Sueños

Los sueños, últimamente, vienen alterados por la incertidumbre.
Descolocado en el tablero de este juego, muevo las piezas torpemente, protegiendo a la que ya perdí y descuidando la que ahora descubrí.
Mi futuro vuelve incierto. Se que solo está dentro de mi, en mi cabeza. Pero temo tanto volver atrás, a la soledad, que no duermo, ni camino decidido.
Vuelven a visitarme mis monstruos.
Hoy soñé que todo lo guardaba en un pasillo emparedado, sin luz ni ventanas. Me movía de memoria, como un ciego en su casa. Me quedaba quieto, inmóvil, conteniendo la respiración cuando escuchaba, al otro lado de la pared, pasos decididos o conversaciones animadas.
El temor a perder lo poco que me quedaba, me hacía permanecer voluntariamente en este encierro, rodeado de mis libros, mis cacharros y mis recuerdos.
Aún así, sabía perfectamente que debía romper ese tabique, y salir a buscar mi vida. Una nueva, distinta de todo lo anterior. Pero el miedo y la incertidumbre atenazaban mi sueño.
… Y desperté.
Son las dos y trece de la madrugada.
Ojos abiertos en la oscuridad.
Agotado.
Confundido.

Sin gafas

Visto sin gafas. 
De lejos,
a kilómetros de distancia,
de cerca,
a ciegas.

Intuyo.
Construyó tu perfil.
Interpretó tus colores.
Dibujo, para mí, tus olores.
Imagino tu risa.
Me doy prisa,
que se me olvida.

Pero todo coincide.
El corazón me dice
cómo eres al detalle.
Me miras de frente.
Paseamos por las calles,
te ríes, me dejas abrazarte.
Me llenas de matices.

De colores,
y de flores amarillas.
Te siento cercana.
Me ofreces una manzana
verde,
a la tarde.
Y tu risa me acaricia.

De un árbol y una mariposa azul

Erase una vez un árbol. Era enorme, centenario, con una copa tremenda y frondosa en la mejor época del año.
Lucia un aspecto imponente, con grandes ramas, aunque en algunas de ellas se descubrían heridas antiguas propias de pasadas historias, quizás de juventud.
Y erase una vez una mariposa. Pequeña, hermosa, de alas grandes con un colorido exuberante azul. Adopta el árbol como hogar, en principio de paso, pero se quedó prendada de la tremenda estampa de su nuevo amigo, de su historia y su sabiduría.
Ocupaba tan solo un huequecito a mitad de la rama más alta de la izquierda. Desde ella podía ver con claridad una buena parte de la dehesa, en la primavera plagada de flores amarillas y blancas, y de rojas amapolas a ras de suelo.
Era precioso el horizonte visto desde allí.
Ella no paraba de un lado a otro. Tenía infinidad de compromisos donde siempre lo pasaba genial con otras mariposas y toda clase de bichos. Tenía siempre mucho ánimo y una sonrisa increíble, un cuerpo de atleta y unas alas, que al desplegarlas aparecía deslumbrante y explendida.
El árbol enorme empezó a echar de menos a su querida mariposa cuando está volaba lejos entre otros árboles para acudir junto a sus amigos y tardaba en volver.
El árbol enorme tenía mucha paciencia, debido a su edad y su tamaño.
La mariposa tenía mucha energía y vitalidad, siempre volando de aquí para allá.
Un día de otoño se quedaron uno junto al otro, mirándose a los ojos. … Y ocurrió. La sujetó con mucha dulzura entre sus ramas, la atrajo despacio hacia si, y se besaron con pasión.
Y sintieron como si se rompiera el mundo que los separaba, se deshizo el hechizo, y desde entonces eran iguales. Dos pájaros cruzando caminos en sitios peligrosos, volando a toda prisa, para volver atrás después.
Ella le dijo de pronto: espero no haberla cagado. Tiene gracia decirle eso a quien ha sido un árbol.
Pero cada día pasaban más tiempo juntos. Iban y venían sin destino predeterminado. Sólo pasando tiempo juntos. Rompiendo la distancia helada que les separaba.
Cada vez más cerca. Cada vez más cómodos. Cada vez con más miedo a separarse, por si no volvían a verse, por si la distancia se hacía insalvable. Si el hechizo les pusiera de nuevo en su estado anterior.
De vez en cuando se volvían a preguntar si la habian cagado.
La verdad es que, cada vez se lo preguntaba menos, y se necesitaban más.
Desde hace un tiempo empezaron a hacer planes. Planes locos, imposibles, inalcanzables. El repetía continuamente que siempre hacia planes. No podía salir sin los planes bien hechos. Pero también concluía, cada vez, que nunca se cumplían.
Prometieron no ir deprisa. Poner pausa a esta pasión de mirarse frente a frente a los ojos, mientras se les escapaba una sonrisa de la boca.
Pero no cumplieron tampoco ese plan.
Se decían «te estimo», pero el brillo de los ojos traicionaba su compromiso.
Tambien decidieron darse un tiempo para conocerse. Un año. Es mucho, pero es que él seguía pensando como un árbol centenario. Y ella sentía el miedo de una hermosa mariposa azul.
Y cada día que pasaba estaban más cerca de un sueño.
Entonces, sin querer, se acostumbraron a escuchar sus corazones y decír te quiero.
Pasaban temporadas separados, y se echaban de menos.
Se buscaban, queriendo estar más juntos.
Compartiendo sus historias y sus cosas de cada día. Volando acompasados en una danza común.

