Cosas que no haremos

La cantidad de cosas que soñamos y no haremos.
La cantidad de veces que quedamos a las puertas
de un te quiero, a la orilla de los labios, a tiro de una mirada perdida, y que quedaron sin destino navegando en el infinito mar de los alientos.


Las veces que los besos sonaron y no alcanzaron su destino.
Las veces que los abrazos se deshicieron fríos en una tarde de sábado. Y las gotas de lluvia nos calaron, y nos separaron cada uno por su lado.
Y el paso de los días se hicieron pesados, alargados, esperando otro lunes de trabajo, otro tramo de camino cuesta abajo hacia un destino incierto que no quisiste.

Depende ti, solo de ti cambiar de rumbo. Nada parece fácil, aveces ni adecuado. Pero mirar a otro lado es la mejor de las ideas.
Mejor sonreír por nada, alegrar la mirada con una hoja voladora de otoño, que abandonó su rama del árbol y se encamina calle abajo hacia la esquina que le oculta la vista de la siguiente calle. Como un niño dando saltos en la orilla persigue con la mirada otra hoja que calló al río y viaja nadando aguas abajo hasta perderse.

El amor es esquivo y efímero. Pero también intenso y dulce. No renuncies a amar. Que él corazón calcinado y gris no es corazón sino la sombra de lo que fue el motor de tu alegría, el disparo de salida de tu imaginación y de la felicidad.

Dibuja trazos de colores, flores, cisnes enormes que recorran el estanque en primavera.
Deja el otoño rojo y ocre abrigado en una bufanda de lana oscura que tejieron para ti los que te quieren.

Cosas que no haremos

BLANCO

La capacidad que demuestro 
para no hacerte feliz 
me mantiene paralizado. 

La desconfianza que provocó en ti 
no me deja respirar. 
Hace tiempo dejé de competir. 

Y solo quería soñar. 
Interpreté mal tus señales. 

Inventé una falsa realidad. 
Seguramente. 

No quiero dañarte, 
pero no se como hacer 
para no perderte. 

Me haces tanto bien 
cuando me siento correspondido. 

Aunque no puedo obligarte 
a subir a este sueño, 
si no es tu sueño también. 
Y solo encuentro refugio 
en mi habitación vacía, 
en blanco, 
en blanco. 

Al salir, quiero encender una luz, 
una llama que cambie esta ceguera. 
Eres la felicidad que busco. 
Con los ojos abiertos 
en la oscuridad no veo nada, 
en blanco, 
en blanco. 

Dame tu mano, acércate. 
Solo soy un alegre hombre viejo 
que quiere ser feliz. 
Y compartir 
este último paseo de estrellas 
en blanco, 
en blanco. 
BLANCO

Amor secreto

Bendito amor secreto 
que solo comparto contigo.
Sentado en un banco a la sombra
bajo la brisa caliente y suave
de este otoño, verano interminable. 

Aunque el secreto sea a voces, 
no quisiera romperlo ahora
que ya se que lo comparto
solo contigo, y tú conmigo. 
Transparente como el cristal de una pecera. 

Hemos crecido dentro tanto tiempo, 
que fuera no se respira igual. 
No siempre compartir este secreto 
tiene que ser necesariamente bueno. 
Tus pensamientos y los míos, son intimidad. 

Quiero escribir una canción profunda, 
Tan sencilla y personal, 
que el eco nos mueva el pecho, 
las manos se busquen con afán, 
y los ojos llenos de lágrimas, 

nos pidan en silencio
el más bello de los besos.
Amor secreto

Un punto

En el cielo, 
un punto de luz,
un ser invisible,
una extraña virtud.

Un silencio inquietante,
una música de laúd.
Un capitulo aparte.
Una muerte sin cruz.

Un abrazo lento y suave.
Una luna de tul.
Un deseo inimaginable,
mis sueños de azul.

Y tú boca insaciable,
mis manos suaves
sobre tus manos amables,
me dicen que no.

Que si me quieres,
sin más, sin temores,
tendrás que venir
a nuestro sitio común.

Señal

Era un astronauta viajando en el hiperespacio en una misión espacial,
que ha perdido la señal,
y no deja de pensar que volverá,
que no le dejarán de buscar.


