Morderme los labios

Debo reprimir el deseo de llamar para escuchar tu voz.
Respirar y pensar que estás ocupada, que necesitas tu espacio.
Que no debo interrumpir tu descanso, ni tu actividad.
Que no vine a irrumpir en tu vida, sino a llegar despacio, calmado.
– ¿Que hice que no salió bien, si no correspondía ir tan rápido? pregunta la razón al corazón.
Es que no puedo abarcar el tamaño de este sentimiento, está pulsación sostenida a toda velocidad.
No quiero frenar ese abrazo que se desparrama por mis hombros y tu espalda. Que encienden la miel de tus ojos y mis mejillas.
No hay forma de parar este amor.

Mientras me muerdo los labios, sólo reaprender a esperar con paciencia el instante dulce soñado de tenerte junto a mi.

Distancia

La distancia. 
Ese juez que separa de la verdad lo inventado.
No atiende a razones, ni excusas.
No entiende de intenciones.
Excluye los pretextos.
Desnuda la armadura,
pone al descubierto el alma pura.

Calma los anhelos.
Paraliza la intensidad.
Descubre los miedos,
y las ventajas.
Te pone frente al espejo,
y allí, a ti te veo,
al fin.

Eres mi verdad, mi certeza.
Donde acaban mis dedos, empiezas.
Bella por dentro y por fuera,
Por fuera y por dentro.
El espacio de mis sueños,
de los que no soy dueño.
Porque la dueña eres tú.


Do you love me?

A este lado

Me enseñaste en poco tiempo, 
lo que no supe ver en años,
valorar lo que tengo,
cuidar de lo dañado.

A este lado de la cama
llegaron tus abrazos,
dormir entre besos.
Despertar a tu lado.

Ahora que dejamos
atravesar nuestras líneas de defensa,
tengo miedo que perdamos
la distancia perfecta.

Como un loco desatado
liberado de una celda,
el corazón ha despertado.
¡Quiero tenerte cerca!

Déjame ser tu esclavo,
de amor moriría sin pena.
Déjame que te acaricie
tu carita serena.

Déjame que sea
en este tiempo azul
tu amigo, tu mano,
Tu amor lejano.
A este lado

Cómplice

En el delito de amar
quisiera ser tu cómplice.
Y cumplir condena
a perpetuidad.

- (Quisiera)
Conocer tus pensamientos.
Anticipar tu los míos.
Vivir en sintonía,
bailando un tango infinito.

Coger espacio propio,
tomar aire, separarnos,
y desear como nadie
volver a tu abrazo.

Ser dos en uno.
Respetar las discrepancias.
Ganar cuando me ganas.
Sentir tu éxito como mío.

- (Quisiera ser)
El peldaño en tu escalera,
tu seguro anticaidas.
Tu herramienta secreta.
Tu cara oculta de la luna.

- (Y que tú fueras)
Mi refugio escondido.
Mi mano amiga.
Mi guía abriendo camino.
Mi gran escudo.

- (Quisiera ser)
Tu espejo si fracasas,
también si triunfas.
El oráculo de las dudas.
Felicidad si me miras.


Mi amiga infalible,
la pieza de mi puzzle.
Mi amor abundante,
déjame ser tu cómplice,
un día.

Mi estrella verde y azul

Llevo días manejando una situación explosiva. 
Como si fuera un final de etapa
de un camino ya sin salida.

Y mirando nervioso
la incertidumbre del hallazgo
de una nueva aventura,

a la que me abrazo entregado,
mirando arriba su cumbre,
calibrando su altura.

Me da miedo no alcanzar el techo,
desfallecer a medio camino,
defraudarla sin llegar a destino,
no poder con la mochila en la subida.

La veo tan bella,
fuera prácticamente de mi alcance,
que no dudé ni un segundo en darle mi mano
y despacio abrazarle.

Decidido a explorar
y andar juntos el sendero,
vienen las dudas.

La distancia, el carácter,
el ritmo, las fuerzas,
desatado el lazo de la locura.

A contrapié corriendo
para no perderte el paso.
Déjame bailar contigo.

Toma mi brazo,
Perdona la torpeza,
debo respetar tu espacio
la calma, la belleza.

El tempo más calmado
la fuerza, la certeza,
el valor que me has dado.
La felicidad de habernos encontrado.

En medio del universo
lleno de estrellas,
y de entre todas ellas

sólo me brillaste tu.
La más tierna, bella,
verde y azul.

