Confirman que me enviaran el reloj. (Amazon)
Sin necesidad de tiempo que medir.
La luz del amanecer creciente, deshace las tinieblas.
Mientras ya suenan las primeras notas de 5 A.M. de David Gilmour. El arpegio de la guitarra invade mi espacio.
Recuerdo tu calor tumbados juntos.
Tu respirar profundo.
Tu dulce sueño.
El perfil de tu cara, a kilómetros de distancia.
Debo prepararme para viajar.
Cruzar el banco de niebla hasta tu sonrisa.
Cruzar el pantano, que mueve el suelo bajo mis pies, creando la falsa sensación de flotar, cuando en realidad entierra mis botas, atrapando mis pasos cansados.
Horas de mañana de noviembre, que saben a migas con pimientos, que huelen bellotas y a candela, avivando los rescoldos de la hoguera de ayer, donde poner el café de puchero.
Aire húmedo de la querida dehesa extremeña.
No te alejes.
Horas de mañana de noviembre.
Autor: 21siglosofia
Nunca como en ti
Nunca llovió tanto
como dentro de tu abrazo.
Nunca sentí tanto
como siento contigo.
Nunca fui amigo
tan sincero de nadie.
Y no creo que nadie
lo fuera conmigo.
No pase miedo
paseando de tu mano.
Ninguna risa me abrió
tanto el corazón.
Nunca más quiero estar
al borde del abismo.
Todo contigo es lo mismo,
si estoy frente a tí.
Me llenas de sentido
y no desbordas
este sueño que baja
como el río,
entre rocas sorteando
los obstáculos.
Transparente, caudaloso
y frío.
Ningún viaje eterno
se hizo largo.
Ninguna espera
fue tediosa.
Nunca un beso
fue ligero, ni espeso.
Nunca nada
como en tí.

Opinión.- STOP THE WAR
Destaca en el sector entretenimiento y la información el altísimo consumo de guerras sangrientas, especialmente en los últimos años, que produce elevados niveles de audiencia.
Nadie se acuerda ya de la guerra de Siria. (306.887 víctimas, según Derechos Humanos de Naciones Unidas en 2022). Siguen contando…
Y pierde relevancia la guerra de Ucrania. (Más de 500.000 bajas estimadas entre los dos bandos, incluido muertos y heridos). No se ha cerrado aún el conflicto…
Recientemente enfrascados en la de Israel y Hamás. ( 31.000 muertos o heridos entre ambos contendientes, 3.000 de ellos niños, cuenta la prensa). No tienen ganas de parar …
Causa pavor cual pudiera ser el evento de la próxima guerra.
Porque esto crea adicciòn.
¿Desinteresados por la PAZ?
IMPORTAN LAS PERSONAS
STOP THE WAR
Opinión.- CANTA
Distrae el frío y el miedo cantando una canción, nos decía mi madre, mientras silban sin parar los misiles, arañando sin piedad la tierra desgastada.
Donde ya nada es igual, donde la memoria es la caja donde se guardan rencores, y las flores el símbolo del pasado feliz.
El Dios de la guerra decidió que su ambición era terriblemente más poderosa e importante que las vidas insignificantes que estaba aplastando, todas prescindibles, carne de cañón, estadísticas frías y herméticas que servir con propaganda de telediario en cada bando, insensibilizado la opinión pública, maleable y también prescindible en la magnitudes que baraja la guerra.
Mientras, sin reaccionar, sólo conmovidos por el miedo a que el conflicto se extienda y el sonido de las bombas termine acercándose a nuestra puerta, la humanidad consiente su propia extinción. Como si los muertos no nos pertenecieran, y las caras desencajadas de dolor y horror no fueran la realidad verdadera a las puertas del invierno.
Canta, madre, canta, que los males espanta, que esos Dioses animales de la guerra se mueran, y los juzguen por crímenes de lesa humanidad, y se haga el silencio,
Y que lo único que suene sea tu canción.

Cosas que no haremos
La cantidad de cosas que soñamos y no haremos.
La cantidad de veces que quedamos a las puertas
de un te quiero, a la orilla de los labios, a tiro de una mirada perdida, y que quedaron sin destino navegando en el infinito mar de los alientos.
Las veces que los besos sonaron y no alcanzaron su destino.
Las veces que los abrazos se deshicieron fríos en una tarde de sábado. Y las gotas de lluvia nos calaron, y nos separaron cada uno por su lado.
Y el paso de los días se hicieron pesados, alargados, esperando otro lunes de trabajo, otro tramo de camino cuesta abajo hacia un destino incierto que no quisiste.
Depende ti, solo de ti cambiar de rumbo. Nada parece fácil, aveces ni adecuado. Pero mirar a otro lado es la mejor de las ideas.
Mejor sonreír por nada, alegrar la mirada con una hoja voladora de otoño, que abandonó su rama del árbol y se encamina calle abajo hacia la esquina que le oculta la vista de la siguiente calle. Como un niño dando saltos en la orilla persigue con la mirada otra hoja que calló al río y viaja nadando aguas abajo hasta perderse.
El amor es esquivo y efímero. Pero también intenso y dulce. No renuncies a amar. Que él corazón calcinado y gris no es corazón sino la sombra de lo que fue el motor de tu alegría, el disparo de salida de tu imaginación y de la felicidad.
Dibuja trazos de colores, flores, cisnes enormes que recorran el estanque en primavera.
Deja el otoño rojo y ocre abrigado en una bufanda de lana oscura que tejieron para ti los que te quieren.

