La vida cruzó nuestros caminos
cuando ya llevamos todo un mundo recorrido, en varias vueltas.
Con el corazón arañado y lleno de heridas,
curadas y cicatrizadas, pero también sangrando,
a pesar de estar vencidas.
Cicatrices que, a veces, ciegan nuestra alegría.
Historías antiguas que oscurecen alguna tarde del día a día.
Preocupaciones que nos asaltan,
encienden las dudas y el temor de hacernos daño,
amor de mi vida.
Respirar, respetar los silencios, las ausencias.
Esperar, luchar y no dar nada por rendido.
Recuperar de inmediato la ilusión común.
Empezar un nuevo camino como dos desconocidos,
enseguida.
Como dos desconocidos
descubrirnos cada día,
Y curarnos las heridas, Kintsugi con pan de oro,
para hacer nuestra amistad imperfecta
aún más bella.
Autor: 21siglosofia
Poesía a las 6:25
Parecía que amanecía,
pero aun es pronto.
Sin embargo yo crecía
a lo largo de este folio en blanco.
No siempre es fácil
que te visite tu Musa
encandilando la pluma
para escribir algo sutil.
Debajo de la oscuridad
hay una luz encendida
que tiene todo el sentido
de la poesía a las 6:25.
La absurda Renuncia
El mayor acto de Amor
no es la posesión,
ni la entrega.
El mayor acto de Amor
no es el beso, el placer,
ni la pasión.
El mayor acto de Amor
es la Renuncia
a tu abrazo verdadero.
Eres el primer VALIENTE que conozco
que renuncia a la felicidad cuando la tiene,
por lo que probablemente le vendrá, o no.
(A un amigo loco, y flaco)
Su eño

Figuras que se oyen oscuras en la noche.
Y amanecen grises y azafrán.
Frías, historias sin final,
que cada día abren a las doce.
Rinden su suerte.
Y regresan cada noche.
Cuando los perros ladran a las sombras.
Cuando las sombras invaden tu horizonte.
Tu horizonte cercano que se acerca
a toda velocidad mientras se enciende el día.
Y así, día tras día.
Sueño.
Despedidas de un lector empedernido
De todas las maneras de despedirse para siempre, yo elegiría la paciencia de marchar leyendo sin parar las palabras de un buen libro, mientras sueño con viajar donde me cuentan que se va de viaje, sintiendo el tacto suave del viento en la cara, oliendo a olivo y tierra mojada por las cuatro gotas de lluvia tibia de una tarde extraña y gris de enero, mientras esperamos pacientes que pasen lentos los días hasta tu cumpleaños, amor de mi vida entera.
Hojeando a diario las páginas impresas del periodico Hoy.
Sin prisas, sin tensiones. Sin miedos.
Sin esperas, sin dolor ni penas.
Despacio, serena.
Dormido entre las paginas de un libro. Soñando.
Bruxa
Hola
Mi bruxa sanadora
Mi ángel de blanca piel
y melena oscura
De mirada suave de miel
de carácter y fuerza
Mi abrazo seguro
mi puerto,
mi chica de ayer
El camino por recorrer
La piscina cristalina
el horizonte lejano
el futuro por ver.
A tu lado
A tu lado
Quiero estar
A tu lado
despertar
Para cantar
Volver a casa
¿quien es el preso?
El preso
es el reo de tus besos.
Ese que va y viene de tu lado.
Que prefiere no estar libre
sino atado,
al que has hecho feliz.
El dueño de tus deseos,
el esclavo de tus anhelos.
El horizonte infinito
que alcanzas con la mano.
Tú mejor amigo,
tu paciente inglés.
El estallido de tu risa.
El faro en la niebla.
Un camino de hierba
por descubrir.
El futuro cercano
que desea vivir
… a tu lado.
Lo confieso
Lo confieso:
Soy preso de tu alma,
de tu sonrisa,
de tu calma.
Soy presa fácil
de tu mirada,
mientras se acaba
el día, por fin.
Quiero rendirme
a tu voluntad,
y que decidas,
sin más, invadirme.
Y mientras me invades,
conquistar por sorpresa
cada rincón de tu figura,
hasta el último confín.
Entregarte las llaves
de mi dominio generoso.
A tu amanecer mas hermoso
esperarte sin dormir.
A tu lado
Sentado
a los pies de tu cama
velando tu sueño
a ratos, a tu lado.
Me lo diste todo,
la confianza necesaria.
La llamada a tiempo,
oportuna cada vez.
La ilusión, el orgullo
en los tiempos difíciles.
Y yo te devolvía confidencias,
mi consejero fiel.
Me cargabas de misiones,
algunas difíciles.
Me cargabas de razones,
de valores, de hacer el bien.
El mejor consejo:
Aprovecha el tiempo.
Y ese, pasajero y fugaz,
siempre se acaba.
Mi maestro de vida,
me enseñaste a leer,
amar los libros,
a creer en los sueños.
Y entre sueños, se agotan
los últimos suspiros,
los viajes que emprendimos
se quedan dormidos a tus pies.









