Slow love

Mi querida MyQ: 
Me di cuenta en este tiempo
que después de todo lo pasado,
a cada lado,
tanto en tu vida
como en la mía,
quisiera tener contigo
lo más intenso y enredado.
Quisiera un amor lento.

Llegué a tu lado
demasiado tarde
para ser el primero.
Pero quiero ser
el sincero.
Que tengamos juntos
el verdadero,
el seguro,
el divertido,
el aventurero,
el sentimiento cierto,
el sentido de pertenencia,
el de la paciencia y la perdida,
y el que nos liberó.

Ese que te hace sonreír,
y también llorar, pero de risa.
El que te hace bailar, si te abrazas,
con paso lento, entrelazado,
que suspira a tu lado,
y te hace feliz.
Que te calma con su presencia,
al que admiras y te inspira,
y te hace mejor.
Sin perder el tiempo.
A paso lento.
Amor.

Tuyo

Creí que era imposible, pero estás aquí. 
Lo leí despacio,
Como un epitafio.
Lo pensé.
Y es así.
No me perteneces,
y no te pertenezco.
Te entregué mi corazón sin condiciones.
Y me devolviste a la vida.
Amor.

Por siempre tuyo.

Opinión. ¡A correr!

¿Porque vanalizamos las cosas?
¿Porque nos esforzamos en ser superficiales?
Nos da miedo profundizar en nuestro pensamiento, ahondar en el conocimiento, como si todo viniera de hoy, en este instante. Y allí estuviera la felicidad, o fuera más fácil conseguirla.
Una generación que se cree sin historia, que desprecia el pasado y que vive autocomplaciente con el día de hoy.
Hay tantos misterios y descubrimientos por alcanzar en el futuro, como sabiduría y descubrimientos también en el pasado.
Y a todo eso le dimos la espalda en esta lucha de supervivencia en el estado de bienestar que nos hemos autoimpuesto, con más derechos que obligaciones, donde lo importante es consumir, y trabajar para poder disponer de recursos para conseguir lo efímero, que es lo que nos hace felices. O eso creemos a pies juntillas.

Estudiar, memorizar, leer, esforzarse, buscar e investigar en la historia, la filósofa, ni te digo si está impresa y no es accesible digitalmente,… Todo es una perdida de tiempo. Y no podemos perder tiempo.
Como decía un tío mío de Alconchel sobre el running «¿A donde van? ¿Porque corren?»

Todo a toda prisa. Llegamos de una, y ya estamos en la siguiente, sin pausa.

A toda prisa


De escribir un libro y plantar un árbol, que nadie va a leer y no vamos a ver crecer, no te digo nada. Descartado.
Y lo último, claro está, es tener un hijo, que interrumpa nuestros planes de viajar y disfrutar libremente mientras somos jóvenes y podemos.
Y así los niños se planifican a partir de los cuarenta, si eso, y no siempre. Y claro, es normal, va y te pilla con el cuerpo y la mente trillado, y ya no apetece o puedes.

Nos hemos equivocado. Y lo vamos a pagar.
El silencio, la pausa, la meditación son imprescindibles, y requieren de una decisión. Recuperemos ese estilo de vida y enseñemoslo para que nuestros nietos, si tienes la suerte de disfrutarlos, no repitan tozudos esta carrera al sprint hacia todos lados y hacia ninguno en la que hemos convertido nuestra forma de vivir, buscando una felicidad falsa, y sin conseguirla. Leamos con ellos, dibujemos y juguemos a pintar e imaginar. Con paciencia, con tiempo.

Y para pensar, ahora nos encomendamos a la inteligencia artificial, para que sea más facil.
Dios nos asista.

Perdone que les escriba.

La esperanza es el sueño del hombre despierto. Aristóteles

Imposible

¿Como vivir un amor imposible?

Después de buscar intensamente, en una ocasión cualquiera y sin aviso, vas y te topas con su sonrisa.

En plena locura, lo exploras, lo pruebas con gusto, lo enciendes, lo disfrutas, y te lo has apropiado incorporándolo a tu memoria.

Y pasa el tiempo. Y le vas conociendo. Has descubierto divertidas cualidades. Y también descubres oscuras dudas.
Dudas si vas a soportar las ausencias, la distancia, sólo con el recuerdo del placer alegre y feliz de la presencia, que siempre te van pareciendo más escasas, aunque la realidad es que pasáis más tiempo juntos cada vez.
Y siempre parece insuficiente.
¡Ah! Como traiciona el subconsciente de este amor a distancia.

... Y pasa el tiempo, y siguen las dudas. Pronto será el momento de tomar decisiones de realidad. ¿Donde vivir? ¿Como hacer sitio para acoger a tu amor y sus cachivaches, en casas ya atestadas de amor y cachivaches? ¿Cuanto tiempo pasar juntos, y cuánto libres? ¿Como poner orden en este caos?

Sentado en mi silla roja, mirando al mar, averiguando como vivir la tranquilidad de la soledad cultivada durante tiempo, y echando de menos tus abrazos.
Vivir la intensidad de tu persona, recibir sin filtros toda la luz, la actividad extenuante, sin aliento. El calor de caminar a tu lado, la interminable conversación y la curiosidad insaciable por saber de ti.

Y así, va transcurriendo el largo tiempo que nos dimos responsablemente para tomar una decisión inverosímil, que se fue volando, y que, con el paso de las tardes, parece cada vez más sencilla.

Nos queda aún tiempo para terminar de conocer la respuesta
¿Será posible vivir este amor que nos hace mejores y más felices a los dos?

