Desaparecer

Desaparecer, esfumarse en el aire a tu espalda, sin ser escandaloso, ni despedirse. Sin dar tiempo a hacerte sufrir por adelantado la marchita decadencia del final. 
Sin epitafios, ni homenajes, ni discusiones, ni aferrados al presente, ni abrazos. 
Tan solo los abrazos los añoro. ¡Ah! Los abrazos.
Los fui dando de a poco a poco, sin alarmar. Pero me supieron a casi nada, y repetiría esa ronda, la última por favor, como el borracho solicita que le llenen la copa una vez más. 

No comprendo lo que me ocurre dentro de la cabeza ahora. Este enfrentamiento absurdo entre los instintos y las razones.
Y siempre pierdo, cualquiera que sea el desenlace. Siempre aferrado a lo contrario. 
Pero el tiempo no descansa. Ya no queda nada. 
Y es el momento. 

Sin valor

Aveces nos depreciamos. No aprovechamos las circunstancias para mostrar nuestro valor, y solo se ven las carencias.
Es una cuestión de valor, definitivamente. Pero este fluctúa su nivel en función de la demanda.
Quiero decir, que vales tanto como los demás esperan o necesitan de ti. Si fueras imprescindible, tu valor sería incalculable. Y lo contrario sería ninguno. 

Pero este idioma nuestro atribuye significados diferentes a una misma palabra.
Y en el caso de valor, también entiende de arrojo y atrevimiento. Hay que tener valor para aventurarse con pocos medios, sin margen de seguridad. 
O también iniciar una empresa, un reto, en un clima inseguro, por un camino incierto, aún sabiendo cuál es tu objetivo. Hay que tener valor.
El valor de lo incómodo, del esfuerzo, del riesgo. 

No acepté la rendición, siempre vendí cara mi derrota.
Lo que para mí nunca tuvo valor fue el precio. 

Perdone que le escriba.

De valor

Buenos días desde los tejados de la vida, donde despiertan los gatos valientes a mucha altura de la realidad, desde donde se observa lentamente y a salvo, lo que ocurre de verdad. 
De donde ya no puedes bajar, si no es con la duda. 

Porque allí abajo todo es lucha, carreras, logros, escapadas, fracasos, atrapados, competencia, victorias y derrotas, apariencia, elegancia, cansancio, impotencia, alegrías y fiesta, tristezas y llantos. Y el tiempo presente trepidante, y lo demás es pasado. 

Y aquí, arriba, nada de eso importa, todo es sencillo y no ocupa espacio. 
Amor, Respeto, Amistad, Dignidad, Generosidad, Humildad, Tolerancia, Justicia y Paz 

De aquí ya no me bajo.

Perdone que le escriba.

Genoma

Mi vida, cada vez más, se mide en días.
Me di cuenta en una de esas paradas súbitas, que hago de vez en cuando para darme cuenta de las cosas sencillas. 
Las horas no cuentan mucho para mi últimamente, aunque si aprecio las mañanas distintas de las tardes. Y las noches, a veces, separan los días pasados del nuevo que se acerca. 

Normalmente perdí el interés definitivamente en distinguir los días de la semana en los que estoy transitando, porque casi siempre vienen sucediendo las mismas cosas. 
Sin embargo los días sucesivos sí que van anunciando cambios, pequeños, casi imperceptibles, y que afectan a las horas de luz y su intensidad, a la lluvia y la humedad, a los sonidos y su volumen, porque cuanto más largos son los días y más cortas las noches, más ruidosos. 

Nos es que sea relevante, pero me gusta la lectura. Hace unos días leí que se ha publicado el mapa más extenso y preciso del genoma humano. Al parecer son 3.055 millones de nucleótidos, las letras químicas con las que está escrito el libro de instrucciones de una persona

Deben ser los caracteres, que en una secuencia concreta componen “un libro de instrucciones de cada persona” Leí que “el manual de funcionamiento de las células, plegado en su interior, es básicamente una gigantesca molécula de ADN de unos dos metros de longitud” 

Se supone que ocuparía eso, si pudiéramos desplegarla, entiendo. Porque bien plegadita como viene de origen no ocupa casi nada. Yo, después de tantos años, no se donde la llevo. 
La han plegado con ganas e interés, como si fuera el prospecto de uno de esos medicamentos que tomo a diario, que cuando lo despliego para leer y asustarme, nunca soy capaz de volver a ponerlo como venía. 

Lo siguiente también curioso es que está escrito con combinaciones de sólo cuatro letras: A – T – G – C (ATTGCTGAA…) así hasta 3.055 millones de caracteres, sin puntos ni comas, de respirar creo. Para habernos ahogado. 



De pequeño me corregían la ortografía con un lápiz rojo sobre el papel. Uff como temía ese garabato rojo.

Cada persona tenemos nuestra secuencia de esas cuatro letras, pero en un orden único. 
En fin que parece sencillo, pero aún sin comprenderlo, y no siendo fácil ni amena la lectura, me parece apasionante. ¡No hay quien lo entienda! 
De una persona a la siguiente cambian el orden y la disposición, haciendo imposible la repetición clónica o aleatoria de esta secuencia. ¡Somos únicos!

Pero eso ya lo sospechaba. Somos un montón de hermanos, y no hay dos iguales.

Ahora seguiremos estudiando estos mapas genómanos, y da escalofríos lo que podamos llegar a conseguir metiendo mano en esto, cuando durante siglos, o siempre quizás, nadie lo hizo. 
¿Quien será el que señale con un garabato en rojo lo que esté desordenado? 

