Desaparecer

Desaparecer, esfumarse en el aire a tu espalda, sin ser escandaloso, ni despedirse. Sin dar tiempo a hacerte sufrir por adelantado la marchita decadencia del final. 
Sin epitafios, ni homenajes, ni discusiones, ni aferrados al presente, ni abrazos. 
Tan solo los abrazos los añoro. ¡Ah! Los abrazos.
Los fui dando de a poco a poco, sin alarmar. Pero me supieron a casi nada, y repetiría esa ronda, la última por favor, como el borracho solicita que le llenen la copa una vez más. 

No comprendo lo que me ocurre dentro de la cabeza ahora. Este enfrentamiento absurdo entre los instintos y las razones.
Y siempre pierdo, cualquiera que sea el desenlace. Siempre aferrado a lo contrario. 
Pero el tiempo no descansa. Ya no queda nada. 
Y es el momento. 

De valor

Buenos días desde los tejados de la vida, donde despiertan los gatos valientes a mucha altura de la realidad, desde donde se observa lentamente y a salvo, lo que ocurre de verdad. 
De donde ya no puedes bajar, si no es con la duda. 

Porque allí abajo todo es lucha, carreras, logros, escapadas, fracasos, atrapados, competencia, victorias y derrotas, apariencia, elegancia, cansancio, impotencia, alegrías y fiesta, tristezas y llantos. Y el tiempo presente trepidante, y lo demás es pasado. 

Y aquí, arriba, nada de eso importa, todo es sencillo y no ocupa espacio. 
Amor, Respeto, Amistad, Dignidad, Generosidad, Humildad, Tolerancia, Justicia y Paz 

De aquí ya no me bajo.

Perdone que le escriba.

Genoma

Mi vida, cada vez más, se mide en días.
Me di cuenta en una de esas paradas súbitas, que hago de vez en cuando para darme cuenta de las cosas sencillas. 
Las horas no cuentan mucho para mi últimamente, aunque si aprecio las mañanas distintas de las tardes. Y las noches, a veces, separan los días pasados del nuevo que se acerca. 

Normalmente perdí el interés definitivamente en distinguir los días de la semana en los que estoy transitando, porque casi siempre vienen sucediendo las mismas cosas. 
Sin embargo los días sucesivos sí que van anunciando cambios, pequeños, casi imperceptibles, y que afectan a las horas de luz y su intensidad, a la lluvia y la humedad, a los sonidos y su volumen, porque cuanto más largos son los días y más cortas las noches, más ruidosos. 

Nos es que sea relevante, pero me gusta la lectura. Hace unos días leí que se ha publicado el mapa más extenso y preciso del genoma humano. Al parecer son 3.055 millones de nucleótidos, las letras químicas con las que está escrito el libro de instrucciones de una persona

Deben ser los caracteres, que en una secuencia concreta componen “un libro de instrucciones de cada persona” Leí que “el manual de funcionamiento de las células, plegado en su interior, es básicamente una gigantesca molécula de ADN de unos dos metros de longitud” 

Se supone que ocuparía eso, si pudiéramos desplegarla, entiendo. Porque bien plegadita como viene de origen no ocupa casi nada. Yo, después de tantos años, no se donde la llevo. 
La han plegado con ganas e interés, como si fuera el prospecto de uno de esos medicamentos que tomo a diario, que cuando lo despliego para leer y asustarme, nunca soy capaz de volver a ponerlo como venía. 

Lo siguiente también curioso es que está escrito con combinaciones de sólo cuatro letras: A – T – G – C (ATTGCTGAA…) así hasta 3.055 millones de caracteres, sin puntos ni comas, de respirar creo. Para habernos ahogado. 



De pequeño me corregían la ortografía con un lápiz rojo sobre el papel. Uff como temía ese garabato rojo.

Cada persona tenemos nuestra secuencia de esas cuatro letras, pero en un orden único. 
En fin que parece sencillo, pero aún sin comprenderlo, y no siendo fácil ni amena la lectura, me parece apasionante. ¡No hay quien lo entienda! 
De una persona a la siguiente cambian el orden y la disposición, haciendo imposible la repetición clónica o aleatoria de esta secuencia. ¡Somos únicos!

Pero eso ya lo sospechaba. Somos un montón de hermanos, y no hay dos iguales.

Ahora seguiremos estudiando estos mapas genómanos, y da escalofríos lo que podamos llegar a conseguir metiendo mano en esto, cuando durante siglos, o siempre quizás, nadie lo hizo. 
¿Quien será el que señale con un garabato en rojo lo que esté desordenado? 

Y los días, ahora más largos y ruidosos, pasan volando. Y las noches, a veces, también ruidosas, los separan. 
La vida puede que sea la lectura constante de esos 3.055 millones aproximadamente de los cuatro caracteres secuenciados.
Y pudiera ser que unos manuales se lean mejor que otros, o más rápidos. Y así la vida de unos es más corta que la de otros. 

