¿quien es el preso?

El preso 
es el reo de tus besos.
Ese que va y viene de tu lado.
Que prefiere no estar libre
sino atado,
al que has hecho feliz.

El dueño de tus deseos,
el esclavo de tus anhelos.
El horizonte infinito
que alcanzas con la mano.

Tú mejor amigo,
tu paciente inglés.
El estallido de tu risa.
El faro en la niebla.

Un camino de hierba
por descubrir.
El futuro cercano
que desea vivir 
… a tu lado.

Lo confieso

Lo confieso: 
Soy preso de tu alma,
de tu sonrisa,
de tu calma.

Soy presa fácil
de tu mirada,
mientras se acaba
el día, por fin.

Quiero rendirme
a tu voluntad,
y que decidas,
sin más, invadirme.

Y mientras me invades,
conquistar por sorpresa
cada rincón de tu figura,
hasta el último confín.

Entregarte las llaves
de mi dominio generoso.
A tu amanecer mas hermoso
esperarte sin dormir.
Lo confieso

A tu lado

Sentado 
a los pies de tu cama
velando tu sueño
a ratos, a tu lado.

Me lo diste todo,
la confianza necesaria.
La llamada a tiempo,
oportuna cada vez.

La ilusión, el orgullo
en los tiempos difíciles.
Y yo te devolvía confidencias,
mi consejero fiel.

Me cargabas de misiones,
algunas difíciles.
Me cargabas de razones,
de valores, de hacer el bien.

El mejor consejo:
Aprovecha el tiempo.
Y ese, pasajero y fugaz,
siempre se acaba.

Mi maestro de vida,
me enseñaste a leer,
amar los libros,
a creer en los sueños.

Y entre sueños, se agotan
los últimos suspiros,
los viajes que emprendimos
se quedan dormidos a tus pies.

Importancia

No se en que momento dejó de importarme lo que no controlo, que, a estas alturas, es casi todo. 

Todas las oportunidades dejaron de ser imprescindibles en el momento en que se me hicieron imposibles. 

Dejé de intentar acudir a todos lados sin pereza, y empecé a dejarme, a estar quieto en un solo sitio, y contemplar. 

No puedo confirmar que este nuevo plan sea realmente interesante. Creo que va en la línea contraria de mi forma de ser. 

Y engorda. Llena de grasa mi cabeza. Y creo que me pesa menos y se ha hecho más grande, la cabeza. 

Y mi corazón de atleta se resiente y se queja. 

Con los ojos en la ventana y la intención en la puerta, es difícil que me sostenga las ganas de escapar. 

Pero, en una de estas, me dejaré vencer y no saldré de mi, quedándome encerrado con mis “cosas”, mis ideas, y mis alegrías y penas dentro de mi misma cabeza para siempre. 

Será otro día. Que ha salido el sol 

Un círculo amarillo sobre el cielo azul. 

Y una idea fija: Volver a donde estás tú. 

Preso

Soy el preso que huye 
de su libertad,
para morir en la cárcel
de tus abrazos.

Soy el beso que surge
de tus labios,
mientras miro tu perfil
en la oscuridad.

Soy culpable, lo confieso.
Y me entrego
a vivir en tu universo,
pegado a tu alma.

Pegado en el anverso,
dejándote crecer
las flores
de tu jardín, en calma.

Y tú me amas,
me das la vida.
La mia te entrego
encendida, feliz.
Preso

Del tiempo

Tiempo. 
Necesito tiempo
para estar contigo,
para ser tu amigo.

Del tiempo pasado,
del tiempo perdido,
me olvido.
Y acabo rendido.

Un amanecer de invierno.
Un paseo oscuro,
el frió intenso.
El corazón desnudo.

Una lágrima no alcanza
a deshacer una vida.
Un pasado no empaña
la luz del nuevo día.

Te echo de menos
La luna
Ver su reflejo,
desnuda.

Y andar sin pausa
soñando tú cara,
cogiendo distancia,
y altura.

Amor a distancia
infinita.
Que siento tan cerca
del alma.

Ábreme la puerta
que vuelvo.
Tu eres mi vida.
Mi calma.

Un abrazo, un regalo

Cuando desde pequeño, desde muy pequeño, te han regalado un portentoso abrazo, tierno, enorme, consistente y entregado, nunca piensas que tú vida va a prescindir de ese regalo. 

En ese abrazo, enorme cuando niño, caben consuelos, felicitaciones, reproches con propósito de enmienda, perdón y ánimos. Cuando das el estirón, los brazos se alargan, y los suyos ya no te abarcan como antes. Pero la magia de ese abrazo es que el corazón te llega igual. Y ese instante reconforta y engancha con el regalo de siempre de abrazar. 

Nunca hubo prisas ni urgencias en ese abrazo. Siempre duraba igual. 

Pero la vida va pasando. Vas recibiendo abrazos, y más abrazos, sin darte cuenta que, en algún momento, llegará el último. 

Incluso puede que lo hayas recibido ya, sin saber que era su último abrazo. 

Y ahora, huérfano de tí, me quedé sin tu regalo, inolvidable abrazo. 

Por todo el tiempo que nos queda por disfrutar. Gracias por tu vida, papá . 

Mi universo feliz

Te extraño en el mismo instante en que no estás. 

Me encanta navegar en tus abrazos.
Has trenzado lazos
alrededor de mi corazón.
Me haces mejor de lo que soy.

A veces voy
hacia ti a ciegas sin perderme
en ninguna salida de este camino.

Cómo si fueras mi destino.
Cómo un árbol en la niebla.

Igual no deseo otro.
Eres mi universo feliz.

Mi universo feliz

Érase un cuento

Creo que fue un día
con cara de sandia
y sonrisa de tajada de melón

El caso es que no sabía
que escribirte todavía
Tenía el cuento escondido
detrás aún del telón.

Con la mirada perdida
mirando que el sol salía
a través de tu balcón.

Y apareció un destello
de luz en la entrada
Se abrió la puerta
y allí estabas tú.

A pesar del frío
de la cara helada
a pesar del destino
alli estabas tú, amor.

Asustado

Asustado
Agazapado, sentado en mis talones.
Abrazando las rodillas.
Helado por la noticia.

Un secuestro total
se ha llevado
las últimas pertenencias,
escasas, que tenia guardadas
para afrontar el fin de mes,
fin de año, sin alharacas
ni lujos, inasumibles.

Solo dos billetes y sesenta monedas
que me dieran para regresar.

Y así, todo organizado,
la notificación viene a congelar
planes y sonrisas,
No puedo decir que me sorprenda,
solo que me abordó descuidado.

Y las deudas de honor
no entienden de fechas,
ni de corazones contentos.
Lo único rojo ahora
son las cifras de mi cuenta.
Y lo verde, la esperanza desatada
de un tiempo nuevo que empieza.
De un amor, el tuyo,
que no quiero empañar.

Asustado
Agazapado, sentado en mis talones,
Abrazando las rodillas.
Cogiendo impulso
para saltar, determinado
a tus brazos.

Nada fácil
romper con el pasado
sin más música
que la que pueda silbar,
sin más alforjas
que lo que pueda recordar.
Que soñar no ocupa sitio,
ni me lo pueden quitar.

Aparta de mi
sombras amenazadoras
de un pasado brillante
y cruel.

Enciende tu luz
mi corazón henchido
Tu risa es
la distancia más corta.
Asustado