamorado. 

Entonces se pone a pensar cómo cruzar el lago. De su casa saca herramientas para cortar un árbol, y construir una barca para ir a ver a la bella flor del otro lado. Rescatarla y dedicarse a su cuidado.
Sin embargo, en un instante aparece junto a la flor un príncipe encantado. Baila sin parar alrededor de la flor, la halaga, la besa, la riega con cuidado. El príncipe es su amigo y vecino del lago. ¿Como no se había acordado? 

Con la madera del árbol recién cortado, construye una hermosa guitarra, que regala a su amigo, el príncipe encantado. Para que la toque a su flor Bella, y no pare de bailar a su lado. 
Y colorín colorado este cuento se ha acabado. 

P.D. La flor creció y se convirtió en una hermosa princesa enamorada de la guitarra y de su príncipe encantado.

Invisible. Un deseo y un sueño compartido

Estoy desarrollando una nueva habilidad: ser invisible.

Al principio me parecía imposible, pero lo he trabajado con esmero, poco a poco, día a día. Y puedo pasar casi inadvertido por delante de personas que me conocían y saludaban con interés. Y ahora me paseo invisible frente a ellos.

Honestamente tengo asumido que ya no aporto ni mucho menos lo de antes, y graciosamente he cedido todo protagonismo. Sinceramente, no me importa, incluso a veces lo prefiero. Sin embargo no niego que, cuando me ocurre con gente que quería y quiero, me angustia. 

Será que aún debo acostumbrarme para cuando consiga ser un espectro, un alma errante que pueda estar entre todos sin que ni siquiera me intuyan. Puede que sea pronto. Así que debo redoblar los esfuerzos para conseguirlo cuanto antes. No quisiera irme sin haber aprendido a no ser advertido, a quedar en paz, sin otra consideración. Y sin dolor. Aún me duele, y eso es síntoma de que me quedan unos capítulos por aprender. Y no queda tiempo. 

Y cada cual sigue en lo suyo, mientras me diluyo en mis pensamientos. 

Me gustaría instalarme bajo el techo de los teatros, en la tramoya, la cúpula y las lámparas, si es que caben más almas y ánimas allí. 

Desde luego en los de Málaga, para seguir disfrutando en babia, embelesado en la música de cámara, de pianos, violas, chelistas y por supuesto violines jóvenes, atraídos por Anna NILSEN y Jesus Reina a su Málaga Clásica eternamente. 

Y encontrar allí el amor que perdí, y la paz que tanto necesito. 

Ojalá Málaga reconozca el valor incalculable del Festival Internacional y respalde sin fisuras este evento anual imprescindible. Un deseo y un sueño compartido.

Caminos de otoño

Después de recorrer juntos, todo el tiempo pasado, ha llegado el momento de que separemos nuestros caminos. Brindemos con vino, estrechémonos en tremendo abrazo, y sin ningún sentimiento de culpa, separémonos y al carajo. 
Toda la intensidad vivida al pie, que nunca fue una carga, no pesó en esta decisión. Pero hasta aquí llegó el camino juntos. Y ahora toca separarnos para unir eternamente nuestro amor. 
Deja un vacío infinito imposible de rellenar, esta ausencia. Simplemente la tristeza anuncia el final definitivo. 
Adiós octubre penoso, que este año fue radiante de luz y con tiempo suave. El mar en calma, en la playa, nadie. 
Por delante, Dios sabe, otro noviembre bendito. Dedícame un ratito, si todo el mes no fuera posible. Quiero expresarte mi amor infinito, en un mes escaso de duración. Ojalá lloviera, amor, y en ti encontrará mí refugio, un abrazo sanador. 
Si deseas, mándame llamar, si no te viniera mal. La música ya suena. El frío viene de camino. El fuego lo llevó encendido, y mi corazón espera. 
Eternamente tuyo.  

Otoño.

La Rocina del alba

Un buen trato

Hace tiempo que me apunte a la resistencia. Decidí que aguantaría todo y que nadie notaría mi ansiedad, mis miedos y mi pena. 
En la medida en que me voy haciendo menos necesario, me va ganando terreno a pasos agigantado el deseo de terminar de un golpe con todo. 
Y del mismo modo que decido esto, repaso mentalmente lo que me queda por hacer, sin saber bien que lo que tengo alistado va a ser imposible terminarlo. 
Pero cada vez más cerca, cada vez más vencido, cada vez más decidido a ir al encuentro. 
Nunca emprendo un compromiso de más de un día, del que me libere de inmediato y me dejé manos libres para intentarlo. 
Ya no inicio nuevas amistades ni frecuento eventos que me relacionen con otros. 
Solo estoy empeñado en colocar todo del modo que sea fácil y sin enredos. 
Que no deje colgando demasiados hilos sueltos. 
 Y que el olvido sea inmediato. 
Ese sería para mi un buen trato. 

Un descuido

Estoy visitando el olvido, por si me gustara para quedarme.

