Érase un cuento

Creo que fue un día
con cara de sandia
y sonrisa de tajada de melón

El caso es que no sabía
que escribirte todavía
Tenía el cuento escondido
detrás aún del telón.

Con la mirada perdida
mirando que el sol salía
a través de tu balcón.

Y apareció un destello
de luz en la entrada
Se abrió la puerta
y allí estabas tú.

A pesar del frío
de la cara helada
a pesar del destino
alli estabas tú, amor.

Asustado

Asustado
Agazapado, sentado en mis talones.
Abrazando las rodillas.
Helado por la noticia.

Un secuestro total
se ha llevado
las últimas pertenencias,
escasas, que tenia guardadas
para afrontar el fin de mes,
fin de año, sin alharacas
ni lujos, inasumibles.

Solo dos billetes y sesenta monedas
que me dieran para regresar.

Y así, todo organizado,
la notificación viene a congelar
planes y sonrisas,
No puedo decir que me sorprenda,
solo que me abordó descuidado.

Y las deudas de honor
no entienden de fechas,
ni de corazones contentos.
Lo único rojo ahora
son las cifras de mi cuenta.
Y lo verde, la esperanza desatada
de un tiempo nuevo que empieza.
De un amor, el tuyo,
que no quiero empañar.

Asustado
Agazapado, sentado en mis talones,
Abrazando las rodillas.
Cogiendo impulso
para saltar, determinado
a tus brazos.

Nada fácil
romper con el pasado
sin más música
que la que pueda silbar,
sin más alforjas
que lo que pueda recordar.
Que soñar no ocupa sitio,
ni me lo pueden quitar.

Aparta de mi
sombras amenazadoras
de un pasado brillante
y cruel.

Enciende tu luz
mi corazón henchido
Tu risa es
la distancia más corta.
Asustado

Mis gafas de sol

A mis gafas de sol 
se les ha roto un cristal.
Y una luz cegadora
me ha venido a deslumbrar.

La tristeza, al final
del sol de invierno.
Será que ha llegado
la hora de cerrar.

Mala suerte, malamente,
que bendice este trayecto.
La risa brota de dentro
y la boca esboza una sonrisa.

No hay mal
que por allí venga,
ni tripa que duela
cuando eres feliz.

Cerrar los ojos
y dibujar de memoria
las líneas de tu boca,
tus pestañas, tu melena.

La ansiedad de entregar
tanto amor como tengo
encerrado en un abrazo
en el tiempo que me queda.

En todo el tiempo
que me queda.

La verdad

La verdad entera siempre es grosera. 
Y nunca se ve completa, por diminuta que sea.
Llena de detalles y matices, por pequeños que parezcan.
La miramos a trozos, cada uno a su manera.
Cada uno la recuerda del color que la venera.

Pero es la verdad.

La poesía la adorna, la engalana de alegrías y tristezas.
La retuerce, la aplasta, la amasa, y la presenta
irreconocible, difuminada, esbelta.

Y la memoria la aleja, dejándola en una silueta.
Un pequeño esbozo de lo que era.
Un suspiro insignificante de la verdadera.

¡Es la verdad!

Argumentan con firmeza.
¡La verdad no es esa!
Nos replican con certeza.
En honor a la verdad se hicieron mil componendas,
se cometieron injusticias,
se cortaron cabezas.
Y se empezaron las guerras.

La verdad...

La verdad es que el tiempo infinito
se acaba para cualquiera.
Y se sustituye por otro tiempo,
aunque ya no te pertenezca.
La verdad desnuda viste las vergüenzas.
Te pone de rodillas,
te saca de viaje,
te llena las maletas.

La verdad está ahí fuera,
Más cerca de lo que parezca.
Se escudriña buscando la certeza,
siempre en tu cabeza, que aveces no la encuentra.

La verdad es que te quiero
A ti que me lees, quien seas.

La verdad es que mi Verdad eres tú,
que me ves y me escuchas.
Te quiero Reina Musa.
Mi estrella, MyQ.

El abrazo

Y de pronto, nuevamente 
al abrazo de la soledad.
Frío, distante.

No fue importante
que se manchara el vestido,
al derramarse un suspiro
lleno de besos y emociones guardadas.

Ahora, delante de ti,
cada vez a más distancia,
entrando en un mar de dudas,
imposible de navegar.

No se puede construir
un futuro
con cimientos tan débiles.

No se tiene de pie
tanto daño,
a pesar de este año,
lleno de felicidad.

Otra vez, nuevamente,
el abrazo del olvido.
Frío, constante.

Aún te tengo delante.
Pero ya
no me miras...
… Amor.
Y sin embargo, 
escribiendo,
llorando amargamente
en silencio.

Esperando
tu mirada,
nuevamente,

Cómo espera el hambriento
su alimento.
Te suplico, a cada instante,
no te marches.

Mi corazon
es más grande
contigo adentro.

7:42

Confirman que me enviaran el reloj. (Amazon)
Sin necesidad de tiempo que medir.
La luz del amanecer creciente, deshace las tinieblas.
Mientras ya suenan las primeras notas de 5 A.M. de David Gilmour. El arpegio de la guitarra invade mi espacio.

