Te extraño en el mismo instante en que no estás.
Me encanta navegar en tus abrazos.
Has trenzado lazos
alrededor de mi corazón.
Me haces mejor de lo que soy.
A veces voy
hacia ti a ciegas sin perderme
en ninguna salida de este camino.
Cómo si fueras mi destino.
Cómo un árbol en la niebla.
Igual no deseo otro.
Eres mi universo feliz.
Categoría: de cuento
Érase un cuento
Creo que fue un día
con cara de sandia
y sonrisa de tajada de melón
El caso es que no sabía
que escribirte todavía
Tenía el cuento escondido
detrás aún del telón.
Con la mirada perdida
mirando que el sol salía
a través de tu balcón.
Y apareció un destello
de luz en la entrada
Se abrió la puerta
y allí estabas tú.
A pesar del frío
de la cara helada
a pesar del destino
alli estabas tú, amor.
7:42
Confirman que me enviaran el reloj. (Amazon)
Sin necesidad de tiempo que medir.
La luz del amanecer creciente, deshace las tinieblas.
Mientras ya suenan las primeras notas de 5 A.M. de David Gilmour. El arpegio de la guitarra invade mi espacio.
Recuerdo tu calor tumbados juntos.
Tu respirar profundo.
Tu dulce sueño.
El perfil de tu cara, a kilómetros de distancia.
Debo prepararme para viajar.
Cruzar el banco de niebla hasta tu sonrisa.
Cruzar el pantano, que mueve el suelo bajo mis pies, creando la falsa sensación de flotar, cuando en realidad entierra mis botas, atrapando mis pasos cansados.
Horas de mañana de noviembre, que saben a migas con pimientos, que huelen bellotas y a candela, avivando los rescoldos de la hoguera de ayer, donde poner el café de puchero.
Aire húmedo de la querida dehesa extremeña.
No te alejes.
Horas de mañana de noviembre.
Nunca como en ti
Nunca llovió tanto
como dentro de tu abrazo.
Nunca sentí tanto
como siento contigo.
Nunca fui amigo
tan sincero de nadie.
Y no creo que nadie
lo fuera conmigo.
No pase miedo
paseando de tu mano.
Ninguna risa me abrió
tanto el corazón.
Nunca más quiero estar
al borde del abismo.
Todo contigo es lo mismo,
si estoy frente a tí.
Me llenas de sentido
y no desbordas
este sueño que baja
como el río,
entre rocas sorteando
los obstáculos.
Transparente, caudaloso
y frío.
Ningún viaje eterno
se hizo largo.
Ninguna espera
fue tediosa.
Nunca un beso
fue ligero, ni espeso.
Nunca nada
como en tí.

Cosas que no haremos
La cantidad de cosas que soñamos y no haremos.
La cantidad de veces que quedamos a las puertas
de un te quiero, a la orilla de los labios, a tiro de una mirada perdida, y que quedaron sin destino navegando en el infinito mar de los alientos.
Las veces que los besos sonaron y no alcanzaron su destino.
Las veces que los abrazos se deshicieron fríos en una tarde de sábado. Y las gotas de lluvia nos calaron, y nos separaron cada uno por su lado.
Y el paso de los días se hicieron pesados, alargados, esperando otro lunes de trabajo, otro tramo de camino cuesta abajo hacia un destino incierto que no quisiste.
Depende ti, solo de ti cambiar de rumbo. Nada parece fácil, aveces ni adecuado. Pero mirar a otro lado es la mejor de las ideas.
Mejor sonreír por nada, alegrar la mirada con una hoja voladora de otoño, que abandonó su rama del árbol y se encamina calle abajo hacia la esquina que le oculta la vista de la siguiente calle. Como un niño dando saltos en la orilla persigue con la mirada otra hoja que calló al río y viaja nadando aguas abajo hasta perderse.
El amor es esquivo y efímero. Pero también intenso y dulce. No renuncies a amar. Que él corazón calcinado y gris no es corazón sino la sombra de lo que fue el motor de tu alegría, el disparo de salida de tu imaginación y de la felicidad.
