Hay cosas que quiero olvidar, y otras que no, pero las olvido.
Nunca se si es un buen recurso o un castigo.
Y siempre que me quiero acordar, me olvido.
Me olvidé de como, sin querer, llegué hasta aquí, renunciando cada vez a lo que fui, decidiendo ser humilde y dejar pasar, y pasar… Y así pasó que me olvidé.
Y ya no sé de qué vivir, ni para que. Si merece el esfuerzo que me cuesta estar aquí. Si hasta perdí la ilusión, y el futuro es igual cada vez. Los días y las horas de los días se repiten, desde el amanecer hasta la noche, cada vez.
Y me olvidé de planear lo que fuera a venir. Y siento cada vez que me perdí. Y me pierdo cada vez que olvidé.
Y así, sin salir de esta escalera, donde no se si bajé o subí. Si ahora subí o bajé.
Solo la Luna, y el sol al amanecer hacen que olvide lo que dejé de sentir, y por un instante sienta lo bello que es vivir esta vida vieja.
Mes: julio 2021
Desaparecer
Desaparecer, esfumarse en el aire a tu espalda, sin ser escandaloso, ni despedirse. Sin dar tiempo a hacerte sufrir por adelantado la marchita decadencia del final.
Sin epitafios, ni homenajes, ni discusiones, ni aferrados al presente, ni abrazos.
Tan solo los abrazos los añoro. ¡Ah! Los abrazos.
Los fui dando de a poco a poco, sin alarmar. Pero me supieron a casi nada, y repetiría esa ronda, la última por favor, como el borracho solicita que le llenen la copa una vez más.
No comprendo lo que me ocurre dentro de la cabeza ahora. Este enfrentamiento absurdo entre los instintos y las razones.
Y siempre pierdo, cualquiera que sea el desenlace. Siempre aferrado a lo contrario.
Pero el tiempo no descansa. Ya no queda nada.
Y es el momento.

Panoli
Soy un panoli.
En casa, durante mi infancia lo escuché muchas veces, sin saber exactamente a qué se refería. Recuerdo que lo decían si se te caía algo de las manos, o te quitaban el sitio o las golosinas.
Incluso hoy tengo dudas sobre su significado. Y sin embargo estoy convencido de que soy un panoli.
Ha habido épocas pasadas en las que espabilé muchísimo, quizás porque fui tomando responsabilidades, una detrás de otra sin parar, y esto me obligó a dejar de ser como siempre era.
Según he consultado con el diccionario, es un adjetivo coloquial que en España significa persona simple, bobo y fácil de engañar.
Me gusta más esta definición de personas crédulas y muy confiadas. Es menos «faltona».
Ahora, que estoy regresando a mis orígenes, se me hace evidente que soy un panoli. Me relaja y me gusta ser así.
Estoy cansado de mantenerme alerta permanentemente, de competir por todo en cada minuto. Quisiera encontrar mi sitio. Un rincón apartado del tráfico de personas con prisas donde puedo estar confiado y feliz.
Y parece complicado.
Pensé en ponerlo escrito en «una camiseta mensajera» tan de moda: SOY PANOLI. Y así, con esta autoafirmación simple me dejarían tranquilo.
Pero siempre hay cerca alguien que te quiere y te advierte del efecto contrario, cuando, al leer el mensaje, los antónimos, listos y diligentes, se me abalancen como moscas a la miel, a la caza con engaño del pazguato y pánfilo etiquetado en el pecho.
¡Esto no es vivir!


