Desgarro

Partido en dos, por la mitad, 
desgarrado, desprendida la retina,
esa piel tan fina,
me vuelve a derrumbar.

Nadie viene a por mi,
Pienso que no me van a rescatar.
El viaje tiene un coste infinito,
esta niebla oscura y densa.

Pirata de lado izquierdo.
Me puse de espaldas a la luz,
De espaldas a la vida no hay nada.
De espaldas debes llevar una cruz.

La verdad es solo un desgarro.
La verdad es solo un cuento malo.
La verdad es grosera
con los pies llenos de barro.

La verdad tozuda vino a quedarse.
Y, sin avisar,
me rompió de nuevo,
en pedazos.

SIMPLE

En un mundo nuevo, simple.

Donde lo sencillo es lo corriente.
Pero, lo mayúsculo y simplemente sencillo. Ha eso me refiero.

Es el anhelo de estos últimos tiempos.

Después de transitar en lo sofisticado, lo único y exclusivo, prácticamente inalcanzable, deseo encontrar esa perfección de lo más primario, que esté al alcance de todos, y que sea inagotable.

Como el agua que por tangos cantaba El Camarón.

Como el agua de manantial, atemperada, saciante.


Perfecta.
Simple.

Como el agua.
Como el agua.

TORMENTA

En mitad de la absoluta oscuridad, una tormenta solar desata el caos. 

Llamaradas de luz cegadora y ondas de choque de viento solar impactaban sobre nuestro escudo magnético, eyectando masa y presión sobre la atmósfera, ahora menos respirable, desordenando equilibrios naturales, y accionando resortes de defensa en las personas del entorno.

Todo hace evidenciar el frágil ecosistema de la tierra, que no depende en gran manera de lo que insignificantes individuos podamos hacer o destruir en este entorno.

O si.
Habrá que ponerse determinados a reparar y reconstruir lo dañado. Y al menos adaptarnos a las nuevas reglas del universo, ahora que la luz que antes otorgaba vida, se presenta con tal intensidad que fulmina todas las esperanzas.

Y atender y escuchar a los más sensibles, que siempre dan las claves necesarias de supervivencia.

Encerrados en los refugios excavados bajo tierra, aparentemente a salvo de las radiaciones, los pensamientos se suceden al contemplar a personas, la mayoría alteradas, con ansiedad, miedo, depresión, paralizadas ante la dimensión descontrolada de este fenómeno.

Buscando con premura un líder con discurso consistente e inmediato a quien seguir sin dudar, aunque el destino sea saltar por el desfiladero.

Apartados, un grupo de niños juegan desenfadados, desentendiéndose de la gravedad del momento, otorgada así por los mayores. Una rinorrea crónica espesa no les distrae de su curiosidad por las nuevas reglas impuestas al juego, ahora en la penumbra de la cueva, que les empuja hacia una sala recóndita, en la profundidad de esta caverna.

Allí se alegran de encontrar el lago de aguas cristalinas que representa el seguro de supervivencia de su grupo. Y que para ellos es el lugar perfecto donde salpicar y jugar a saltar en el charco.

Enemigos eternos

A mí peor enemigo no le doy nada.

Pero a mí mejor enemigo le daría todo, y no lo quiere.
Cuestión de confianza no alcanzada.

En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.

Con toda ternura, lo mataría de risa.
Y me dejaría ganar media vez, para asaltar su fortaleza inmediatamente.

En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.

Con el sonido de mi guitarra acústica le vencería su resistencia numantina.
Un beso en la mejilla le señalaría de por vida.

En definitiva somos enemigos eternos, imprescindibles.

Compañeros necesarios, enemigos eternos,
imprescindibles.

Universo azul

Ceguera, certeza de perder la vista en tu horizonte dormido, cada día más lejos.

Y he sentido tu color verde encendido, con olor a lo perdido, con sabor amargo. Confundido cuando más he querido, de pronto, la guerra ya ha estallado frente al armario. Y sin cuartel, estalló también el silencio.
Y me alcanzó de lleno. Vuelta de espaldas, la vida al revés ¡Quién fuera ayer para volver feliz!

Universo azul, infinito  donde caben todos los días: claros, radiantes; grises, espesa lluvia; blancos, frío crucial; rojo, atardecer de junio.