Por si acaso lo mío ha avanzado mucho, seguiré leyendo mientras pueda. 

Perdone que le escriba

Pérdida de confianza

En los últimos tiempos de hoy he sufrido una fuerte pérdida de confianza conmigo mismo, provocando, en consecuencia, una falta de diálogo posterior que hace imposible el necesario acercamiento. 
Por favor. Sin diálogo no hay posibilidad de arreglo.
Y la separación es un riesgo que no podemos permitirnos. Al menos en este momento del día.

Puedo asegurar que no ha sido por ninguna clase de engaño o traición. Siempre me he mantenido fiel a mi mismo.

Hasta hoy constantemente he estado muy unido a mi. Pero las distancias se van haciendo patentes y ya no me gustan las mismas cosas, ni mantengo los mismos amigos. 
Será cuestión de edad. O puede que sea que lleve toda la vida con esto… Y de la soledad esa, que me mete ideas peregrinas en la cabeza.

Hace ya un rato que me he perdido. Y no he tenido más remedio que salir a la calle a buscarme.
Por fin, al llegar a una esquina de la avenida, me he encontrado deambulando por el paseo con la vista perdida y sin ningún destino. 
No he podido más que enfadarme.
Y recordarme que esto no tiene ningún sentido. 

¿O si? Que los deseos se cumplen. A veces.

Un mal sueño

Esta noche de madrugada imagine una triste pesadilla. Imposible dormir si no la escupo.
En ella, un mundo al revés, donde todo coincidía en los extremos, en una realidad simulada cósmica, en una comunión enfermiza que sin embargo tenía mucha lógica: la de la razón extraña que le da la involución. Ese camino inverso que nos hace menos libres, y más ignorantes y egoístas. Una visión espeluznante de la loca carrera cuesta abajo de la condición humana.

En una especie de contenedor enorme se van mezclando símbolos y esperpentos de los comportamientos más aberrantes. Símbolos de lo detestable y horrible, hechos costumbre degradante, aceptados a regañadientes, apenas contestados, y cada vez Mas aplaudidos por miedo y vergüenza. Asumiendo poco a poco una “religión” antihumanista devoradora.

Allí se reúnen y ensalzan, el maestro cura violador infantil;
el médico maltratador pijo comunista;
el congresista progre, pirata forajido que roba a los pobres para dárselo a los ricos, cual Sir Robin Hook con mano de hierro;
la madre influencer, asesina de sus hijos bebés dejándolos morir de hambre solos y a oscuras, porque estorban a su feliz postureo;
el policía traficante de personas, drogas y corruptelas, únicamente empeñado en ejercer el poder propio del miedo;
la Madonna feminista, refugiada al cobijo de su hombre, en la sección femenina recetando decretos ajenos al modo “consejos vendo que para mí no tengo” que va a ser lo mejor para ti, pobre mía;
el sindicalista de coche oscuro con chofer y escolta que le defienda de la horda de obreros empobrecidos y engañados por su fluido y vacío discurso;
la homosexual al frente de la legión rapada represora sin piedad del colectivo LGBTI;
el juez prevaricador impartiendo injusticia, a conveniencia del “interés general” y a sabiendas de que no lo es;
el macho cobarde impotente, maltratador y asesino de mujeres, “porque Yo lo valgo”, al que ríen sus historias “que gracia tiene el jodio” ;
el fiscal letrado defensor del sagrado valor común, a la espera de las órdenes de su “amo” que lo nombró, para defender el derecho de los míos condenando a una mayoría boba e idiota;
… así en una lista interminable de fango lustrado y maloliente puesto de modo espiral en sentido contrario al natural de las agujas del reloj.

Y todo metido en un contenedor descomunal y creciente, rotulado en su fachada con CUBA_SAUVÁSTICA, tornando a los rojos en morados y a los azules a negros ; 卍  símbolo de la desgracia.

Todo mentira. Un mal sueño del que despertar para volver al origen.

Perdonen que les escriba.


Nota de autor.- para sorprendidos y escandalizados. Demasiadas explicaciones, pero lo intentaré.
Se puede hacer una lectura superficial y conformarse. Pero si interesa, puedes hacer una más profunda y descubres datos relevantes de interés que pueden modificar significativamente la opinión inicial.

Esa bandera inventada representa exactamente lo contrario de los valores y las personas a las que acoje la verdadera bandera a la que se le parece.

