Fue tu lenguaje no verbal
la distancia,
el frío,
el tic nervioso de tu pierna,
la atención a otros,
la conversación alardeada sobre tus amantes ...
Y de entre ellos yo, seguramente el peor, que solo deseaba enredarme entre tus abrazos, avergonzado callaba.
Contrariada, abortamos la sobremesa de copas con los nuevos conocidos, y me acompañas enfadada a casa, pasada ya holgadamente la media noche.
Y la luna llena, rabiosa luciendo brillante en un cielo gris nublado.
- "No se para qué viniste" me decías.
Palabras como puñales.
Daba igual, si finalmente me fui sin nada.
Con el tiempo ojalá recuerdes a este aprendiz de todo, que piensa mejor que escribe, y escribe mejor que habla.
Se hizo el silencio.
Luego, sólo soledad.
El daño que no quería hacer ya estaba hecho.
Categoría: A tu Vera
Necesidad
Hacer de la necesidad, virtud.
Acercarse, sin invadir.
Estar presente, sin agredir. Esperar.
Soy un elefante en tu cacharrería,
y quiero entrar de puntillas
sin romper nada.
¡Imposible!
Luego reparar las heridas
con paciencia
e infinito amor,
haciendo de cada cicatriz
belleza,
de cada duda una certeza.
¡Sensacional!
Maldito círculo infinito.
Interminable ir y venir,
llorar y sonreír,
el centro de este mundo maldito
y al instante siguiente ...nada.
Acertar y errar.
¡Insoportable!
Y dormir a la orilla de tu sonrisa,
en mi cara la brisa
del mar calmado,
soñando tú abrazo enlazado,
abriendo en mi costado
un universo de dicha. Soñar.
¡Pasión!
Como dos desconocidos
La vida cruzó nuestros caminos
cuando ya llevamos todo un mundo recorrido, en varias vueltas.
Con el corazón arañado y lleno de heridas,
curadas y cicatrizadas, pero también sangrando,
a pesar de estar vencidas.
Cicatrices que, a veces, ciegan nuestra alegría.
Historías antiguas que oscurecen alguna tarde del día a día.
Preocupaciones que nos asaltan,
encienden las dudas y el temor de hacernos daño,
amor de mi vida.
Respirar, respetar los silencios, las ausencias.
Esperar, luchar y no dar nada por rendido.
Recuperar de inmediato la ilusión común.
Empezar un nuevo camino como dos desconocidos,
enseguida.
Como dos desconocidos
descubrirnos cada día,
Y curarnos las heridas, Kintsugi con pan de oro,
para hacer nuestra amistad imperfecta
aún más bella.
Bruxa
Hola
Mi bruxa sanadora
Mi ángel de blanca piel
y melena oscura
De mirada suave de miel
de carácter y fuerza
Mi abrazo seguro
mi puerto,
mi chica de ayer
El camino por recorrer
La piscina cristalina
el horizonte lejano
el futuro por ver.
A tu lado
A tu lado
Quiero estar
A tu lado
despertar
Para cantar
¿quien es el preso?
El preso
es el reo de tus besos.
Ese que va y viene de tu lado.
Que prefiere no estar libre
sino atado,
al que has hecho feliz.
El dueño de tus deseos,
el esclavo de tus anhelos.
El horizonte infinito
que alcanzas con la mano.
Tú mejor amigo,
tu paciente inglés.
El estallido de tu risa.
El faro en la niebla.
Un camino de hierba
por descubrir.
El futuro cercano
que desea vivir
… a tu lado.
A tu lado
Sentado
a los pies de tu cama
velando tu sueño
a ratos, a tu lado.
Me lo diste todo,
la confianza necesaria.
La llamada a tiempo,
oportuna cada vez.
La ilusión, el orgullo
en los tiempos difíciles.
Y yo te devolvía confidencias,
mi consejero fiel.
Me cargabas de misiones,
algunas difíciles.
Me cargabas de razones,
de valores, de hacer el bien.
El mejor consejo:
Aprovecha el tiempo.
Y ese, pasajero y fugaz,
siempre se acaba.
Mi maestro de vida,
me enseñaste a leer,
amar los libros,
a creer en los sueños.
Y entre sueños, se agotan
los últimos suspiros,
los viajes que emprendimos
se quedan dormidos a tus pies.
Preso
Soy el preso que huye
de su libertad,
para morir en la cárcel
de tus abrazos.
Soy el beso que surge
de tus labios,
mientras miro tu perfil
en la oscuridad.
Soy culpable, lo confieso.
Y me entrego
a vivir en tu universo,
pegado a tu alma.
Pegado en el anverso,
dejándote crecer
las flores
de tu jardín, en calma.
Y tú me amas,
me das la vida.
La mia te entrego
encendida, feliz.
Del tiempo
Tiempo.
Necesito tiempo
para estar contigo,
para ser tu amigo.
Del tiempo pasado,
del tiempo perdido,
me olvido.
Y acabo rendido.
Un amanecer de invierno.
Un paseo oscuro,
el frió intenso.
El corazón desnudo.
Una lágrima no alcanza
a deshacer una vida.
Un pasado no empaña
la luz del nuevo día.
Te echo de menos
La luna
Ver su reflejo,
desnuda.
Y andar sin pausa
soñando tú cara,
cogiendo distancia,
y altura.
Amor a distancia
infinita.
Que siento tan cerca
del alma.
Ábreme la puerta
que vuelvo.
Tu eres mi vida.
Mi calma.
Un abrazo, un regalo
Cuando desde pequeño, desde muy pequeño, te han regalado un portentoso abrazo, tierno, enorme, consistente y entregado, nunca piensas que tú vida va a prescindir de ese regalo.
En ese abrazo, enorme cuando niño, caben consuelos, felicitaciones, reproches con propósito de enmienda, perdón y ánimos. Cuando das el estirón, los brazos se alargan, y los suyos ya no te abarcan como antes. Pero la magia de ese abrazo es que el corazón te llega igual. Y ese instante reconforta y engancha con el regalo de siempre de abrazar.
Nunca hubo prisas ni urgencias en ese abrazo. Siempre duraba igual.
Pero la vida va pasando. Vas recibiendo abrazos, y más abrazos, sin darte cuenta que, en algún momento, llegará el último.
Incluso puede que lo hayas recibido ya, sin saber que era su último abrazo.
Y ahora, huérfano de tí, me quedé sin tu regalo, inolvidable abrazo.
Por todo el tiempo que nos queda por disfrutar. Gracias por tu vida, papá .
Mi universo feliz
Te extraño en el mismo instante en que no estás.
Me encanta navegar en tus abrazos.
Has trenzado lazos
alrededor de mi corazón.
Me haces mejor de lo que soy.
A veces voy
hacia ti a ciegas sin perderme
en ninguna salida de este camino.
Cómo si fueras mi destino.
Cómo un árbol en la niebla.
Igual no deseo otro.
Eres mi universo feliz.









