Estraño. Me siento estraño sin tener tus manos enlazadas con las mías. Sin cruzar tu mirada brillante atravesandome la vida. Sin sentir tu tensa calma tu silencio discreto, que respeto y quiero. Y descubrirte en él siempre es un reto.
Te estraño cuando ardemos en la distancia fría de un teléfono, en las semanas largas que nos separan, en la espera dulce e intensa que me alimentan las ganas, amor.
Porque en este tiempo detenido, donde nada vale y todo cuenta, lo mejor de haberte conocido es este "castigo" que nos alienta, no desespera, sino alimenta el deseo, intenso, incontenible, de volver a ti.
Aún nos queda recorrer mucho más de la mitad del camino. Cada día tenemos más interés, da igual que llueva o haga frío. Acompasando tu tiempo y el mío. Tus manos entre las mías, mis planes entre los tuyos.
No son manos que se buscan, ni manos que se alcanzan. Son manos cercanas que se tienen.
Mi corazón ensanchado abrazándose al tuyo. Entonces el tiempo se detiene.
Ojalá cuando nieve este junto a ti. Y los copos nos caigan encima como nubes de algodón. Ojalá corra a abrazarte, y nos demos el gusto de tumbarnos en ese colchón helado. Ojalá juguemos a lanzarnos y esquivar las bolas blancas. Y corramos entre risas a refugiarnos junto al fuego. Y allí, a la luz de la candela, vea tus ojos brillando y tu cara encendida frente a mi.
Cien veces más fuerte Cien veces más fiero El león herido defiende con toda la fuerza, su vida No cede, no está vencido. La fuerza se la da tu herida. El corazón guerrero bombea toda su historia orgullosa, su dignidad, y le hará ganar. Le hará luchar. Hasta el final.
Hoy quiero enredarme en tu pelo en tus brazos, en tu cuello. Y no soltarme de ellos.
Respirar tu aire, tu belleza, tu tranquilidad, tu delicadeza. Espantar el frío de mis manos, estrechar los lazos, atarme a tu espalda.
Descubrir el espacio a partir de tu sonrisa, tu mirada. Y dejarme llevar en la dirección que llevas marcada feliz, que dejaste en las líneas de mi almohada.
Y que hacen latir este corazón. Que llenan de vida mi horizonte, enrojecido de pasión, al atardecer. Amanece rojo y frío, ardiendo seguro cada día, somos dos, amor.
Siempre esperando Siempre buscando Siempre escribiendo con la certeza de encontrar el último poema perfecto El próximo verso sonante que dirá que soñé tu amor.
Tu abrazo es un universo, lleno de estrellas, de ilusión, de viajes, de futuro. Llegué a él atravesando llanuras inmensas vacías. La soledad me acompañaba siempre, pero se hacía invisible, transparente y fría. Después, entre tus brazos, sentí el calor del amor, enrojecidas las mejillas y arder los labios. Se abrió la puerta de la vida. Dejé atrás los malos augurios, y los planes para desistir. Tendré que soltar lastre para elevar este canasto en una nueva singladura con la sonrisa puesta de bandera. Los vientos suaves del sur nos llevarán por caminos nuevos desconocidos. El corazón, he vuelto a sentirlo. Me duelen los brazos y las piernas al volver a la actividad. El brillo de tus ojos provoca en los míos una lágrima de alegría y felicidad. Mi universo eres tú MyQ.
Visto sin gafas. De lejos, a kilómetros de distancia, de cerca, a ciegas.
Intuyo. Construyó tu perfil. Interpretó tus colores. Dibujo, para mí, tus olores. Imagino tu risa. Me doy prisa, que se me olvida.
Pero todo coincide. El corazón me dice cómo eres al detalle. Me miras de frente. Paseamos por las calles, te ríes, me dejas abrazarte. Me llenas de matices.
De colores, y de flores amarillas. Te siento cercana. Me ofreces una manzana verde, a la tarde. Y tu risa me acaricia.