La Cruz tampoco es la de hierro, la esvástica (símbolo adoptado por nazis) Es justamente la contraria, la sauvàstica. Es el reverso de la moneda.
Las dos son cruces en movimiento, muy antiguas y símbolos icónicos, se cree de origen hindu, aunque sorprende también que se han hallado en Centroamérica y Suramérica contemporáneamente.
También sorprende que lo adoptaran en Egipto para su lenguaje de signos geroglificos, datándolo mucho después de su primer hallazgo. Siempre se ha asociado a la “suerte” si gira a derecha y a la “desgracia” si gira a la izquierda.
Absolutamente desgraciado que los NAZIS Hitlerianos adoptaran la “suerte” como símbolo de su régimen sangriento, destruyendo y arrasando toda su simbología natural originaria.
En mi sueño terroríficamente gira a la izquierda, consumando la peor de las sospechas. Significa adefesio y desgracia.
Pero no es la nazi.

Pierna suelta

De cuando las piernas se desprenden 
Un dolor intenso soportable 
Una sensación desagradable 
Como arañar cristales 
Persistente hasta aburrir 
Con descanso cada cuatro horas 
La cabeza me devora 
con miedos que no se describir 
Sentir que todo se acaba 
Llegar al final de la tirada 
Asomarte sin miedo a la orilla 
No interesa tanto seguir 

Nada que el amor no cure 
Todo a blanco y negro 
Es el destino más cruel y más dulce 
Nada que pueda ofrecer 
Un despropósito ordenado 
Un jardín vacío, un descampado 
Un almacén atiborrado 
de inútiles tesoros y herramientas 
que no son utilizados nunca 
Combustible con fuego devorador 
¿A qué tanto dolor, 
si esto no fue lo planeado? 

24 besos de furia 
Pedazos de cuentos inconexos  
sin desenlace ni trama que indique 
cuando llegará y cuánto dura  
este final de viaje 
El reloj loco, no respeta 
el día ni la noche 
No quiero ningún equipaje 
para esta última aventura 
que empieza termina en ninguna parte 
Las manos no puedo darte  
Y, sin piernas, perdí la cordura. 

Será solo un momento

Lo siento.  
Demasiado mayor para empezar.  
Demasiado joven para estar solo.   
Sin esperanza ni aliento para seguir.  
No hay ningún motivo para cuidárme,  
para seguir una vida que no deseo.  
Me gustó todo lo que hice y lo conseguido.  
Y lo perdido, en realidad no me pertenecía.  
Siento el mal rato que voy a darles 
a mi gente, familia y amigos verdaderos.  
Pero será solo un momento.  
Lo prometo.  
Adiós.  
Este corazón se paró.

Desconfínado de todo

El mundo que viernes 
Más allá de un martes 
o un jueves cualquiera 
Lleno de distancia 
Y vacío de nadie

Así cada semana 
de cada mes que quieras 
Esperando cambie la marea 
y el viento sople de levante suave 
Que acabe la ansiedad 

Ahora 
Todo lo que viernes 
se va al día siguiente 
Sin que pueda decirse 
nada nuevo. 

Y miro de reojo 
que no te acerques
Por fin acostumbrados 
a esta normalidad nueva 
que nadie quiere 

y acepta todo el mundo 
a regañadientes sin chistar
Aterrorizados por el contagio 
de una pandemia a medias 
entre el interés y la salud 

que entre todos debemos 
llevar a cuestas, sin entender
lo que tenemos que hacer 
Si elegir de una vez 
a qué lado morir 

si de hambre o enfermos
Los derechos derogados
en defensa del interés común 
de un puñado 
que decidieron por todos 

sin preguntarnos 
Y se apartaron enrocados
tras de una visión trascendente 
donde unos pocos deciden 
quien cae o continúa en el frente 

Todos siguen obedientes 
O condenados por insurgentes

Un solo pensamiento 
Sobrevivir 

Un solo mandamiento 
Someter

Un nuevo orden 
el poder concentrado

Injusto
Esto no es vivir 
Con miedo no es vivir
y sin embargo ...

Adiós amigos

Adiós amigos. 
El abismo que exploro me engulle. 
Cada vez más cerca de la oscuridad  
que ciega la mirada más sutil,  
el silencio más profundo, 
el frío intenso que traspasa la piel.  
No me queda aliento suficiente 
para articular palabras de despedida, 
ni de socorro ante el hundimiento. 
No controlo las emociones que siento. 
No dependo de nada ni nadie. 
Ningún lazo conocido me sostiene aquí. 
Y cada vez más lejos de lo cotidiano,  
despacio, alejándome sin pausa 
de una realidad que me es lejana. 
El eco adormecido de conversaciones ajenas  
me llega como comparsa de este adiós improvisado.  
En medio de tanta gente y tan solo, 
me siento extraño  
en un paisaje que se desintegra  
a la vista de mis ojos cansados. 
Aspiro fuerte a descubrir 
más allá, en los confines de la mente perdida, 
 la dimensión que abre el camino 
de encontrarte, al fin,
AMOR.

Y sin embargo ...