Enemigos eternos

A mí peor enemigo no le doy nada.

Pero a mí mejor enemigo le daría todo, y no lo quiere.
Cuestión de confianza no alcanzada.

En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.

Con toda ternura, lo mataría de risa.
Y me dejaría ganar media vez, para asaltar su fortaleza inmediatamente.

En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.

Con el sonido de mi guitarra acústica le vencería su resistencia numantina.
Un beso en la mejilla le señalaría de por vida.

En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.

Compañeros necesarios, enemigos eternos,
imprescindibles.

Elegir Vida

El momento de la vida en que elegí ser curioso, en lugar de estar quieto. 

El momento de la vida en que elegí no parar, alardeando de fuerza.

El momento de la vida en que elegí eclosionar, en lugar de esperar a la sombra.

El momento de la vida en que elegí no ser rico para ser bueno.

El momento en que la vida decidió revolcarme, humillarme y ponerme de rodillas.

El momento de la vida en que elegí observar, para no interponerme a los que venían eclosionando.

El momento de la vida en que decidí esperar, para ayudar a los que estaban de rodillas.

Ahora, en este momento de la vida, tengo la certeza de haber sido feliz en cada uno de los otros momentos.

Y por eso, Feliz, elijo Vida.

	

Nada espera

La vida sigue, y no te espera. 
Las leyes del universo cumplen.
Y lo que no sujetas
se te cae de las manos.

La gravedad, la gravedad.
La persigues con la mirada
mientras se aleja.
La verdad, la verdad.
La realidad.

Te dejas caer, sin querer.
Sin energía, sin pestañear. 
Una lágrima.

Lloras como un niño
lo que no supiste defender, 
lo que no conseguiste retener.

Vencido.
Los brazos caídos.
Escuchas a lo lejos el ruido.

Algunos te gritan,
cada vez más lejos.
Cada vez menos vivo.

Con los ojos abiertos
de par en par,
la paz diluida.

Sin propósito,
el vacío te rodea,
y te marea.

La ausencia de oxígeno
ahoga,
Te separa.

Gritas
sin sonido, sin esperanza
Nada espera.

Universo azul

Ceguera, certeza de perder la vista en tu horizonte dormido, cada día más lejos.

Y he sentido tu color verde encendido, con olor a lo perdido, con sabor amargo. Confundido cuando más he querido, de pronto, la guerra ya ha estallado frente al armario. Y sin cuartel, estalló también el silencio.
Y me alcanzó de lleno. Vuelta de espaldas, la vida al revés ¡Quién fuera ayer para volver feliz!

Universo azul, infinito  donde caben todos los días: claros, radiantes; grises, espesa lluvia; blancos, frío crucial; rojo, atardecer de junio.

Universo azul, déjame creer. Dame la esperanza en su color. Que nos venga de la mano la música de nuestra canción. Y muramos de amor.

Lucha de Titanes

En este momento que nada queda del pasado y el futuro se abre delante, lucho por ser feliz, y solo me queda olvidar.

Ejercicio doloroso y fantástico, el de desprenderme del orgullo, la competitividad, la suficiencia, la seguridad, el poder, el dinero, la influencia… Y me queda algo de nostalgia, a flor de piel los sentimientos, y la soledad.

Sequé mi ambición en un pozo de realidad, físicamente limitado.

Cambié eternidad por un amor eterno, con media pensión a medias, salud vigilada, risas y lagrimas fáciles, y abrazos generosos. Mi paraíso.

Ya no sirvo para tanto, pero valgo un tesoro para mí. Y lo que tengo lo doy, sin dudarlo.

He pasado de sujetar TODO con fuerza en mis manos, a poner mis manos a la espalda, atadas.

La soledad acompañada, rodeado de gente que me quiere, y que me mira con curiosidad. Aún presiento algún comentario en voz baja de «ya no es lo que era», en la duda de ¿Que hace este hombre?

Ahora me arriesgo a cruzar los pasos de peatones en mitad del tráfico enloquecido, que con urgencia, no respeta al de a pié. Solo levantó la cabeza para ver el horizonte encendido al amanecer, y las puestas de sol enrojecidas. O para buscar la luna nueva, que la luna llena me viene sola.

Y convertido en payaso, todo empieza «para hacer tu risa estallar»

Hoy toca viajar, recorrer la distancia al revés. Ojalá pudiera volver, que ya te extraño.

Sensibilidad es la nueva fuerza que me empuja, y me quema.

Arde la vida. Y consume.

«…en un mundo descomunal, siento mi fragilidad»

Lucha de gigantes