Opinión.- JUEGOS

Hoy empezó el Mundial de fútbol en Qatar.
Es absurdo, pero hay juegos que hacen cambiar el mundo. La vida se para o se acelera al compás del campeonato. Naciones enteras y medio mundo se colocan frente a las pantallas para no perder detalle. A estos eventos se suman inmensidad de gente que no sigue habitualmente este deporte. Incluso algunos que ni siquiera les gusta. Pero claro, juega LA SELECCION.
Y pasa en Croacia, o en Italia, no te digo nada de Brasil o Argentina, o Senegal… Es un comportamiento digamos de la especie. No hay ningún otro acontecimiento que conlleve este tipo de seguimiento.
Ni la guerra. Que, por cierto, parará sus hostilidades para ver según que «cruce» de selecciones. Y luego seguirán machacándose mutuamente a bombazos, dejando muertos de frío y de hambre a millones de personas. Y de odio a varias generaciones.
¡Que pena! Podíamos haber conseguido que con un juego tan simple se resolvieran conflictos sin apenas víctimas. Pero ese milagro aún no lo alcanzó el deporte.
No estamos preparados. Y creo que las «reglas deportivas» con sus árbitros y el VAR, no resistirían el envite de presiones tan brutales, criminales e interesadas de este despropósito inhumano.
Todo por un juego.

Perdone que les escriba.

Terreno inexplorado

Quisiera explorar
si eres de flores.
Y de colores.
De risas,

de respirar la brisa.
De andar.
De parar y mirar.
De bailar, de soñar.

Se que eres de abrazar.
Y de vivir.
De guardar y esperar.
Yo soy también así.

Y de vivir en tu hombro,
abrazado a tu espalda.
Quiero aprender
a callar y escuchar.

Dejarme llevar,
volver a correr.
Y estudiar
tu piel, hasta quedar
grabada en mi memoria
de pez.

Y regresar a ti
a ser feliz,
y volverte a descubrir,
sin parar.

Y de aprender también
que perderé.

Para escuchar tu voz
decirme: ven,
escuchandome sentir
te quiero.

Eres un enigma,
un universo nuevo,
diverso, que deseo
explorar.

Trémula

Con la mirada en el horizonte más lejano.
El frío condensado de mitad de noviembre.
Por Dios, apenas son las 5 y media,
aún no es tiempo de estar mirando.
Pero no quiero perderme hoy ni un solo detalle.
La oscuridad no se desvanece.
Sólo el oído agudiza la mente,
y te envía estímulos para que imagine.
Y el frío, húmedo, penetrante.
Permanezco sentado, abrazado a mis rodillas.
El tiempo pasa, despacio, muy despacio, imagino.
Pero no sé detiene.

Una hora más. Alguna lágrima atrevida se me escapa.
No estoy triste.
Vivo con la esperanza de verte amanecer, cada día.

La luz aclara lentamente el cielo espeso.
El horizonte se adivina lejano, inmenso.
Lentamente, muy lentamente.
Escucho alejadas, las pisadas de un insomne.

A lo lejos, el perfil más lejano tiembla.
La luz, difusa, trémula, tenue.
El corazón tranquilo se acelera impaciente.
Sigo sentado mirando, adivinándote.
Todo pasa lentamente, muy lentamente.
Algún eco de vida a distancia escucho,
mientras acomodo mi abrazo para no perderme nada.

Sin avisar, se aclara la noche, aparece lo cercano, acompañándome.
Altísimas palmeras que se acercan a mi espalda.
Una piedra enorme, muy cerca de la playa.
El murmullo de la vida se despereza y acrecienta.
Aquí cerca, madrugador, se paró un caminante.

Y como si todos parasen para no perdèrselo,
encendido en el horizonte un punto de sangre,
que prende anaranjado y añil el cielo lejano.
El tiempo no sé detiene, no sé detiene.
Un haz de luz se extiende por encima de las olas.
Si lo sigues hasta el principio, hasta el final,
la ves, la luz trémula hace temblar el horizonte.
Y de pronto apareces. El Sol.
Tembloroso, prudente, despacio, muy lentamente.
Alumbra el día fresco y transparente.
Te elevas sin prisa, dando vida a este día de noviembre.

Y mientras, la Luna, arrebatada, se esconde.
Amanece.

30 minutos

Ya sé, ya sé. 
No dispones de 30 minutos.
La vida que llevamos es horrible. Te hace correr de un lado a otro, quedándote sin tiempo cada día.
Ya viví eso.
Pero, escucha.
Hay infinidad de cosas preciosas que ocurren en apenas 30 minutos.
Calcula, el día tiene creo 1.440 minutos, o algo mas.
...
Sólo 30 minutos.
Una vez a la semana.
Al colmo de lo absurdo, una vez al mes. Concedetelo.
Porque en tan solo 30 minutos te encuentras respirando con tu alma.

30 minutos del Alma.

Perdone que les escriba
30 minutos