Cierro los ojos. Apareces tú. Y suenan en mi cabeza los versos de una canción:


Amantes intrépidos.
Corazones dorados.
Soles y lunas,
Calmas y fríos.
Otoños perfumados.
Inviernos unidos en un abrazo.
Primaveras de luz
y caminos abiertos de veranos.

No quiero perderme
ninguna incertidumbre,
ninguna encrucijada
si en mi mirada estás tú,
plantada delante,
con tus ojos clavados en los míos.

Si en cada rotura,
en cada descalabro,
no estás tu preguntando
¿como fue?
¿y cuando empezamos
sin prisa, a repararlo?.

No me comprometes,
Me liberas.
No me atas,
me empujas, volando
por encima de las chimeneas,
navegando en aguas abiertas.
Feliz.

Y, si no te parece mal,
quisiera estar así,
aquí, junto a tí,
mientras quieras,
por siempre,
atrapando nubes,
mirando flores,
compartiendo sin prisa
el tesoro de tu risa
y sus colores.

Que pronto será otoño
y aún nos queda vivir
al calor y los baños,
el olor a mar, la brisa
los paseos tranquilos
de las noches de verano,
la pasión de las fiestas,
reír y bailar cercanos.

Imposible, … y sus colores

MI PADRE


MI Padre
Mi sol de tranquilidad
Mi luz de esperanza
Mi hogar

Siempre atento y dispuesto a ayudar
Con sus bromas y su sonrisa siempre para alegrar
Te quiero tanto

Un ser verde, natural, pacifico
Pero intenso si le haces enfadar

Sabio como el mismo
Siempre dispuesto a enseñar

Momentos malos y otros muy buenos
Espera paciente en el desespero
Por eso es que yo te quiero

La ultima, la mas pequeña
Pero única y especial es como me siento

Gracias por perdonarme y nunca juzgarme
Porque solo tu, sin ayuda, sin tu apoyo, tu amor, has conseguido amarme y educarme.

SI! Este es MI padre
inigualable, el que brilla y hace brillar

No te puedo querer mas
Feliz cumpleaños

Andrea.

Eres

Eres el lugar donde quiero estar. 
La luz suave que quisiera coger.
El viento dulce que beber.
El abrigo en que me quiero envolver.

El perfume que siempre soñé.
El color imposible de reconocer.
El viaje emprendido sin terminar.
El agua que sana del manantial.

Eres la roca que no fallará.
El refugio seguro que encontré.
La flor marchita que volverá
a crecer cada primavera en mi soledad.

Si no te tuviera, te inventaría.
Todo lo que sueño te lo quiero dar.
A mi, dueño del vacio, me tienes aquí,
esclavo de tu amor, entregado a ti.

Flor de amapola
No necesitas nada
Creces en mitad de las piedras
Si te regalan el agua.

Eres la fuerza, la sensibilidad,
la resistencia, la generosidad.
El ímpetu, la paciencia.
Mi hada, mi conciencia.

Eres la lluvia que me llena.
El calor que no quema.
La música que suena
cuando soy feliz.

Eres tú,
humildad,
prudencia.
Mi corazón.

Tu secreto.
Mi Amor
se llena
de TI.
Infinitas

BUDA CERES

Ayer, con mi compi de pasos largos, nos fuimos a explorar los senderos del cerro alto donde quieren poner un Buda.
Fue un paseo corto y precioso en el Cerro de Arropé. Después de las lluvias de mayo, ahora las matas de yerbas han cegado casi la vereda, llena de piedras sueltas.
Desde el rellano de salida, prácticamente todo es en subida.
Y a pesar de todo caminamos sin parar de hablar y reír.
Me iba explicando a izquierda y derecha lo que descubríamos en la subida. Y yo, mientras preguntaba y preguntaba. Y me inventaba historias entre tragedias y comedias.
El olor intenso del matorral y de los eucaliptos, los cruces de senderos, el cortafuegos tan empinado, y las mesas y bancos de merenderos, casi abandonados.
Subidos a los miradores de madera, éramos felices mirando horizontes.
Un poblado, un par de cortijos, una pequeña cantera, la inmensidad de los llanos…
El casetón de avistamiento de aves, casi la única sombra de esa loma.

El SILENCIO.

La estatua de Buda no estaba aún. Lo están discutiendo.
Pero BUDA si que estaba allí, con nosotros dos.
A la bajada, en la intensidad de la conversación, equivocamos el camino. Mis planes nunca me salen bien.
¿Como puede ser? Me preguntabas.
Sólo deshacer un pedazo del recorrido, y escoger en la encrucijada la dirección correcta de vuelta a casa.
Como la vida misma.

Nos faltaron cuatro abrazos, y es que a veces la vida no atiende a razón….



«Y sobraron los cuatro disparos
Que con tanto descaro nos dio el corazón
Y sobraron los veinte puñales
Y es que a veces la vida no atiende a razón
Y entre sobras y sobras me faltas
Y me faltan las sobras que tenía tu amor
Y sobraron las quinientas veces que dijimos que no»

Quisiera

Quisiera ser un alma errante, eterna. 
Un pájaro libre que no vuela.
Un árbol grande, dando sombra.
Quisiera que me entendieras
cuando te escribo las notas.

Que cayera encima toda la lluvia de primavera.
Y borrara, sin querer, los garabatos de la pared.
Corazones con sentido,
flechas cruzadas como miradas
enamoradas de su destino.

Quisiera ser tan alto como la luna llena,
brillando la noche entera.
Y que no escondiera
ni una sola estrella
siquiera.

Y quisiera ser valiente para atravesar cualquier guerra,
con una palabra escrita guardada en una carpeta,
que esperaran en cada esquina,
y se leyera.

Y se cumpliera,
como un juramento.
Se cumpliera.
Se cumpliera:
AMOR