Universo azul, déjame creer. Dame la esperanza en su color. Que nos venga de la mano la música de nuestra canción. Y muramos de amor.

Un paseo en la noche

¿Como abrir camino en la noche, solamente armado con una linterna, que se hace pequeña según avanzas en la oscuridad?
Caminas buscando la luna, escondida entre nubes negras, que anuncian a gritos una tormenta.
Mientras, en un pequeño claro entre nubes, el brillo intenso de una estrella, con el que tropiezas, y casi te hace caer.
Pero sigues convencido de llegar a la playa a cualquier precio. Y la noche se cierra, y te envuelve. La orilla aparece blanca espuma de mar.
Te caes sentado en la arena húmeda. Y dejas volar tú imaginación, siempre intensa, siempre en «babia» , según decía tu padre mientras te enseñaba a multiplicar.
Porque volar siempre será tu sueño, de esos imposibles. Imposible para los demás, que tu vuelas cada día, mientras duermes y sueñas que el aire te da en la cara, y subes y subes despacito, mirando a todos lados para no perder detalle,  recorriendo el perfil de la playa, remontando por encima de los árboles , los edificios y el cerro que nos guarda.
Y bajar, de regreso a la playa, y rozar con los dedos el agua helada del mar a esta hora.
Todo tan real, impulsado por la brisa, el viento de levante, potente motor sin más piezas que su fuerza, sin más técnica que la navegación. 

Es un sueño, asiento convencido para mis adentros. Pero tan «verdad» que las gotas de rocío inundan mi cara, las manos heladas, el corazón henchido.

… Y estaba dormido.

Ahora que

Ahora que siento 
que llevo un talento
escaso adentro.
Que quiere salir
y no sabe cómo.
Y la música se torna a gris.
El pentagrama vacío.
Y nada pasa. Se guarda cubierto.

Ahora que siento,
mientras miro,
cosas que no veo,
pero imagino
vivas, latiendo.
Sin duda existen
en algún universo,
que es extenso.

Ahora que pierdo
mi tiempo,
entiendo
que absurdo correr
a ningún destino.
Sin respiro,
buscar a ciegas
la salida del laberinto.

Y suelto
amarras,
separándome del suelo.
Volando suave,
subiendo, subiendo,
perdiendo
la cabeza,
el sentimiento de vértigo.

Ahora que el vacío
llena los armarios
que dejo abiertos.

Ahora que el futuro
no existe,
o es más incierto.

Ahora que nada
es imposible,
ni posible.

Ahora,
Te
Quiero.

Ahora que cuido
mi cuerpo cansado,
herido.

Ahora que me cuesta
respirar
para estar vivo.

Ahora que nada
me importa más
que estar contigo.

Ahora
Te
Quiero.

Ahora que lleno
tu espacio
con los espacios míos,
y colmo tus huecos
de calor y frío.
Invadiendo tu casa
con mis sueños
encendidos.

Ahora que todo
me sobra,
y lo llevo prendido.
En mil cajas guardados
lo que no necesito,
la vida me lleva, ligero,
descubriendo
el nuevo camino.

Ahora que pierdo
los pasos perdidos,
las dudas que asaltan
las torres del castillo.
La luz que señala
el nuevo destino.
Tus ojos brillando
por encima del filo.

Ahora que sigo
llenando de besos
el horizonte lejano.

Ahora que extiendo
los brazos
buscando tu abrazo.

Ahora que escucho
en silencio
tus suspiros.

Ahora
Te
Quiero conmigo.

Ahora
Me
Quiero contigo.

De Pirañas Serpiente

De cuando los piratas entraron a gobernar, 
disfrazados de elegantes pasarelas.
Las pirañas se secaron en un charco.
Las mañanas oscuras daban ganas de llorar,
Y sin embargo...
Aún teníamos ganas de saltar,
pareciendo que elegíamos el futuro,
entre todos.
De cualquier modo, nos dejamos engañar.
Ellos sabían cómo olía el lodo
Y no era a Mar.
Cambió el verano de lugar
y llovía en agosto.
Cielo despejado en navidad.
Y parecía poco.
Todo, todo iba mal
Y sin embargo ...
Aún teníamos ganas de saltar,
pareciendo que elegíamos el futuro,
entre todos.
De cualquier modo, nos dejamos engañar.