El último minuto

A veces me pregunto como suena la sangre saliendo de tu cuerpo, vaciándolo.
Cual será el sonido intenso de los últimos momentos, cuando ya no hay vuelta atrás, respiras con dificultad, empleando tus ultimas fuerzas en ello, aferrándote.
Una vida que ya no te pertenece, y que pierdes sin remedio a pesar de tu oposición desesperada. 
¿Que violento pensamiento cruza por tu cabeza en ese instante, que no has preparado?
Y, aún habiendo pensado mucho en morir, ¿por que, en ese último instante deseas un poco más de vida, si ya fue suficiente el sufrimiento, que venció hasta el fin tu resistencia?
¿Hueles algo en esos momentos? ¿Que miras sin ver, angustiado?
¿Tu memoria te traiciona y no encuentras con orden lo que quieres recordar?
Es histérico el último minuto, agónico, endiablado, desesperado.
Nunca olvidaré, ni perdonaré ese sufrimiento enconado. Tanto dolor me traspasó y me dejó herido y devastado.
¿Puede haber un final feliz, pacifico, ordenado? 
Puede buscarse y hallar un destino más humano. Quizás la soledad de un sueño profundo, enfrascado en recuerdos, sosegado.
Pasar despacio al otro lado y acabar aquí, así con tu pasado.
 ¿Es mucho pedir ese poco de dignidad?

A donde

Quiero echar a caminar 
a ningún lugar, 
a donde me lleven los pasos,  
lejos de donde ahora estoy. 
A ningún lugar, 
a ningún lugar. 

Una línea cualquiera 
del horizonte, me guiará, 
me espera un destino en guerra, 
un camino sin velas, 
un nuevo y antiguo lugar, 
de ningún lugar. 

Un cielo con estrellas, 
y mi luna ya entera 
en silencio y frío, fuera 
dejando que pasen lentas 
hacia ningún lugar, 
a ningún lugar,  

las horas mágicas 
que esperan cerca, 
ver tú amanecer espléndido, 
sordas marcas de pisadas, 
a ningún lugar, 
a ningún lugar. 

Solo rosas blancas 
en la esquina de tu balcón. 
Y no tengo el valor 
para decir Te Quiero. 
Acompáñame cielo, 
a ningún lugar. 

Ven a esta playa desierta, 
a mi jardín con olas, 
coge mi mano abierta 
pasea conmigo despacio, 
a ningún lugar,
de ningún lugar.