Mañana saldré

Mañana saldré a cazar fotos a la playa. La miraré con paciencia e interés, y algo, alguna historia vendrá a mi.
La angustia me mantiene quieto y encerrado en casa. Aguantando la respiración para no perderme ningún ruido, suspiro o viento que me traiga el futuro incierto esperado. Como un gato agazapado, mirando sombras.
En breve soltamos amarras. Y la vida ya no será la misma, desprendido de las fuerzas que me mantenían a salvo en mi hogar.
Ahora los vientos moverán las alas y viajaré a momentos desconocidos, escuchando voces nuevas, y observando en silencio atardeceres ajenos. De pronto todo me será ajeno. Es inevitable.
Pero mañana miraré en silencio mi jardín de olas, el reflejo de luz tenue en las olas serenas de últimos de la primavera.
El futuro siempre se abre paso hacia mí con determinación. Me deja elegir hacia donde, pero no me concede tiempo. Ni la posibilidad de volverme al pasado.
El futuro, a mi edad, es hermoso y cruel.
Y Dulce, si en él estás tú, MyQ,

Se agota

Estoy agotado, 
y acabo de despertar del descanso.
Las fuerzas me abandonaron ayer, y antes de ayer,
atrás en el tiempo transcurrido.
Y ahora no veo el sentido
de empezar otro nuevo día vacío.
Noto como el tiempo,
ese infinito en otra edad más temprana,
al llegar esta mañana,
se agota.
Transcurre denso y plomizo.
Ya no hay mas objetivo que sobrevivir.
Esperar a que llegue la hora del desayuno,
que otros consiguen y preparan para mi.
La paradoja es que el tiempo disponible es escaso,
y transcurre despacio, despacio
sin nada que hacer.
Perdido.
Y ese tiempo perdido
que nos deja vencidos …
¿Para que?
Solo me salva una sonrisa frente a mi cara,
una visita inesperada,
un relato lleno de recuerdos y de planes de futuro,
que me sacan de este apuro,
atado a mi poca fe,
a mi desgana, a mi indolencia
y a mi vida tediosa y lenta,
sin energía.
Que se agota,
ya no a borbotones,
sino gota a gota,
hasta el final.

Dame un libro
que me haga soñar.

Nubes blancas

Como nubes blancas 
en un cielo azul, radiante
El horizonte infinito
Y tú sonrisa tan cercana a mí
Campos verdes Primavera,
la piedra oscura de tiempos atrás
Los ojos verdes intensidad
mirando los tuyos nada más

Nada más

Castillo de Trevejo, Villamiel
Sueños de caballeros sin escudos
De palacios de piedra, mirando
el horizonte infinito
Baile de corazones
trenza prendida de flores
de Capilla pura,
la piedra oscura de tiempos atrás.

Nada más

Despertar o soñar

Cuento Sultana de Istanbul

Que dulce despertar de luna llena.
Entre el arrullo del amor correspondido.
El primer color de la mañana.
Tus abrazos con dulzura, recogidos.

Si quisieras darme una caricia,
tu que nunca pides nada, generosa,
yo te regalaría mi alma de por vida,
que lo que se da no se reclama. Misteriosa.

Y esta canción escrita en la mesa de un bar (1)

Viaja conmigo en mis sueños, Princesa.
Déjame ser tu Capitán,
que te acompañe y te guarde
en las orillas del Bósforo,
volando las Chimeneas de las Hadas, soñé.
En las calles empedradas de Toledo, seguí soñando,
y viviendo el atardecer en las ventanas de La Alhambra a sus jardines, te abracé.

A ti entrego mi espada,
Mi Reina
Mi tesoro azul
MyQ
Capadocia

P.D.- A menudo preguntas por las razones de lo que escribo, por la verdad, la certeza de cuanto lees. La verdad es que invento casi todo, como si dibujara unos trazos en un papel en blanco torpemente. Y como no se dibujar, no fuera fiel reflejo de la «verdad», y no se pareciera al original.   

Así es en realidad. Escribo prosa poética. Lo que, necesariamente, me separa de la realidad y su parecido.  

Pero hay VERDAD en lo que escribo.   

(1) La realidad es que escribí de pie, parado como un pasmarote delante de un semáforo en verde que no pensaba cruzar, para que no se me escapara ni una sílaba de la inspiración momentanea. Pero esta verdad, como casi siempre, es grosera. Sin embargo la poesía permite dibujar trazos, aunque sean gruesos, para interpretar la realidad.  

Entonces imaginé que escribía los versos sentado a una mesa de un bar, a solas entre la bulliciosa clientela, en una esquina en penumbras.  

Cuando creas, es tuyo, son tus emociones. Cuando lo compartes, es de quien lo contempla. Las emociones que le provocas son únicamente suyas, mientras te quedas traspuesto al otro lado del cristal del espejo.

Cuando sueño contigo

Cuando sueño contigo, 
sueño en la luna.
Y en las estrellas, sus compañeras
de una noche limpia
de primavera,
reflejadas en el agua
de mi jardín.

Cuando sueño contigo
sueño en tus labios.
Y en tus abrazos, interminables
que me hacen sentir
seguro, en casa.
Ojos de miel
y carmín.

Miedo

Miedo me da que me visiten mis viejos fantasmas.
Miedo que, desde hace dos dias al menos, me asaltan en mitad de la noche; recuerdos e historias inventadas que nunca antes viví; y que alteran el sueño y la calma. 

Recurrente la visita de la víctima de un accidente durante la práctica de un deporte, tras el choque contra un panel jugando al basket, a la que no puedo asistir mientras agoniza. Y me angustia no saber cómo auxiliarle siendo tan joven, mientras me llora desconsoladamente pidiendo ayuda.
¡El cuello, el cuello!, ¡no puedo respirar! Me grita el desgraciado, sin saber cómo cuidarle y consolar su dolor.

Y el reencuentro con amigos y familia, todos fallecidos, que presentan un aspecto envidiable.
Estos vienen a aliviar el miedo atroz de la experiencia tan real de la anterior.

Agotado sin dormir.
Miedo, siento miedo.

Esquina del sueño

En una esquina del sueño 
perdido, en la distancia
que nos acerca cada día
sin darnos ninguna importancia.

En una lámina partida
donde escribía y pintaba
la vida, llena de borrones
y garabatos, de fantasía.

Nada tan bello como
el reflejo, ni el rumor
del viento en los árboles,
como la primavera y su olor.

Allí te encontré mirando
de espaldas hacia otro
destino, y fue esperando
tu risa que descubrí el mío.