En él encontré los miedos a perder lo poco que gané, la memoria. Allí no vale la historia, ni tus brillantes victorias, tampoco tus derrotas. Pierde valor tu dinero y tu fortuna, los esfuerzos sostenidos durante tanto tiempo, y los amigos, los enemigos y las afrentas o los favores.

Tus amores se desvanecen como la niebla con el sol, y tus conquistas no merecen ni una mención. 

Los colores son lo único que se mantiene, pero no recuerdo el significado de cada tonalidad. Ahora son una caja de lápices para aprender a dibujar. 

Los días y las noches se suceden. Da igual. Te duermes cansado y despiertas en mitad de la nada. No sabes si estás a principio o a finales ¿de que?

Solo estoy visitándolo, de vez en cuando. Curioso de su encanto y de su sonrisa inocente y feliz. Aunque, de pronto, lo recuerdo todo y vuelvo por donde vine, a ser nuevamente infeliz, … y cuerdo. 

Recuerdo que me viene de memoria todo lo que viví. O quizás todo lo invente y lo escriba, como si este papel fuera un pañal donde se recoge la memoria perdida. 

Aquí lo dejo, antes de que reviente lo que me queda de cabeza. 

El olvido es un descuido.

FIN 

P.D. No puedo, y quisiera, entender a quien perdió para siempre el contacto, y no puede volver sobre sus pasos a reconocer lo que fue su vida. Y sufre.

The Final Feat


¿Porque la música de Pink Floyd es perfecta para el final feat?

Tiene el nivel épico y sincrónico necesario para un final así 

Esto va por épocas. Me engancho a un todo música PF o huyo de ella como de la muerte.

Hablo de la muerte final, de la definitiva, no de esas pequeñas muertes sucesivas a las que te vas sometiendo, a veces cada día. 

Mal auspicio amigo Hilario.

Soledad, inutilidad, agotado el tiempo de aportar, me he denegado cualquier ayuda. Estoy listo, despropósito.


Trastornos de verano

Lo mejor del verano ha sido estar juntos.

Este año fue especial porque ademas vino Raquel. 
Como todos y cada uno, ella tiene sus costumbres y sus tics, que como todo el mundo sabe, son gestos repetitivos espontáneos involuntarios que hacemos sin darnos cuenta. Y ya está, no tiene importancia.
Pero cuando llegas de nuevas a una casa todo el mundo te observa con detalle, especialmente tus tics. 
Soy una persona hiperordenada. Me gusta tener MIS cosas según una situación prevista y que mantengo DESDE SIEMPRE. En fin, una “pedrada” en la cabeza como otra cualquiera.
Si fuera grave, podría ser TOC (trastorno obsesivo compulsivo). 

Lo que hoy quiero contar es que, cuando viene alguien a tu casa, sin querer, todo se desordena un poco. Con paciencia intento enseñar cómo debe estar todo colocado “en su sitio”. Pero inevitablemente el CAOS nos invade, al menos por un tiempo.

Por ejemplo, El Lavavajillas. Este aparato tiene unos cestillos, en la parte de abajo, para colocar los cubiertos. Es fácil, se embocan en el cestillo y punto. … PERO si colocas tenedores y cuchillos con las puntas hacia arriba pudiera ser que sin querer te pincharás la mano al recogerlos.
Intenté enseñar esto a mis hijos, y Raquel se esforzó mucho por complacerme. Cucharas y cucharillas hacia un lado, tenedores y cuchillos hacia el otro. 
Ahora coloca los tenedores y cuchillos hacia arriba y las cucharas hacia abajo.
¿Eso sería dislexia, como trastorno del aprendizaje? ¿Busco capítulos de Epi y Blas para reforzar conceptos contrapuestos como arriba y abajo? Porque debe ser contagioso, y con su personalidad arrolladora, ha convencido a los otros de que así se colocan los cubiertos.
Como el cuento de “cartucho y carchuto”.

Otra anécdota fue en el desayuno. Raquel gusta desayunar cacao disuelto en leche. Y cenar.
Así tenemos un alto consumo de polvo de cacao que, cuando te despistas, se agota y obliga a buscar de urgencias una alternativa.
Yo, decidido, tiré de “fondo de armario”. Y voilá, allí estaba el bote de cacao. Claro que, según rezaba la etiqueta, era “reserva de 2015”.
Casi con la canción 🎶 Yo soy aquel negrito..🎶
Tras un corto intercambio de opiniones sobre si se podía o no consumir, decidí llamar a mi madre, que es maestra (argumento siempre irrefutable) que me contestó que el aceite, el café y el cacao “no se pone malo”. Después de unas risas, Raquel decidió desayunar zumo. No entiendo porqué…

Ella con sus tics y yo con mis tocs. Con menos de esto montaron una Red Social. 

Lo mejor del verano ha sido estar juntos. …y las risas, que superan lo incurable. 

He aprendido mucho. Les quiero muchísimo .