BLANCO
La capacidad que demuestro para no hacerte feliz me mantiene paralizado. La desconfianza que provocó en ti no me deja respirar. Hace tiempo dejé de competir. Y solo quería soñar. Interpreté mal tus señales. Inventé una falsa realidad. Seguramente. No quiero dañarte, pero no se como hacer para no perderte. Me haces tanto bien cuando me siento correspondido. Aunque no puedo obligarte a subir a este sueño, si no es tu sueño también. Y solo encuentro refugio en mi habitación vacía, en blanco, en blanco. Al salir, quiero encender una luz, una llama que cambie esta ceguera. Eres la felicidad que busco. Con los ojos abiertos en la oscuridad no veo nada, en blanco, en blanco. Dame tu mano, acércate. Solo soy un alegre hombre viejo que quiere ser feliz. Y compartir este último paseo de estrellas en blanco, en blanco.

Amor secreto
Bendito amor secreto que solo comparto contigo. Sentado en un banco a la sombra bajo la brisa caliente y suave de este otoño, verano interminable. Aunque el secreto sea a voces, no quisiera romperlo ahora que ya se que lo comparto solo contigo, y tú conmigo. Transparente como el cristal de una pecera. Hemos crecido dentro tanto tiempo, que fuera no se respira igual. No siempre compartir este secreto tiene que ser necesariamente bueno. Tus pensamientos y los míos, son intimidad. Quiero escribir una canción profunda, Tan sencilla y personal, que el eco nos mueva el pecho, las manos se busquen con afán, y los ojos llenos de lágrimas, nos pidan en silencio el más bello de los besos.
El Rey
Se cree el Humano
el dueño del universo.
El que dispone de todo
como si unicamente fuera suyo,
Y la naturaleza, que es sabia,
los hará entender, una vez más,
que nos es así, que corremos
el riesgo seguro de extinguir.
Se cree el humano
invencible, eterno.
Y apenas existimos
una insignificante parte del todo.
Del tiempo,
de todo el espacio,
de toda la energía
que gobierna sin prisa, despacio.
Se cree el humano
que cambiará el destino,
arrogante y tirano.
Ignorante.
Y es la humildad,
la generosidad y la mesura,
y no la soberbia, la que te da de verdad
el poder del reino.
Toma lo que necesitas,
y deja a los demás
su sustento, su dignidad
y la vida.
Se cree el humano
que no sentimos,
que no miramos lo que hacen,
que no pensamos.
Y sólo pedimos
respeto, emoción
confianza, abrazos
y cariño.
Carta de la naturaleza a los humanos

Un punto
En el cielo,
un punto de luz,
un ser invisible,
una extraña virtud.
Un silencio inquietante,
una música de laúd.
Un capitulo aparte.
Una muerte sin cruz.
Un abrazo lento y suave.
Una luna de tul.
Un deseo inimaginable,
mis sueños de azul.
Y tú boca insaciable,
mis manos suaves
sobre tus manos amables,
me dicen que no.
Que si me quieres,
sin más, sin temores,
tendrás que venir
a nuestro sitio común.
Señal
Era un astronauta viajando en el hiperespacio en una misión espacial,
que ha perdido la señal,
y no deja de pensar que volverá,
que no le dejarán de buscar.
Y que, a su regreso, estará tu risa
para recibir su entrada de nuevo a casa.
De momento esa señal se apaga, agónica, parpadea la luz en la distancia. Es imposible no pensar en la perdida, pero la esperanza de recuperar la felicidad que generas, disipan totalmente cualquier duda, por razonable que parezca.
Absolutamente determinado, mira una y otra vez por la ventanilla el horizonte, escudriñando las estrellas, eligiendo la más bella, para llevar como regalo.
Tú risa
Tú risa …
Es la distancia más corta,
repite como un mantra, mientras sigue las rutinas previstas en el manual de la nave, y lo que aprendió en el taller de sicología.
Consumiendo con paciencia y avidez las jornadas que le separan de su sueño: volver a tí.