Y que, a su regreso, estará tu risa
para recibir su entrada de nuevo a casa.


De momento esa señal se apaga, agónica, parpadea la luz en la distancia. Es imposible no pensar en la perdida, pero la esperanza de recuperar la felicidad que generas, disipan totalmente cualquier duda, por razonable que parezca.


Absolutamente determinado, mira una y otra vez por la ventanilla el horizonte, escudriñando las estrellas, eligiendo la más bella, para llevar como regalo.


Tú risa
Tú risa …
Es la distancia más corta,
repite como un mantra, mientras sigue las rutinas previstas en el manual de la nave, y lo que aprendió en el taller de sicología.


Consumiendo con paciencia y avidez las jornadas que le separan de su sueño: volver a tí.

Llorar

Hoy desperté temprano 
con el corazón encogido.
Y sin motivo aparente,
con unas ganas tremendas
de llorar.

Será que ya vino el otoño
y la distancia es insalvable.
Será que extraño tus abrazos
que me llenó de forma inevitable
la soledad.

Cuando las lagrimas asoman
al borde de los ojos,
el aire en el pecho, comprimido,
nunca pude evitar,
llorar.

Sensibilidad
Intimidad
Deseo
Universo personal
Emoción


Te estimo.
Te extraño.
Llorar

Escondite

Cada uno se esconde rápido detrás de donde puede. Habitualmente en el mismo sitio.
Detrás de una cortina, algunas de humo. Detrás de una sonrisa, detrás de un oficio, de una esquina, detrás de alguien, de un árbol, detrás de un silencio más largo.

Cada cual a su manera, esconde sus debilidades, sus puntos flacos, sus secretos más íntimos. Y los defiende con la vida, si es preciso.

Siempre andamos buscando un escondite. Un lugar secreto inaccesible donde guardarnos de los demás.
Y cuando lo encuentras, te haces fuerte en él, construyendo nuevas barreras con altura, para hacer realmente infranqueable la entrada de furtivos, curiosos y mirones, al acecho de cualquier rendija.

Sólo dejas entrar a una persona especial. Esa que te abre sin llaves y te desnuda el corazón en dos miradas.
Esa que es tu alma gemela, tu hermána, tu Amiga, que también te enfada cuando dice la verdad que no quieres escuchar, y te hace reír como nadie un instante después, sin parar.

Siempre encuentras con cariño a muchas personas candidatas a invadir ese territorio único y personal, guardado con celo.
Pero casi nadie consigue alcanzar el centro de tus pensamientos y deseos verdaderos.
Y esperas impaciente conocer ese Ángel que te aguarda en algún lugar de la tierra, y que está destinado a tí.

Mientras, esperas acurrucado en tu escondite. Mientras te espero a tí.

Escondite

Háblame

Bajo un cielo sin estrellas 
una madrugada cualquiera.
Tumbado sin sueño
mientras me acordaba de tí.

Soñando despierto
que acurrucados
jugábamos
a ser muy feliz.

Y, de pronto un disparo,
rompió la noche en pedazos,
y las lagrimas no curaron
aquella herida mortal.

Era mediado septiembre,
el aire caliente
cargado de culpas,
mientras abandonaba el portal.

Hay veces que reconoces
ese nudo en la garganta
que te aplasta el pecho
y no aguantas las ganas de volver.

Te necesito, amor.
Y las lagrimas de lluvia
inundan el patio
si decides que no.

Te necesito, amor.
Mi corazón estalla
hasta volar hacia ti
si me dices, ven.

No sé cómo regresar,
el mapa del camino
de vuelta a tu hogar
depende de tí.
Háblame.

Buenos días

Buenos días
¡Buenos días! 
me saluda mi escritorio
con una infusión y una pluma,
cuando son las cuatro y media.

Como no eras capaz de dormir
encendiste la luz sin querer
y la historia te vino a contar
lo que soñaste otra vez.

Ven, abrázame
Que mis brazos te extrañan
y mi corazón se empaña
en esta noche sin tregua

Ven, te pido
y mis manos se enredan
recorriendo tu piel suave en una caricia sin fin.