Recuerdo tu calor tumbados juntos.
Tu respirar profundo.
Tu dulce sueño.
El perfil de tu cara, a kilómetros de distancia.
Debo prepararme para viajar.
Cruzar el banco de niebla hasta tu sonrisa.
Cruzar el pantano, que mueve el suelo bajo mis pies, creando la falsa sensación de flotar, cuando en realidad entierra mis botas, atrapando mis pasos cansados.

Horas de mañana de noviembre, que saben a migas con pimientos, que huelen bellotas y a candela, avivando los rescoldos de la hoguera de ayer, donde poner el café de puchero.
Aire húmedo de la querida dehesa extremeña.
No te alejes.
Horas de mañana de noviembre.

5 A.M. David Gilmour
Dehesa extremeña
5 A.M. David Gilmour

Nunca como en ti

Nunca llovió tanto 
como dentro de tu abrazo.
Nunca sentí tanto
como siento contigo.
Nunca fui amigo
tan sincero de nadie.
Y no creo que nadie
lo fuera conmigo.

No pase miedo
paseando de tu mano.
Ninguna risa me abrió
tanto el corazón.
Nunca más quiero estar
al borde del abismo.
Todo contigo es lo mismo,
si estoy frente a tí.

Me llenas de sentido
y no desbordas
este sueño que baja
como el río,
entre rocas sorteando
los obstáculos.
Transparente, caudaloso
y frío.

Ningún viaje eterno
se hizo largo.
Ninguna espera
fue tediosa.
Nunca un beso
fue ligero, ni espeso.
Nunca nada
como en tí.



Loui JOVER

Cosas que no haremos

La cantidad de cosas que soñamos y no haremos.
La cantidad de veces que quedamos a las puertas
de un te quiero, a la orilla de los labios, a tiro de una mirada perdida, y que quedaron sin destino navegando en el infinito mar de los alientos.


Las veces que los besos sonaron y no alcanzaron su destino.
Las veces que los abrazos se deshicieron fríos en una tarde de sábado. Y las gotas de lluvia nos calaron, y nos separaron cada uno por su lado.
Y el paso de los días se hicieron pesados, alargados, esperando otro lunes de trabajo, otro tramo de camino cuesta abajo hacia un destino incierto que no quisiste.

Depende ti, solo de ti cambiar de rumbo. Nada parece fácil, aveces ni adecuado. Pero mirar a otro lado es la mejor de las ideas.
Mejor sonreír por nada, alegrar la mirada con una hoja voladora de otoño, que abandonó su rama del árbol y se encamina calle abajo hacia la esquina que le oculta la vista de la siguiente calle. Como un niño dando saltos en la orilla persigue con la mirada otra hoja que calló al río y viaja nadando aguas abajo hasta perderse.

El amor es esquivo y efímero. Pero también intenso y dulce. No renuncies a amar. Que él corazón calcinado y gris no es corazón sino la sombra de lo que fue el motor de tu alegría, el disparo de salida de tu imaginación y de la felicidad.

Dibuja trazos de colores, flores, cisnes enormes que recorran el estanque en primavera.
Deja el otoño rojo y ocre abrigado en una bufanda de lana oscura que tejieron para ti los que te quieren.

Cosas que no haremos

BLANCO

La capacidad que demuestro 
para no hacerte feliz 
me mantiene paralizado. 

La desconfianza que provocó en ti 
no me deja respirar. 
Hace tiempo dejé de competir. 

Y solo quería soñar. 
Interpreté mal tus señales. 

Inventé una falsa realidad. 
Seguramente. 

No quiero dañarte, 
pero no se como hacer 
para no perderte. 

Me haces tanto bien 
cuando me siento correspondido. 

Aunque no puedo obligarte 
a subir a este sueño, 
si no es tu sueño también. 
Y solo encuentro refugio 
en mi habitación vacía, 
en blanco, 
en blanco. 

Al salir, quiero encender una luz, 
una llama que cambie esta ceguera. 
Eres la felicidad que busco. 
Con los ojos abiertos 
en la oscuridad no veo nada, 
en blanco, 
en blanco. 

Dame tu mano, acércate. 
Solo soy un alegre hombre viejo 
que quiere ser feliz. 
Y compartir 
este último paseo de estrellas 
en blanco, 
en blanco. 
BLANCO

Amor secreto

Bendito amor secreto 
que solo comparto contigo.
Sentado en un banco a la sombra
bajo la brisa caliente y suave
de este otoño, verano interminable. 

Aunque el secreto sea a voces, 
no quisiera romperlo ahora
que ya se que lo comparto
solo contigo, y tú conmigo. 
Transparente como el cristal de una pecera. 

Hemos crecido dentro tanto tiempo, 
que fuera no se respira igual. 
No siempre compartir este secreto 
tiene que ser necesariamente bueno. 
Tus pensamientos y los míos, son intimidad. 

Quiero escribir una canción profunda, 
Tan sencilla y personal, 
que el eco nos mueva el pecho, 
las manos se busquen con afán, 
y los ojos llenos de lágrimas, 

nos pidan en silencio
el más bello de los besos.
Amor secreto