Carma

Algunas veces la fantasía invade tu vida.
Ideas imposibles atraviesan la gruesa tela de la realidad, y te hacen vivir un sueño. 

Yo se que es verdad, porque tiemblo al recordar como me pasó a mi. 

Y una sonrisa abierta enciende la cara, cuando pienso en tu mirada, nerviosa, excitada, mientras acordábamos nuestra próxima cita en el paraíso. 

Y como vino se fue. Pero aunque pasen mil pasos nunca te olvidaré, vida mía. 

Y enredados en el sueño, algún día, en el nido aquel nos volveremos a ver.

La primera vez

Siempre hay una primera vez.
Una experiencia distinta de todas, en la que te adentras sin darte cuenta, y te atrapa despacio, sin vuelta atrás.
Una trampa. Una enseñanza.

Ahora lo puedo contar, de mañana bien temprano, en el banco de pensar, con el sol estrenando día de cara. 
Pero, anoche, de madrugada, la angustia no hizo rehenes, nos invadió. Y nos salió cara. 

Después del día intenso en que nos la presentaran, con la noche ya avanzada, Martina se encerró en el baño. Y cuando quiso salir, se quedó atrapada. 
Ya noté pequeños golpes en la puerta y conversaciones susurradas, pero preferí mantenerme discreto.
Cuando me avisaron, la puerta estaba cancelada. Y lo intentamos todo durante más de una hora. Y Martina, dentro, sola, desesperaba.
Y valiente, colaboraba, pero no hubo forma de rescatarla. 
A la de tres, pedimos ayuda. Y se presentó en casa uno con la cara tatuada, seguramente de la legión extranjera. Y en unos minutos disipó el drama y sacamos a la dama de su celda.

Eran solo las tres en este cuento de madrugada. Y era la primera vez.
Ahora Martina descansa.

A mi me sacaron al parque, como siempre temprano. Fue solo un ratito. Ya volvemos a la terraza donde aprendí hace unos días que el azul es cian.
Miedo me da ¿que será la próxima?
Aventura asegurada.
… y risas.
Martina, tan pequeña, tan princesa, encantada.

Déjame querer

Déjame tener 
una historia de amor. 
La última vez, 
bajo el soportal empedrado 
del dique oscuro 
junto al mar azul. 

Déjame besar 
tus labios, amor, 
beber tus lágrimas, 
en tus mejillas, palidecer, 
tus ojos cerrados 
y yo sin perder. 

Abrázame 
como si fuera la primera vez,  
y la noche nos fuera a encender, 
tanto tiempo frío 
el corazón lo dejo correr. 
Siento tan cerca tu latido 

Y luego abandóname. 
Yo nunca te olvidaré. 
El viejo malecón 
se llevó mis sentidos, 
y te dejó atrás el tacón 
en el escalón donde bailamos fundidos 

de amor. 
Dos por cuatro,   
ritmo de nostalgia
y anhelos. 
Tango de amor 
perdido, de magia, 
llorado, vivo.
Querer

Sin amo

Como perro sin dueño, 
sin rebaño, sin nada que cuidar, 
sin trabajo que hacer, 
completamente vacío. 

Corazón vacío. 
Deseando querer. 
Necesito llenar 
el sentido. 

Sin 
Sin amo
Sin amor  
Sin ardor 

El respeto 
aleja tu mano 
de mi cara  
y de mi pelo 

Y no se quedó mirando 
mientras me pierdo 
en el fondo de la calle. 

Es abril 
y la distancia aleja. 
Ninguna posibilidad de sentir. 

Mañana lloverá, 
seguramente, 
borrando las huellas que dejé.

Inmortal

Si. Después de tu beso sentido 
despacio, y tu abrazo más querido, 
me sentí inmortal. 

¿Por que ahora quisiera volar?  
¿Cruzar la puerta de la existencia 
y salir a cantar la felicidad?  

Sentirte pegado a mi piel 
mientras, bailando, dejamos 
correr el corazón a ritmo. 

Y el abrazo envuelve 
el aura del color 
que tantas veces soñé. 

No sé vivir sin tu mano 
acariciándome. 
Tus ojos solo para mi. 

Es amor inmortal, 
eterno amor vital. 
Es Amor, amor. 

De gato

Soy un pájaro herido, 
encerrado en una jaula de junco, 
rodeado de todo lo que no necesito, 
y solo pensando en volar.  

Siento estar en el final  
de una vida de gato. 
Allí donde todo se acaba 
estás tú, amor. 

¿Para que seguir 
luchando cada día 
si no recuerdas ya si estás 
o te fuiste? 

Deja escapar la imaginación,
los recuerdos de la puerta  
abierta, de noche 
a la sonrisa de pasión. 

Dejarte

Dejarte fue 
el último encargo 
que recibí de ti.  
  
Dejarte no fue fácil, 
ni rápido.  
Despues de mucho llorar, lo dejé. 

Pero no dejé de soñar.  
Soñar se convirtió en mi refugio.   
En mi manera de vivir.  

Nada real. 
No dejé de quererte. 
Ni de soñarte. 

Lo dejé de decir. 
Una forma de vivir.
Una forma de morir 
… de amor

Diapasón, y lento

Ahora soy 
un reloj lento, 
uno viejo que, 
sin fuerza, 
coge la tendencia de pararse. 
Y se para. 

Una canción 
preciosa, 
que se acaba. 
Una puerta, 
que dejó abierta para el aire, 
al alba.  

Sueño aventuras 
que no corrí, 
y ahora no puedo. 
Averiguando lo que soy 
y lo que fui, 
en el espejo. 

Al que te asomas curioso, 
a cada rato. 
Ese que te miente a diario, 
y te dice: 
estás igual, 
perfecto. 

El diapasón 
dejó de sonar. 
Silencio. 
El metrónomo 
se ha parado. 
 ... suena Mim 

A buscar el día

Hoy salí a buscar el día 
y no lo encontré. 
Ni la luz, ni la brisa me decía  
nada de ti, ni de mi.  

Hoy era un día cualquiera 
que nunca voy a recordar, 
el aire entraba y salía. 
Y la vida se me iba ... 

En la casa suponía, dormían.  
Yo no dejaba de olvidar. 
Era mi último día, perdiendo 
la huella para regresar.   
  
  
  
  

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