Y los días, ahora más largos y ruidosos, pasan volando. Y las noches, a veces, también ruidosas, los separan. 
La vida puede que sea la lectura constante de esos 3.055 millones aproximadamente de los cuatro caracteres secuenciados.
Y pudiera ser que unos manuales se lean mejor que otros, o más rápidos. Y así la vida de unos es más corta que la de otros. 

Por si acaso lo mío ha avanzado mucho, seguiré leyendo mientras pueda. 

Perdone que le escriba

Quisiera querer

Quisiera aprender a escribir como pienso.
Y luego releer y corregir, para que se me entienda.
Corrijo: Quisiera aprender a escribir como siento. Y luego releer y volver a sentirlo. 

Sería bueno que se me entendiera. Alguien que se atreviera con paciencia o con interés en leer lo que se me va ocurriendo.
Pero, claro, eso me suena tremendamente pretencioso ¿a quien puede interesar nada de esto? 
Vuelvo al principio.
Quisiera aprender. ¡Que bueno aprender constantemente! Es inagotable este plan de vida.

Y leer, leer sin parar millones de historias y de ideas escondidas en las páginas de millones de libros interminables.
Salir a recorrer otros senderos, que puede que sean el mismo, pero escritos de otra manera; de esa que arranquen un pellizco en el pecho, que dibujen una sonrisa abierta, que destapen la curiosidad incontenible de llegar al final de la página, y pasarla para retomar la intriga abierta, inaplazable la respuesta.

Leer, leer, y aprender ¿Cuantas historias contadas o calladas, escritas, olvidadas, verdaderas o no, …cuantas caben aún en la imaginación? Infinitas. 
Pues no paremos de leer, de aprender, de inventar y vivir, de escribir y compartir.
Porque seria un despropósito olvidar, si una sola del montón de las que se olvidara, fuera la que te hizo FELIZ. 


A mi padre que me enseñó a leer y amar los libros

Despegar

Una de mis razones para acometer con violencia y atrevimiento, que en definitiva significa sufrimiento, este Paseo al fin es conseguir despegar el corazón de la madeja de telarañas que he ido tejiendo durante toda la vida, y que lo mantienen bien atado, en su sitio. 
Pero no está feliz. Está atado. 

Y mantenerlo despejado, latiendo a su bola, descontrolado o tranquilo, es lo que más deseo ahora que espero llegue pronto el final. 
Aunque no hay prisas. Como a todos ese final llegará, y quiero disfrutar de cada instante a tope de pulsaciones, escuchando su latido intenso y sonoro, en mi pecho. 

No quiero esperar con tristeza a que me toque.
Quiero encontrar ese lugar gastando vida.
Eso es para mí lo principal. 
Despegar.



Abuelino en Camino

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JUNO

Hoy empieza mi mes preferido. El mes mágico y feliz del año. 

En unos días nos llega el solsticio de verano, empieza la vida, más libre, artista, original y callejera.
Los días más largos, con más luz. Las noches más llenas, los cielos llenitos de estrellas. Los grillos, las cigarras, se alternan, y mantienen ese timbre agudo y seco, musical que acompaña, día extenso y noche que llega. 

A regar temprano que el sol aprieta, a contemplar las cepas que vienen cargadas, a tapar los melones y las sandías con las hojas de su mata, a bañar a la alberca de Quique, en la esquina de la parcela, espantando avispas con la caña seca. 

A limpiar la bici, a engrasar la cadena. Ya huele el aire a gasolina y aceite de mezcla que quema, a quedar en el parque, en la plaza, a guitarras que suenan. 

Atrás el calor en el aula, las ventanas abiertas, la tiza en la tarima de la pizarra, las horas que vuelan.
El último esfuerzo, las ganas de guerra. 

Hoy empieza junio, si no fuera porque ya nada de eso me pasa de cerca, sería de nuevo la magia que empieza. Pero es la memoria traicionera. 

Let It Be.



¿Que me llevo?

Voy solo.

Solo me acompañan mis cariños, mis anhelos.
Conmigo me llevo a mis 4 nietos, a mis hijos, a mis padres, mis hermanos, mis amigos del alma, mis amores. A todos metidos en el corazón.

¿Qué quisiera perder? La tristeza, la ansiedad, la certeza, la necesidad, la urgencia. La ambición, el mal humor, la desesperanza., el rencor.

¿Qué quiero conquistar? La generosidad y por encima de todo la humildad infinita. Y La paz (como las mises) … 

¿Qué voy a gastar? El humor y la risa, los recuerdos, la fuerza y la salud. Y el tiempo,
escasísimo para lo que quiero.

… y lo mío

Loco mayor

Hay verdades tozudas que cuesta entender.

Llámame loco. Me estoy haciendo mayor. 

Al tiempo, jugando con los nietos descubrí que, quizás el mejor juguete de mis hijos era YO. 
Y me lo paso siempre tan bien.

Juega, juega con ellos. 


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El mar

¿Que me trae el mar, 
que cada día rompen 
sus olas en mi jardín?  

¿Que me trae al mar, 
que me atrapa amanecer, 
que me atrapa la luna? 

¡Que te echo de menos, 
cuando aún hoy, 
te miro de frente, sin parpadear! 

Allí está mi amor, 
diluido en tu esencia, 
allí quiero volver yo.





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