Un paseo en la noche

¿Como abrir camino en la noche, solamente armado con una linterna, que se hace pequeña según avanzas en la oscuridad?
Caminas buscando la luna, escondida entre nubes negras, que anuncian a gritos una tormenta.
Mientras, en un pequeño claro entre nubes, el brillo intenso de una estrella, con el que tropiezas, y casi te hace caer.
Pero sigues convencido de llegar a la playa a cualquier precio. Y la noche se cierra, y te envuelve. La orilla aparece blanca espuma de mar.
Te caes sentado en la arena húmeda. Y dejas volar tú imaginación, siempre intensa, siempre en «babia» , según decía tu padre mientras te enseñaba a multiplicar.
Porque volar siempre será tu sueño, de esos imposibles. Imposible para los demás, que tu vuelas cada día, mientras duermes y sueñas que el aire te da en la cara, y subes y subes despacito, mirando a todos lados para no perder detalle,  recorriendo el perfil de la playa, remontando por encima de los árboles , los edificios y el cerro que nos guarda.
Y bajar, de regreso a la playa, y rozar con los dedos el agua helada del mar a esta hora.
Todo tan real, impulsado por la brisa, el viento de levante, potente motor sin más piezas que su fuerza, sin más técnica que la navegación. 

Es un sueño, asiento convencido para mis adentros. Pero tan «verdad» que las gotas de rocío inundan mi cara, las manos heladas, el corazón henchido.

… Y estaba dormido.

SUEÑOS

CUANDO VIVES LOS SUEÑOS
NUNCA SABES QUE SON UNICOS
QUE NUNCA VOLVERAN A SER COMO HOY
QUE ESTAS SIN QUERER
EN TU CIELO

Los sueños son el pasado.
Son recuerdos de vividos,
Buenos y Malos.
Que no obedecen a las leyes humanas,
de tiempo y espacios infinitos.
Los escribo siempre con dolor,
no se hacerlo de otro modo.
Aunque también siempre me liberan,
en el mismo momento que están
escritos en el papel, frente a mi.

A la Deriva

A la deriva
Navegando sin gobierno
Pensando boca abajo
La sangre en el infierno

Es invierno
El frío derrite el calor
El árbol se agita con el viento
El pelo cubre tu cara

Es incierto
El camino que emprendo
Muestras aferrado a tu mano
Piso con fuerza

A la deriva
Mi mano escudriña en la oscuridad
Un horizonte que no existe
Aún
Que no existirá, quizás
Sólo en tí, MyQ.

SOY FELIZ

Soy Feliz, y no me he dado cuenta.
Siempre tiene que venir la Navidad y ponerme el reloj del alma en modo visión de cerca. Y contarme las historias guardadas en la memoria, esa que tengo a medias perdida.
Soy FELIZ porque tuve una infancia feliz, rodeado de hermanos a 360, de todas las edades y congruencias, que de todo eramos y estábamos en esa época.
Navidades cristianas y republicanas, según crecíamos y entendíamos que la vida nos pertenecía, y la vivíamos con vehemencia. Rodeados de hermanos, primos, amigos y querencias de todas las confesiones y pensamientos, sin estridencias. Felices los cuatro, los seis, los ocho y los setenta.
De tardes de domingo encerrados en el cuarto de Claudio, sin Claudio, en seis metros y sesenta, al menos doce o más, para escuchar la música y aprender las letras para cantar.
De morcillas en la cocina del bar Nuevo, sentados a la mesa; de vermut casero y altramuces en Los Canecos; de cafés en el bar de la casa de la Guardia Civil, jugándonos el tipo (si ellos supieran…); en El Pichi, de Campeón y pepinillos para todos, y eramos muchos; de cervezas y mosto blanco en el Casino; de ensayos con Los Tramp de J Luis Tristancho, de Rafa, Nachete y Nacho Campillo, en la buhardilla de ese caserón de la calle del Obispo…
De las luces de calle Larios, de los jueves de cañas, de los paseos de tu mano, …
La Navidad de los míos, que nunca se fueron, de los que se me fueron, de los que volvieron, y nunca olvidé. De los que encontré, y son un descubrimiento.
Navidades de amor.
Y recordándolos apareció el cocido de garbanzos extremeño, con sus aromas a morcilla y chorizo, a pollo, jarrete y pimentón. Que me los trae a todos cada diciembre, y me hace Feliz.
Feliz Navidad

Color

¿De que color es la felicidad?

Y tu felicidad ¿de que color es?

¿De que color es el horizonte que vislumbramos?, y la incertidumbre, la alegría, la tristeza, la paz ¿de que colores son?

¿De que color es la profundidad?, y la compañía, la soledad, la agudeza, la paciencia ¿de que colores son?

La mirada, la calma, el embargo, la meditación. La rabia, la agitación ¿Y el sosiego?

¿Quién elige tu propio color, o el del ajeno? ¿Quién decide lo sutil, y lo lleno. Lo templado y lo nuevo?

Y todo tiene un mensaje, indescifrable o transparente. Todo depende de lo que sientas exactamente hoy, en este instante.

El VERDE POISON Pantone 16-6444 Tcx Poison Green

Para mí, el PANTONE 18-3224 Radiant Orchid.

De pronto, otra vez

De pronto notó como el futuro le vuelve a encañonar.
Por un momento pensó que estaba fuera de ese punto de mira.
Por un momento pudo mirar la punta de ese cañón, y al final del alma, la bala que llevaba su nombre.

Fue la felicidad, sin duda, el escudo más eficaz.
La razón por la que pudo esconderle su figura. Y le perdió.
Pero que fugaz. Que rápido pasó el tiempo feliz.

¿Y ahora qué? Pregunta el pájaro que abandonó su nido, siguiendo el vuelo de su amor.
¿Volver a empezar? pensó un instante, mientras sus ojos nerviosos buscaban desencajados una ayuda.
¿Donde está? ¿Donde perdí su rastro? ¿En que quiebro, en que golpe de viento se esfumó sin darme cuenta, que ahora no le veo?
Será que me entretuve y no atendí su señal.
Y a la puerta del final, cuando fue a mirar, ya no estaba allí.
No puede ser. Esto no puede acabar así. No para de aletear, a todos sitios mirar, atento por si escucha su respirar.

Sólo silencio, sólo.

De pronto, otra vez, solo.
Solo.
De pronto, otra vez.