Dibuja trazos de colores, flores, cisnes enormes que recorran el estanque en primavera.
Deja el otoño rojo y ocre abrigado en una bufanda de lana oscura que tejieron para ti los que te quieren.

Señal
Era un astronauta viajando en el hiperespacio en una misión espacial,
que ha perdido la señal,
y no deja de pensar que volverá,
que no le dejarán de buscar.
Y que, a su regreso, estará tu risa
para recibir su entrada de nuevo a casa.
De momento esa señal se apaga, agónica, parpadea la luz en la distancia. Es imposible no pensar en la perdida, pero la esperanza de recuperar la felicidad que generas, disipan totalmente cualquier duda, por razonable que parezca.
Absolutamente determinado, mira una y otra vez por la ventanilla el horizonte, escudriñando las estrellas, eligiendo la más bella, para llevar como regalo.
Tú risa
Tú risa …
Es la distancia más corta,
repite como un mantra, mientras sigue las rutinas previstas en el manual de la nave, y lo que aprendió en el taller de sicología.
Consumiendo con paciencia y avidez las jornadas que le separan de su sueño: volver a tí.
Verdad
Una verdad constantemente repetida
parecerá mentira.
Te amo
Te amo
Te amo
Te amo
...
Llorar
Hoy desperté temprano
con el corazón encogido.
Y sin motivo aparente,
con unas ganas tremendas
de llorar.
Será que ya vino el otoño
y la distancia es insalvable.
Será que extraño tus abrazos
que me llenó de forma inevitable
la soledad.
Cuando las lagrimas asoman
al borde de los ojos,
el aire en el pecho, comprimido,
nunca pude evitar,
llorar.
Sensibilidad
Intimidad
Deseo
Universo personal
Emoción
Te estimo.
Te extraño.
Escondite
Cada uno se esconde rápido detrás de donde puede. Habitualmente en el mismo sitio.
Detrás de una cortina, algunas de humo. Detrás de una sonrisa, detrás de un oficio, de una esquina, detrás de alguien, de un árbol, detrás de un silencio más largo.
Cada cual a su manera, esconde sus debilidades, sus puntos flacos, sus secretos más íntimos. Y los defiende con la vida, si es preciso.
Siempre andamos buscando un escondite. Un lugar secreto inaccesible donde guardarnos de los demás.
Y cuando lo encuentras, te haces fuerte en él, construyendo nuevas barreras con altura, para hacer realmente infranqueable la entrada de furtivos, curiosos y mirones, al acecho de cualquier rendija.
Sólo dejas entrar a una persona especial. Esa que te abre sin llaves y te desnuda el corazón en dos miradas.
Esa que es tu alma gemela, tu hermána, tu Amiga, que también te enfada cuando dice la verdad que no quieres escuchar, y te hace reír como nadie un instante después, sin parar.
Siempre encuentras con cariño a muchas personas candidatas a invadir ese territorio único y personal, guardado con celo.
Pero casi nadie consigue alcanzar el centro de tus pensamientos y deseos verdaderos.
Y esperas impaciente conocer ese Ángel que te aguarda en algún lugar de la tierra, y que está destinado a tí.
Mientras, esperas acurrucado en tu escondite. Mientras te espero a tí.
Oscuridad
Amo la oscuridad.
Porque revela nítidamente lo que siento.
Porque su color oscuro, su fondo inmenso, acoge sin dudas todo lo que ocurre en mis sueños.
Porque alcanza lo lejano como si estuviera cerca, al alcance de mi mano.
Porque dice la verdad que la luz esconde.
Porque el ritmo amortiguado de un corazón cansado, se vuelve exuberante en mitad de ese desierto.
La belleza perfumada, en una caricia al alcance de mis dedos.
La pasión dulce y suave, en la boca esperando un beso.
Y sólo por eso amo la oscuridad, como un deseo que pides al genio, el de la lámpara.
El otro, despertar contigo.
Y el último, no dejar nunca de soñar.









