Si tuviera

Si tuviera tiempo iríamos a abrazarnos a cualquier sendero. Y en el rellano junto a las vías del tren nos miraríamos al abismo profundo hasta el fondo de nuestros sentimientos.


Si tuviéramos frío calentariamos la noche con el fuego de las miradas en penumbras, mientras las manos entrelazadas nos servirían de ancla para no perdernos en el cielo, sin parar de soñar.


Si tuviéramos miedo cantaríamos con entusiasmo las notas conocidas de nuestras canciones preferidas, con la sonrisa puesta de par en par, dejándonos llevar entre saltos, giros y requiebros.


Si tuviéramos hambre nos comeríamos a bocados grandes y pequeños, recorriendonos la piel de forma interminable, sin prisas, perdido el sentido del tiempo.


Si tuviéra vida te la regalaría sin dudarlo. Donde tú fueras, iría siempre a tu lado, en un viaje de fantasía, con la curiosidad intacta, el apetito desatado, el paladar preparado para respirar tu alegría.

Maldito año pasado

Los tiempos pasados fueron mejor.
Lleno de despedidas para siempre.
Lleno de tristezas, de manos tendidas, y perdidas.
De encuentros también.

Aprovechate del presente, que todo puede empeorar.
Sólo se acerca el final,
y se abre la luz del amanecer del nuevo año a estrenar.

El fin de esta parte de tu historia
no tiene importancia.
Es el principio de la nueva historia.
Aún te quedan cosas por hacer,
cosas por aprender.
Disfruta, mejora, se feliz.

Bendito año nuevo.

San Juan

Cuando te empeñas en hacerte daño, 
me haces daño.

Cuando tu pasado desconfiado
te devuelve lo sufrido al presente,
me haces desconfiado.

Cuando el negro tiñe la noche,
las estrellas se esconden,
los fantasmas se despiertan,
y el silencio no responde. 

Feliz San Juan
encendido en hogueras
que no quemaron las escaleras
por donde volvió tu pasado.

El Alma se rompe
como las olas blancas
contra la playa
disueltas en espuma.

CÁDIZ

Embrujo de calles estrechas, al fresco de la brisa en sombra. Al abrigo del viento de levante.

Decadencia que avanza a pesar de la lucha de los gaditanos, que apenas creen en ellos mismos, cansados del peso del paso del tiempo.

Y dejan de mirar la hermosura de sus trazos, entramados en la historia, buscando una salida viable para hoy y su futuro.

Los turistas, visitantes circunstanciales, admirados,  recorren estos pavimentos adoquinados. Pero no pueden ser el único recurso para garantizar el futuro.

El «arte», sin morir de frío sino de pasión, la artesanía, la gastronomía y los servicios que ayuden a sostener está bellísima ciudad, serían el músculo que permitan salvar a Cádiz de si misma y de su destino decadente.

Y su gente, «carajotes», divertidos, inteligentes, apasionados, ingeniosos y orgullosos, ¡que arte! serán la sangre que repartirá la VIDA en cada plazuela, en todas las esquinas de este precioso laberinto, sin dejar caer ni una sola pared de ninguna casa, ni una sola hoja del calendario, ni una ocasión para reír con guasa.

Que un disfraz gigantesco te libere la poesía y la guitarra.

P D. No te olvides de La Habana.

Perdone que les escriba.

Demasiado

Demasiado tiempo en guardia, 
en alerta extendida.
Demasiado a la defensiva,
que cuando tocó ser feliz
no puedes.

Demasiado mayo,
demasiadas flores,
que ni siquiera los colores
radiantes, fuiste capaz de ver.

Y ahora, al amanecer,
llegaron lágrimas de pena,
admites tu última condena,
que rompe tu felicidad, otra vez.

Demasiado Cádiz,
bullicioso, callejero.
Demasiada gente sin alma,
para recuperar una calma
que te niega tu memoria.

Y, a pesar de las ganas,
de los esfuerzos y los miedos,
tu destino te hizo un quiebro,
y tienes que volver
a borrar y empezar.

Que la vida es un tango
que aquí cantan por bulerías.
¡Menuda suerte la mía!
Entre la Viña y el Mentidero,
Llorando me voy de aquí.

Esto es esta locura
que sólo la cura
el amor por tí.

Saurópsidos

Amores apasionados. 
Sentidos aprisionados.
Vértigo de aventura
a media altura.
Calurosos estremecimientos.
Sentimientos profundos.
Miedo a perderse.
Desorientado en mitad del trayecto.
La vida marcada,
construyendo sin proyecto. 
Puente armado con un sólo estribo
... sin final.
Serpientes que abrazan
constrictoras.
Baile de cabeza triangular.
Esperando a cobrar su presa.
Veneno invisible,
que paraliza.
Y le llaman AMOR.

LABERINTO

No encuentro la salida 
a este laberinto de hoy
recién abierto.

No sé, si a donde voy,
es ese lugar perfecto.

Lo que generoso doy,
es seguro que no es tu deseo.

Y, cansado, me vuelvo sólo
al mismo sitio del que vengo.

Mirando fijo a un punto negro
seré capaz de atravesar el cerco,
saltar la tapia que me rodea,
y ver de nuevo el cielo abierto.

Mirando fijo a un punto espero,
ver de nuevo el cielo abierto.

No entiendo porque construimos laberintos tan difíciles de resolver.
Donde antes había horizonte,
ahora solo se ve la pared.

... Y detrás, otra pared.

Mirando fijo a un punto muerto.
Laberinto

SIMPLE

En un mundo nuevo, simple.

Donde lo sencillo es lo corriente.
Pero, lo mayúsculo y simplemente sencillo. Ha eso me refiero.

Es el anhelo de estos últimos tiempos.

Después de transitar en lo sofisticado, lo único y exclusivo, prácticamente inalcanzable, deseo encontrar esa perfección de lo más primario, que esté al alcance de todos, y que sea inagotable.

Como el agua que por tangos cantaba El Camarón.

Como el agua de manantial, atemperada, saciante.


Perfecta.
Simple.

Como el agua.
Como el agua.

AmorOdióAmor

A        O        A         

mor   dió   mor

Lonchearía el odio, para convertirlo en carpaccio de amor. 

Dejaría congelar el odio, hasta dejarlo sin olor, 
sin dolor trocearlo en lonchas finísimas de amor. 

Odio fino, con rúcula y parmesano;
y darle otra vida, con sal y limón.

Con limón y sal, amor de dar. 

mor dió a mor