P.D. –
No se cómo terminar este cuento.
Sólo se me ocurre que fueron felices, sin parar de aprender el uno del otro. Ojalá sea por siempre, porque fue un «milagro» que se cruzarán y se quisieran un árbol enorme y una mariposa hermosa azul.


De la película Post Data: Te Quiero

“LA VIDA ES UNA COSA FANTASTICA, HORRIBLE, ENORME, INTENSA, DE LA QUE NINGUNO SALE VIVO. ”

Anne-Maarit
@himasatama

Opinión.- Año 2023

2023 porque’s
…Y sea bienvenida la pandemia del AMOR.
Sin vacunas, ni tratamientos. Que se extienda con rapidez inusitada y virulenta.
Así tengamos que ir en invierno a Ucrania todos y paremos está y todas las guerras.
Las guerras domésticas y las mundiales.
Que el único estallido sea de alegría, de emoción y belleza. Que el silencio sea un premio, y la música un regalo de paz.
Que nadie, nadie se encuentre solo, ni angustiado.
Y matarnos a besos y abrazos, morirnos de risa, llorar de emoción, brillar en la noche, andar y andar hasta ser de nuevo generosa e inmensamente felices.
Sentir respeto y admiración hacia quien cada día saca la basura, limpia los cristales, reparte, conduce, … tanto como al que estudia, enseña, dirige, descubre las vacunas, los mecanismos del progreso, o inventa el futuro.
Que erradiquemos simple y totalmente enfermedades como el hambre y la pobreza. Porque recursos sobran.
Que aplaudamos el ingenio, el tesón, la constancia y el estudio, y valoremos el talento. Que helarte no sea de frío, sino quedarte sorprendido viendo y escuchando una obra plena de emoción, cultura y sabiduría.
Que los ricos lo sean en generosidad.
Que seamos humildes, tolerantes y alegres, y sepamos perdonar, porque un dia malo lo tiene cualquiera.
Que las religiones sirvan todas para unir, predicar el amor y nos hagan mejores y felices. Y las fronteras sean todas permeables, y nadie se vea obligado a emigrar por necesidad.
Que estemos atentos con quién abusa, odia, envidia, ofende, menosprecia o excluye. Porque son los menos, y nosotros la HUMANIDAD.
Que aprendamos por fin a respetar, entender y conservar la naturaleza, con sus animales y plantas, porque es nuestra casa.
Que la satisfacción máxima sea ayudar a quien nos necesita, que está ahí, más cerca de lo que creemos. Porque la respuesta agradecida te inundará el corazón. Y no esperemos a nadie para empezar, ni dejemos a la pereza conquistarnos, que el tiempo apremia, y todos tenemos algo que hacer, cercano y sencillo, para echar a rodar esta pandemia. Que no olvidemos a NADIE, ni siquiera a los que ya no están, porque nos enseñaron.
Que la distancia más corta entre dos personas, sea la risa, me enseñaron hace poco. ¡Que seamos FELICES, por favor. Que la vida es corta y nos perdemos en la primera esquina.

Auténtico

Con el tiempo he aprendido a valorar especialmente lo auténtico, la verdad evidente. Y a separar de lo impostado.
Cuando lo descubres es tan transparente, sin dudas, es mirar de frente, tan emocionante cuando lo encuentras que te transporta a otro espacio sideral.
Rodeado de agua clara, de estrellas brillantes, de lluvia tibia, de luz del sol en la playa más bella.
Estar cerca, muy cerca de ti es tan auténtico que me transforma, me cambió la forma de afrontar la vida. No fue esperanza sino razones, el pulso que perdí en el camino, y que ahora son motivo para recorrerlo junto a ti, amor.
Mi vida es tuya, te la regalo. Eres frío cuando no estas. Mi calor, mi sentido. Contigo recuperé lo auténtico, y me mantiene unido a ti.

Nuevo día

Con las gafas prendidas en mitad de la noche despierta. Oscuridad, no quisiera perderme ni un detalle. Y miro al fondo y hacia arriba, insomne, para descubrir el último verso, y escribirlo antes del olvido.
Soñar despierto sin fin.
Estar dispuesto apenas amanezca para ir a tu encuentro. Y en el camino a ver salir con dudas el sol.
Una flor en un charco me llamó la atención. Un suspiro se escapó, y un paso decidido detrás de otro me acerca a ti con el frío en la cara y feliz de ver otro día. Este se ve genial, aún por escribir, no se decidir de qué color lo voy a pintar.
Tu risa es mi música y me acerca a la distancia más corta, y me estrecha en tu abrazo sin fin.