En mitad de la absoluta oscuridad, una tormenta solar desata el caos.
Llamaradas de luz cegadora y ondas de choque de viento solar impactaban sobre nuestro escudo magnético, eyectando masa y presión sobre la atmósfera, ahora menos respirable, desordenando equilibrios naturales, y accionando resortes de defensa en las personas del entorno.
Todo hace evidenciar el frágil ecosistema de la tierra, que no depende en gran manera de lo que insignificantes individuos podamos hacer o destruir en este entorno.
O si.
Habrá que ponerse determinados a reparar y reconstruir lo dañado. Y al menos adaptarnos a las nuevas reglas del universo, ahora que la luz que antes otorgaba vida, se presenta con tal intensidad que fulmina todas las esperanzas.
Y atender y escuchar a los más sensibles, que siempre dan las claves necesarias de supervivencia.
Encerrados en los refugios excavados bajo tierra, aparentemente a salvo de las radiaciones, los pensamientos se suceden al contemplar a personas, la mayoría alteradas, con ansiedad, miedo, depresión, paralizadas ante la dimensión descontrolada de este fenómeno.
Buscando con premura un líder con discurso consistente e inmediato a quien seguir sin dudar, aunque el destino sea saltar por el desfiladero.
Apartados, un grupo de niños juegan desenfadados, desentendiéndose de la gravedad del momento, otorgada así por los mayores. Una rinorrea crónica espesa no les distrae de su curiosidad por las nuevas reglas impuestas al juego, ahora en la penumbra de la cueva, que les empuja hacia una sala recóndita, en la profundidad de esta caverna.
Allí se alegran de encontrar el lago de aguas cristalinas que representa el seguro de supervivencia de su grupo. Y que para ellos es el lugar perfecto donde salpicar y jugar a saltar en el charco.
AmorOdióAmor

A O A
mor dió mor
Lonchearía el odio, para convertirlo en carpaccio de amor.
Dejaría congelar el odio, hasta dejarlo sin olor,
sin dolor trocearlo en lonchas finísimas de amor.
Odio fino, con rúcula y parmesano;
y darle otra vida, con sal y limón.
Con limón y sal, amor de dar.
mor dió a mor
Enemigos eternos
A mí peor enemigo no le doy nada.
Pero a mí mejor enemigo le daría todo, y no lo quiere.
Cuestión de confianza no alcanzada.
En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.
Con toda ternura, lo mataría de risa.
Y me dejaría ganar media vez, para asaltar su fortaleza inmediatamente.
En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.
Con el sonido de mi guitarra acústica le vencería su resistencia numantina.
Un beso en la mejilla le señalaría de por vida.
En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.
Compañeros necesarios, enemigos eternos,
imprescindibles.
ESCRIBO TU NOMBRE (POETAS EN LA NOCHE) ©Yvonne Torregrosa

En el rincón de un abrigo, en el olor de la lluvia, en los trenes que se alejan, en las cartas que imploré y el destino no deja… escribo tu nombre. En la música callada que canta en mi silencio, en la brisa que me roza como un rumor del recuerdo, escribo tu nombre. En […]
ESCRIBO TU NOMBRE
Elegir Vida
El momento de la vida en que elegí ser curioso, en lugar de estar quieto.
El momento de la vida en que elegí no parar, alardeando de fuerza.
El momento de la vida en que elegí eclosionar, en lugar de esperar a la sombra.
El momento de la vida en que elegí no ser rico para ser bueno.
El momento en que la vida decidió revolcarme, humillarme y ponerme de rodillas.
El momento de la vida en que elegí observar, para no interponerme a los que venían eclosionando.
El momento de la vida en que decidí esperar, para ayudar a los que estaban de rodillas.
Ahora, en este momento de la vida, tengo la certeza de haber sido feliz en cada uno de los otros momentos.
Y por eso, Feliz, elijo Vida.
La Leyenda

Detenido
Quisiera llegar pronto
a donde el tiempo se detiene,
para verte llegar despacio
por la veredita que vienes.
Quisiera mirarme dentro
del laberinto que tienes,
donde los versos no cuentan
todo lo que conviene.
Y respirar aliviado
llorando solo, por suerte,
de encontrarte aquí a mí lado,
Corazón verde, Corazón verde.
En el desierto
Creo que entraste por mi ángulo muerto.
No te vi llegar estando de espaldas.
Este mundo ya no es de los nuestros.
Y cuando me curan, no se de qué hablan.
Soy el desierto.
Todo lo que tengo cabe en nada.
Ando en el espacio que dejastes abierto.
Y ahora que te miro frente a frente,
me haces feliz, por cierto.
Nada espera
La vida sigue, y no te espera.
Las leyes del universo cumplen.
Y lo que no sujetas
se te cae de las manos.
La gravedad, la gravedad.
La persigues con la mirada
mientras se aleja.
La verdad, la verdad.
La realidad.
Te dejas caer, sin querer.
Sin energía, sin pestañear.
Una lágrima.
Lloras como un niño
lo que no supiste defender,
lo que no conseguiste retener.
Vencido.
Los brazos caídos.
Escuchas a lo lejos el ruido.
Algunos te gritan,
cada vez más lejos.
Cada vez menos vivo.
Con los ojos abiertos
de par en par,
la paz diluida.
Sin propósito,
el vacío te rodea,
y te marea.
La ausencia de oxígeno
ahoga,
Te separa.
Gritas
sin sonido, sin esperanza
Nada espera.
Silencio bambú
Silencio.
Silencio.
Miedo,
dudas, vertigo,
enfado encorajinado.
feroz, incontenido.
Odio, engaño, desafío,
traicionado, escarbado.
Cristales rotos, desamor.
Miedo.
Estalla lo callado.
Ruido, ruido,
sordo, ruido henchido,
encarnado.
Corazon herido.
Silencioso abismo.
Más silencio.
Distancia.
Silencio repetido.
Miedo escondido.
Silencio.
Vacío.
Si len cio.








