Violento, vivo lento, vio adentro

Me levanto y pienso que el día, violento, se ha vuelto contra mi.

Pero aún es de noche. 

El tiempo pasa lento, poca vida ahí fuera, 

Nos vamos a la espera de ver el primer rayo de luz salir. 

El viento suave y frío, templa mis ansias de respirar, ahora más sosegado.

En la cama desperté angustiado, sin aire en los pulmones, y corrí a la calle a ver salir el sol. 

Días de despedidas, de tristes augurios, de esperanzas sutiles que después no conducen a nada. 

Que dulce tristeza tan rara, que despide el verano deseando que llueva, que encienda el calor de la casa, que la soledad invada la espera. 

A veces el agua da vida a quien no la necesita.

A mi me la quito, ahogado.

El peso tira hacia abajo, haciendo imposible seguir en pie.

Al filo de caer al suelo de bruces.

O de recuperar un cielo lleno de luces.

Confundido con el pasado de estrenos, 

ahora me lleno de arena el pantalón.

La familia corre a recuperar su posición en la playa, aprovechando los últimos días de sol. Y yo deseando se nos caiga el cielo encima.

Y que te moje el agua abrazada a mi, por favor.

Aventurina

Corazones en búsqueda, 
lanzados a la aventura. 
Cuerpos desengañados
abiertos por las arrugas del alma. 

Vientos en calma
que no empujan la nave.
Todos varados 
en la mitad de la vida. 

¡Que será de nosotros! 

Sin esa mano amiga, 
 el abrazo sin precio 
tesoro de un necio 
que no conoce su valor. 

Ojalá el amor 
nos consuma del todo la razón. 
Y perdidos en esta locura 
nos encontremos de frente
tú y yo

¿Bailas?

De todas las cosas por hacer, hoy, en este momento quisiera bailar contigo.

Me acerco a ti con la certeza de no ser rechazado. 

En ese espacio que conozco bien, en mitad de mis recuerdos, en mitad de luces y música invasoras, dejando volar el cuerpo abrazado a ti, sin perder el compás. Solo el latir del corazón acelerado, esperando que no acabe nunca nuestra canción. 

Que no acabe nunca esta canción. 

A day in the life. Beatles

Amor eterno

Conocí a tanta gente
a la que pude hacer feliz. 
Y sin embargo los dejé 
en mitad del camino. 

Conocí a tanta gente
a la que quise, siendo feliz. 
Y en el rellano me enteré 
que no eran para mí. 

Y ahora que nada importa
si no nos vemos, 
si ya no es corta 
la distancia del sendero. 

Ahora que no te veo
si te miro, 
pero te siento
conmigo. 

Ahora que estoy
al final del camino
a ninguna parte 
si no es contigo. 

Es eterno 
el pulso del tiempo, 
el calor de tu mano, 
El Amor verdadero. 

En agosto, luna

El calor oscuro, intenso, espeso, 
caliente de la luna, menguante, 
me deja exhausto 
de asuntos pendientes, 
el día más largo. 

Me deja en blanco 
frente a una puerta, 
de cara al viento,  
brisa fría y salada, 
del amanecer azul. 

El sol nuevo de este día 
acude puntual, encendido, 
venciendo la noche, 
donde te dejo desnuda
mi alma, sin reproches. 

Otro, que suena 
de nuevo, 
a despedida. 

Luego, que venga 
con suerte, 
confundida 

la luna brillante
de un agosto. 
Adiós. 

Más no cambies nada

Casas con living y closed.
Eso lo perdí. 
Chalets a medias en cien cuadras
a la redonda de donde viví. 

La iglesia a dos pasos, 
en dirección contraria. 
Los pomos, los jugos a centavos, 
los abrazos, la risa emisaria. 

El arranque ruidoso del carro. 
El café colado de las seis.  
La yerba cortada a machete, 
el pulso parado, tal vez. 

Nunca volveré. 
Nunca me fui. 
Solo se que sueño
con estar allí. 

Nunca cambiaré 
lo que tengo aquí. 
Nunca olvidaré 
lo que allí aprendí. 

El splass de madrugada
en la piscina de al lado. 
La certeza de nada 
de lo que había planeado. 

…. Y llueve a cántaros 
como si no hubiera un mañana
La Habana, Miramar, El Vedado, 
café con el que muero, cubana. 

Paseos amaneciendo, 
pisando las calles, mi gente. 
Todo descuidado, tan decadente, 
tan perfecto. Ayúdame si puedes. 



Despiértame del sueño, mi hermana. 
Háblame del sufrimiento. 
No dejes de mirarme,  
más nunca cambies nada. 

Nunca volveré. 
Nunca me fui. 
Solo se que sueño
con estar allí. 

Nunca cambiaré 
lo que tengo aquí. 
Nunca olvidaré 
lo que allí aprendí. 



La Habana, Cuba. 2016 

Lágrimas

Con intensidad, 
concentradas en el filo del lagrimal, 
se desprenden al hablar 
y también en silencio, 
a cada paso lento
con el que me muevo. 

Despacio, el tiempo pasa hoy. 
No se refiere a nada, 
ni lo esperaba. 
Pero se desprenden sin parar 
mejilla abajo 
o buscando un atajo. 

Presionando mi cabeza 
y dentro, el corazón 
abierto en canal,  
esponja de tantas ilusiones 
que, a veces, se hacen emociones 
en una lágrima. 

Con todo, un sueño feliz

Con todos los flancos abiertos, y los frentes ardiendo, no es casualidad que me quiera, soledad. 

No todas las espinas te traen una rosa. Todas las historias tienen más de un final, que vuelven a ti eternamente, tristes inevitablemente, y felices también. 

No soporto ya más otro rechazo, hasta que de nuevo me alcance el próximo. Así, sigo esperando una sonrisa, unos ojos para quedarme a mirar. Ah! 

Siempre que te dejo parezco más viejo. 

La ignorancia no da la felicidad, la verdad siempre está escondida del calor. Me molesta el ruido, no soporto el dolor, cada vez que quiero estar en paz me impaciento. 

El sufrimiento  es cruel, y no dejamos de buscarlo a diario. 

Ojalá me tocara la lotería para repartir pequeños trozos de alegría de papel (ilusos). 

Doctor recétame una pastilla que deshaga el nudo en la garganta, y de amor sin parar, vuelva a cantar. 

Nunca dejaré de buscarte amor, a pesar del veneno que me das de beber. 

Beber entorna los sentidos; caer en mitad del llano es lo que más risa me da. 

¿Donde está la salida? Que quiero empezar el camino de regreso y volver a empezar. 

(Risas)